Zacharias Vamvakousis estudió Informática y Telecomunicaciones en la Universidad de Atenas. Pero fue en Barcelona, en la Universitat Pompeu Fabra, donde decidió dar un paso al frente en su carrera por el emprendimiento. Allí obtuvo el Máster en Computación del Sonido y Música y el Doctorado en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Su trabajo de investigación 'Instrumentos musicales digitales para personas con discapacidades físicas' fue la inspiración definitiva para crear EyeHarp, una interfaz musical controlada a través de la mirada o la cabeza.

"Soy músico profesional de acordeón clásico. Un amigo mío tuvo un accidente y quedó discapacitado. En ese momento pensé: 'si me hubiese ocurrido a mi habría perdido la capacidad de tocar el instrumento que tanto amo'. Me puse en la piel de todos los que no pueden tocar música de forma natural para ofrecerles una solución", explica Vamvakousis a este periódico.

EyeHarp se adapta al nivel de conocimiento de cada músico, y es apto tanto para personas que nunca han tocado un instrumento como para músicos de nivel avanzado. Además, incorpora un juego de memoria para que niños y adultos se diviertan. "Es la herramienta perfecta para musicoterapeutas que lo usan con sus pacientes, también para escuelas o profesores de música que tengan alumnos con discapacidad", sostiene Vamvakousis. La innovación de esta solución ha llevado a Vamvakousis y los suyos a hacerse con varias distinciones. La más reciente, la Creative Business Cup Spain 2020.

A día de hoy hay cerca de 50 millones de personas con discapacidad que no tienen acceso a tocar un instrumento musical debido a una discapacidad motriz. Son personas diagnosticadas con afectaciones como parálisis cerebral, esclerosis lateral amiotrófica, distrofia muscular, amputación del miembro superior o lesión de la médula espinal. "Estamos trabajando en la primera versión comercial. Ahora mismo nuestro producto está maduro e implantaremos un modelo de suscripción a EyeHarp", confirma Vamvakousis, aunque no descarta futuras mejoras.

"Lo podemos seguir haciendo incluso más adaptado a las personas y también más configurable, además de mejorar el control de la pantalla", apunta el fundador. Por otro lado, como afirma Vamvakousis. el coste de la versión premium de EyeHarp es muy bajo. "Creemos que la tecnología de accesibilidad debe ser accesible para todos. El coste también. No debe ser un obstáculo para las personas que lo necesitan".

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