Se buscan astronautas

Más de diez años después, la Agencia Espacial Europea (ESA) vuelve a presentar una convocatoria para contratar astronautas
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Astronautas trabajando en el exterior de la Estación Espacial Internacional. (Imagen: ESA)
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Por primera vez desde el año 2008, la Agencia Espacial Europea (ESA) se encuentra en búsqueda de sus nuevos astronautas. De momento, no han declarado cuántos serán los seleccionados para sus próximas misiones, pero sí que han incidido en la idea de que los próximos (o próximo) exploradores del espacio tendrán la oportunidad de unirse “a la mayor aventura de la humanidad: un viaje de descubrimiento en beneficio de nuestro planeta”.

Los candidatos tendrán desde el próximo 31 de marzo hasta el 28 de mayo, un periodo en el que la ESA solo tendrá en cuenta las solicitudes que hayan sido aplicadas desde su web de empleo. Tras ello, comenzará el proceso de selección, dividido en seis fases, que finalizará en octubre de 2022. 

En la primera fase se comprobarán las solicitudes para seleccionar los currículum más cercanos a lo que busca la ESA; tras ello, comenzarán las demás fases, donde se realizarán series de test psicológicos, pruebas prácticas y psicométricas, pruebas médicas y, por último, dos rondas de entrevistas, antes de anunciar a los nuevos astronautas de la Agencia. 

Requisitos

Para poder tener la oportunidad de convertirse en astronautas, los postulantes deberán cumplir ciertos requisitos, como ser ciudadano de un país miembro de la ESA –o de un estado asociado–-. O tener, como mínimo, un máster en ciencias naturales (incluyendo estudios sobre la Tierra, física, ciencias oceánicas y atmosféricas, biología o medicina), matemáticas, ingeniería informática, ingeniería o contar con un título de piloto de pruebas experimental.

Además, desde la Agencia Espacial Europea también buscan candidatos que tengan, al menos, tres años de experiencia profesional de posgrado y un inglés fluido (mínimo CEFR C1), aunque se recomienda también el conocimiento de una lengua adicional (mínimo CEFR B1-B2). 

Asimismo, entre los requerimientos “intangibles” se pide una gran motivación para adaptarse a horarios irregulares y la capacidad de someterse a viajes frecuentes y largas ausencias, algo que se deberá conciliar en un entorno social o familiar normal; flexibilidad para trabajar en cualquier lugar –ya sea fuera o dentro de Europa–, calma ante la presión y estar dispuesto a participar en pruebas científicas experimentales.

Como novedad, la ESA ofrecerá una vacante dentro del Proyecto de Viabilidad de Parastronautas, para el que seleccionará a una persona con cierto grado de discapacidad física.

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Simulación de un paseo espacial en una piscina de 12 metros de profundidad. (Imagen: ESA)

Entrenamiento

Tras el proceso de selección, los astronautas deberán realizar un año de entrenamiento de básico en el Centro Europeo de Astronautas, donde se les introducirá en el funcionamiento de la ESA, los programas espaciales internacionales, vehículos y sistemas espaciales, habilidades básicas para astronautas y supervivencia y cursos de idioma ruso.

En una segunda fase –que variará de duración, dependiendo de los cursos de las entidades asociadas– se tratarán en profundidad conocimientos relacionados con recursos en robótica, navegación, mantenimiento, paseos espaciales, prácticas médicas y pruebas para trabajar en el apoyo de misiones en el exterior.

Por último, se encontrarán con un entrenamiento de dos años –en múltiples localizaciones– en el que ya se les asignarán los vuelos espaciales. Así, se prepararán para dichas misiones y las pruebas se focalizarán en tareas y experimentos a realizar en el espacio.

El papel de los astronautas (en órbita)

Desde la ESA también han querido mostrar a los nuevos candidatos en lo que deberán trabajar de salir elegidos como astronautas.

Si van al espacio, los astronautas comenzarán su día –sobre las siete de la mañana– con unos 20 minutos de reunión, en el que se tratarán las actividades planeadas o cualquier cambio que modifique el calendario de la misión. Tras ello, realizarán una conferencia con los doctores para comprobar su salud en el espacio. Y durante la mañana se dedicarán exclusivamente a llevar a cabo experimentos científicos, siempre en contacto con el control de la misión.

Ya por la tarde, harán labores de mantenimiento para tener a punto tanto el equipo como la propia Estación Espacial. Asimismo, darán paseos espaciales para realizar experimentos –aunque esto, por lo general, les llevará un día de duración– y también para otras labores de mantenimiento; esta vez, al exterior de la nave.

Una vez que hayan cenado, ejercitarán su musculatura durante dos horas al día, siete días a la semana. Y, para terminar la jornada –sobre las nueve de la noche–, podrán dedicar su tiempo libre a hablar con amigos, familiares y descansar antes de dormir. 

Cabe destacar también que, los fines de semana, los astronautas tendrán más tiempo libre, aunque también deberán realizar tareas de limpieza y de relaciones públicas.

El papel de los astronautas (en tierra)

Pero un astronauta no se dedica solo a trabajar en el espacio. También en tierra tendrán que realizar tareas por si les llaman para una misión. Como por ejemplo, trabajando en oficina atendiendo reuniones, servicios de abordo, procedimientos y protocolos o guiando a los astronautas en los paseos espaciales desde el control de la misión a través de radio.

Además, también tendrán que dar entrevistas, grabar mensajes especiales a instituciones, refrescar sesiones de entrenamiento específico, aprender idiomas, viajar para eventos y conferencias, mantener la forma idónea como si estuvieran en una misión o asistir a eventos co jóvenes para promover la ciencia y la investigación.

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Práctica de espeleología en entornos donde habita vida microscópica sin identificar. (Imagen: ESA)

¿Para qué sirven los viajes espaciales?

La ESA, tras el anuncio de la apertura de candidaturas para nuevos astronautas, ha presentado también una completa infografía en la que se muestran los beneficios de los viajes espaciales, dividiéndolos en dos partes: beneficios humanos y beneficios industriales. 

Y es que, según la agencia, los vuelos espaciales –humanos y robóticos– contribuyen, sobre todo, a la economía circular. “Nuestras investigaciones y desarrollos tecnológicos mejoran la eficiencia energética, la automatización, la robótica y la inteligencia artificial, así como los procesos y la tecnología de la vivienda, el reciclaje, la gestión de residuos y la fabricación aditiva”.

Así, entre los beneficios humanos, se encuentran investigaciones sobre traumas cerebrales, utilización de metales espaciales para miembros artificiales, bacterias que reducen el colesterol, plasmas iónicos para desinfectar hospitales, pérdida muscular de pacientes postrados en cama, técnicas de sonido ultra remoto, tecnología espacial para la cirugía ocular con láser, diagnóstico pulmonar o termómetros no invasivos para cirugías a corazón abierto.

Por otro lado, entre los industriales destacan: investigaciones sobre metales de la era espacial para aeronaves más ligeras y con menor consumo de combustible, eliminar los olores de los alimentos fritos, cultivos de mejor sabor con menos desperdicio, volver el 85% de las aguas residuales en agua dulce, inteligencia artificial de robots para industrias, ampliar la producción de biocombustible, ropa deportiva que absorbe olores, mejorar la nutrición con suplementos fáciles de cultivar o nuevos escáneres para imágenes óseas.

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