Enrique Solano
El físico peruano Enrique Solano. Foto cedida por él.

La filtración de un artículo que afirmaba que Google había alcanzado la supremacía cuántica desató una batalla hace unos meses. En este, la compañía aseguraba que había logrado en 3 minutos y 20 segundos una operación que el ordenador más potente del mundo tardaría miles de años en realizar. 

El documento filtrado apareció en septiembre en un sitio web de la NASA y el mismo día, IBM, su  gran rival, salió a decir que no era para tanto, que aquello que decían haber logrado podía ser ejecutado por un sistema convencional en 2,5 días. Y con mayor fidelidad. Unos días más tarde la versión definitiva del artículo de Google salió publicada en la revista Nature.

El físico peruano Enrique Solano, director del centro de investigación sobre computación cuántica, “International Center Quantum Computing and Quantum Technologies” (QUTIS) y profesor Ikerbasque de la Universidad del País Vasco, asegura: “A todo el planeta le queda claro que 3 minutos y 20 segundos, contra tres días, no elimina el criterio de supremacía cuántica”.

Aunque reconoce que no es imparcial en la discusión. Su equipo ha colaborado en diversas ocasiones con Google. De hecho, hace unas semanas Solano fue invitado a California por John Martinis, líder del equipo de computación cuántica de la compañía. 

Pese a todo, el científico peruano advierte: “Van a pasar muchos años antes de que se pueda usar un ordenador cuántico para algo útil”. Con utilidad se refiere a que estos puedan, por ejemplo, resolver un modelo de física nuclear sin que sea necesario hacer test nucleares -hasta ahora, ningún superordenador puede simular esas explosiones- o diseñar medicinas

“La forma para hacer medicinas hoy en día es por prueba y error. No hay ningún superordenador en el mundo que pueda predecir la propiedades de una molécula química”, subraya Solano.

Un cambio de paradigma

A sus 55 años, Solano no pierde la esperanza de poder ver de cerca algunos de estos avances. “Solo trabajo con la confianza, las ganas, el optimismo y la creatividad para que yo vea todos los logros de mi trabajo de investigación”, asegura.

Solano estudió la licenciatura y maestría en física en la Pontificia Universidad Católica de Perú y se doctoró en física por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Estudió y fue investigador en la Universidad Pierre et Marie Curie, en París (Francia), y trabajó en el Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica y en la Universidad Ludwig-Maximilian, en Múnich (Alemania). Además de dirigir un centro en España, dirige otro (QuArtist) en Shanghai (China).

Con sus investigaciones pretende estar contribuyendo a un cambio de paradigma. “En el centro QUTIS estamos proponiendo y desarrollando métodos y alternativas de computación cuántica basados en modelos biológicos para poder lograr aplicaciones útiles lo antes posible”, destaca. Para ello, se requiere superar el récord de Google. “La empresa ha usado 53 bits cuánticos y la estimación para hacer la primera aplicación al diseño de medicinas requeriría probablemente varios millones”, explica.

En esta misión, Solano combina tres áreas: ciencias del cerebro, inteligencia artificial y computación cuántica. “Creemos que con esa trilogía se van a dar avances más rápidos en el área”, destaca.

La inteligencia artificial cuántica, uno de los “últimos booms interdisciplinarios”, según Solano, es una de sus líneas de investigación. Esta consiste en “buscar algoritmos de IA o aprendizaje de máquinas, adaptados a chips de ordenadores cuánticos que permiten que esos algoritmo compilen y se procesen a velocidades muy superiores a las permitidas por los mejores superordenadores del mundo”.

El teatro cuántico

Ninguna de las propuestas del físico peruano hubiese sido posible sin creatividad. “Siempre me he sentido artista. Yo nací en Perú y usted sabe que los latinoamericanos, para bien o para mal, tenemos una vena literaria muy fuerte”, confiesa Solano. 

Desde que emigró de su país, siempre estuvo tentado a abandonar la física para volver a las artes. Hasta que hace unos ocho años logró conciliar sus intereses y creó una línea de investigación en simulación cuántica que nombró teatro cuántico.

Como si se tratase de un director, Solano hace que los átomos y fotones de luz se comporten como “los personajes de un teatro”, es decir, que muestren propiedades “que no son naturales en ellos”, sino que incluso, son contradictorias. “Es como si el agua líquida se comportara como sólida o que un coche que debería ir por tierra, volara”, explica.

Y utiliza esta imagen para ilustrar su propuesta: “En la obra de Hamlet cuando este muere, yo no he sabido de nadie que se levante, coja el móvil y llame a la ambulancia, sabe que el actor simula morirse. Es lo mismo que he hecho con los átomos, he propuesto cómo lograr que las partículas cuánticas de luz tengan comportamientos totalmente antinaturales”.

Lo que en un principio parecía solo una propuesta estética ha tenido un fuerte impacto alrededor del mundo, incluso se han hecho muchos experimentos para verificar sus propuestas.

“Para mí, la creatividad es todo”, enfatiza.

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