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Fabiola Pérez: “A las niñas hay que hacerles ver que la tecnología es cool”

La CEO y cofundadora de Mioti habla sobre el emprendimiento femenino, su escuela de negocios y cómo llegó a ser emprendedora
fabiola perez mioti

Emprendedora a la fuerza. Así se define Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de Mioti Tech & Business, una escuela de negocios aplicada a la tecnología, de gran éxito, conocida por la cantidad de alumnos que entran en empresas tras pasar por sus cursos. Una mujer referente en el mundo de la innovación que, sin embargo, nunca tuvo en mente dedicarse al emprendimiento. Su primer objetivo, eso sí, era trabajar en el mundo de la tecnología. E “inventar cosas”.

“Empecé mi carrea profesional en desarrollo de software y es en ese mundo de creación de producto cuando empiezas a ser dueño de tu destino”, asegura. En el caso de su compañía, tenía bastante capacidad de decisión, pues era una startup de base tecnológica. “Pero hace poco escuche una frase que me gustó mucho: los emprendedores no nacen, se hacen. Se puede trabajar con constancia y se puede tener éxito desarrollando tu carrera en el emprendimiento. Lo mío fue la necesidad de hacer las cosas como creo que deben hacerse”.

A Fabiola Pérez le gustaba mucho la física, las matemáticas… De hecho, cuando era pequeña se inventó un trabajo, “termofísica nuclear”, que ella iba pregonando por ahí porque pensaba que era un sinónimo, al fin y al cabo, de crear. Ya en la universidad tenía claro que quería hacer una ingeniería. Las telcos estaban empezando, había vivido su boom, y creyó que dedicándose a ello iba a ser un buen camino. “La informática me gustaba mucho. Pero no quería ser ingeniera de cables ni hacer instalaciones, sino inventar productos desde una base tecnológica”. Así, justo cuando estaba terminando el trabajo de fin de carrera, empezó en un MBA de diseño de productos de software. “Y entré en mi primer trabajo, en el que me dije que solo estaría tres años. Estuve trece”.

De empleada a emprendedora

Aquello le gustó: como se ha citado anteriormente, tenía bastante capacidad de decisión; se enfrentaba a nuevos retos, salían productos cada año y lo consideraba un mundo muy interesante, retador, que le enganchó. “A partir de ahí llegue de forma natural al emprendimiento. Quería que fuera mío, que me sintiera orgullosa, tener más participación. Salte al emprendimiento cuando en la compañía donde trabajaba, en la que llegué a llevar más de la mitad de negocio, se vendió a una multinacional americana. Desarrollé ciertos productos allí, pero no era para mí. Y empecé a emprender”, explica.

Para ella, el llamado emprendimiento femenino siempre ha estado ahí, pero que en el emprendimiento más tecnológico, sí llegan menos mujeres, como a carreras de desarrollo de negocio. “Influir en generaciones pequeñas, en que el emprendimiento para empoderarse de sus propias ideas y hacerlas por su cuenta es importante, al igual que visibilizarlo. Se muestra mucho el emprendimiento masculino porque el mundo técnico es mayoritariamente masculino, este tipo de carreras están muy asociadas a ese género, y nosotras generamos pocos referentes”.

Su papel desde hace años es el de acercarse a esa franja de niñas de doce, catorce años, para “hacerles ver que la tecnología es cool”, y que, si ellas pueden, “no solo deben tener redes sociales, sino también crearlas por ellas mismas”.

Por otro lado, Fabiola Pérez añade también que, cuando se ve una pirámide de aprendizaje, muy útil para el emprendimiento, se muestra que el que lee aprende algo, el que ve también. Sin embargo, el que enseña es el que más aprende. “Yo estoy en continuo aprendizaje y Mioti está para eso”.

Mioti, su escuela de negocios

Mioti nace porque, cuando decidió volver a emprender tras otras experiencias, le gustaba seguir trabajando en lo que venía desarrollando: inteligencia artificial muy cercana a visión por computador, queriendo entrar en el Internet de las Cosas. Por ello, al generar producto, se dio cuenta que no había ingenieros, ni para startups ni para grandes consultoras, grandes compañías, telcos, etcétera.

“Creamos Mioti en 2017 para cubrir esa parte, formar a esas personas que no encontraban esas materias en la universidad y que eran necesarias. Sobre todo, en ciencia de datos e Internet de las Cosas”. Y de ahí han evolucionado para cubrir todos los roles: ingenieros de nube, datos, analistas, añadirán ciberseguridad en los masters… En definitiva cubrir esos huecos.

Confiesa además que mira obsesivamente LinkedIn. “Hoy hay 200.000 ofertas de científico de datos en remoto, sin cubrir, y se podría hacer desde España. Y es que en España, en un día como hoy, debe haber 2.000 puestos de científicos de datos disponibles”.

A la pregunta de cuántos salen de Mioti con trabajo, Fabiola Pérez responde que prácticamente el 100%, pero que no suelen decirlo para que no suene mal. “Poca gente que se acerca aquí no sale sin trabajo. Nos especializamos en upskilling para puestos mejor remunerados, mejores proyectos, mejores tecnologías y hay mucho alumno profesional que lo está haciendo. Nos llegan ofertas prácticamente todos los días”.

Destaca también que son una institución con título propio, propia homologación, “porque en tecnología sería imposible actualizar los temarios a esta rapidez, lo hacemos cada promoción prácticamente. De todos modos, nos asociamos con instituciones de emprendimiento como el MIT para compartir profesorado”.

El futuro de la compañía (y de Pérez)

Por último, Fabiola Pérez destaca que su futuro en Mioti, de momento, es crecer: hay mucha demanda de profesiones, tienen unas valoraciones de su alumnado “que son maravillosas”, cuentan con varios premios recurrentes por ello, hacen labor de formar en tecnologías necesarias para las empresas… “Por eso queremos crecer, cada año crecemos en productos, en programas, y nuestro objetivo es crecer en Madrid y muy posiblemente en los próximos meses tener presencia en todas partes de España y a nivel internacional”.

En cuanto a ella, su objetivo es seguir montando empresas. “Solucionar problemas a través de la tecnología, por supuesto. Sí a emprender y a crear nuevas startups, pero sobre todo mi objetivo es aprender de lo que enseñamos en la escuela. Seguir aprendiendo y ver como podemos aplicarlo y dar sentido a esas empresas”.

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