Esferas de polietileno para reducir la evaporación de agua en Chile

Primera piscina de Aguas del Valle en Combarbalá donde se han utilizado las esferas para reducir la evaporación. / Aguas del Valle
Primera piscina de Aguas del Valle en Combarbalá donde se han utilizado las esferas para reducir la evaporación. / Aguas del Valle

Acostumbrados a usar camiones para abastecer a la población de agua potable durante los meses estivales, y ahora, durante otros períodos del año, la empresa chilena Aguas del Valle, que opera en Combarbalá, ha apostado por una solución innovadora contra la evaporación: utilizar más de un millón de esferas de polietileno en cuatro piscinas para el almacenaje de agua potable.

Aguas del Valle es la primera empresa sanitaria de Chile en aplicar la tecnología de esferas de control de evaporación, una forma de optimizar el uso del recurso, en el contexto de sequía estructural que enfrenta la región”, señala a Sinc Andrés Nazer, gerente regional de la compañía de agua. “Se trata de la misma tecnología que ha empleado California, donde también se vive una dura sequía –añade-. Combarbalá es una de las comunas más afectadas por este fenómeno, por eso queremos reforzar nuestro servicio”.

Cada una de estas esferas de color negro se fabrica de una pieza, sin tapones, utilizando tres capas de polietileno de alta densidad (conocido como HDPE), a la que se suma otra con protectores de rayos ultravioleta y alguicidas y antioxidantes; en definitiva, aditivos estabilizadores y anticorrosivos para prevenir los efectos de la radiación ultravioleta sobre el material, que tiene una vida útil de quince años. Estos componentes permiten soportar la alta radiación solar, vientos muy rápidos y bajas temperaturas, tres de los factores que influyen en la evaporación del agua.

Varias fases
Las esferas de color negro (el blanco se deterioraría en unos pocos meses), 530 gramos de peso y 127 milímetros de diámetro, están rellenas de agua –también potable– para poder flotar en las piscinas y no ser arrastradas o separadas por el viento. Para cubrir un metro cuadrado, se necesitan 71 bolas, que cuestan 25 dólares (23 euros al cambio actual).

Con estas esferas se quiere reducir la evaporación hasta en un 80 por ciento, según explica a Sinc Cristóbal Rodillo, ingeniero y directivo comercial de la empresa chilena Exma, dueña de las Barrier Ball. “En definitiva, es un sistema de cubierta flotante y permeable para masas de líquido: actúa como un tapón que disminuye el intercambio de masa y calor entre el líquido y el ambiente, reduciendo pérdidas por evaporación –continúa-. Además, resiste vientos de 200 kilómetros por hora, lo cual es importante en las zonas mineras, situadas en lugares desérticos con temperaturas extremas”.

El proyecto de Combarbalá se desarrollará en varias etapas y abarca cuatro tanques de acumulación de agua. La primera fase se inició el 14 de octubre de 2015, con dos piscinas que suman 4.000 metros cuadrados y que requirieron de 287.345 esferas. Cuando se complete, en 2016, abarcará un total de 14.000 metros cuadrados y 1.005.708 esferas.

“Con la instalación de las esferas en esta primera etapa podemos ahorrar 9.344 metros cúbicos de agua anuales, lo que equivale al 11,4% del consumo de los habitantes de Combarbalá –afirma Rodillo-. Cuando el proyecto se desarrolle en su totalidad, con esferas en los cuatro depósitos, el ahorro equivaldrá al consumo de agua del 40 por ciento de la población de la zona, lo que es significativo”.

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