IBEC tratamiento Pakinson
Silvia Muro, líder del grupo de Terapias y Nanodispositivos Dirigidos del IBEC

Como ocurre muchas veces en la ciencia, fue un descubrimiento fortuito. Estaban realizando un proyecto centrado en enviar un fármaco al pulmón para que ejecutará allí su acción correctora. Contaban con un modelo de enfermedad animal donde hicieron las pruebas y la sorpresa llegó al comprobar que la acción del medicamento también había llegado al cerebro.

“Aunque no era lo que pretendíamos en aquel momento, nos dimos cuenta de que allí había algo”, afirma Silvia Muro, líder del grupo de Terapias y Nanodispositivos Dirigidos del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC). Cinco años después continúan trabajando en esa misma línea: la apertura controlada de la barrera hematoencefálica, que se puede definir como un muro que no deja que los fármacos lleguen hasta el cerebro.

Lo que han logrado encontrar es un “mecanismo de transporte” que permite “enviar varios tipos de compuestos al cerebro”, lo que abre nuevas puertas en el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso central, como el párkinson. Esto se consigue a través de un anticuerpo que se une a una proteína de la propia barrera hematoencefálica llamada ICAM-1.

Los anticuerpos “liberan una señal que hace que la barrera hematoencefálica transporte dicho anticuerpo de la sangre al cerebro”. Lo que se ha conseguido es ligar a esos anticuerpos nanopartículas que llevan un determinado fármaco.

Donaciones contra la enfermedad

En este principio se basa el proyecto ‘A por el párkinson’, que incluye una campaña de crowdfunding con donaciones que permitan diseñar un anticuerpo que servirá como vehículo para transportar el fármaco antiparkinsoniano al cerebro.

Y es que ya existe un fármaco efectivo que elimina el acúmulo anormal de grasa en otras células del cuerpo, pero por el momento no se puede usar como tratamiento para el párkinson puesto que no es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica del cerebro. Este muro impide la entrada de sustancias nocivas, como neurotoxinas o virus, en el sistema nervioso central, sirviendo así como método de protección. El problema reside en que la barrera hematoencefálica es también impermeable a la mayoría de los medicamentos.

La campaña de micromecenazgo se mantendrá activa hasta el 30 de abril. El objetivo es recaudar 50.000 euros que se invertirán en replicar el anticuerpo prototipo probado en animales de experimentación en uno para humanos. El reto es considerable porque quedan importantes pasos aún por dar.

“Hay anticuerpos que son capaces de reconocer la barrera hematoencefálica de un ratón, hay otros que que permite reconocer la barrera hematoencefálica de simios, hay otros que permiten reconocer la barrera hematoencefálica de humanos, pero no hay ninguno que permita reconocerlas todas”, explica Silvia Muro.

Antes de llegar a pruebas con humanos hay que demostrar con animales de experimentación que el procedimiento es eficiente y seguro. Por eso se necesita tener un anticuerpo común, el mismo para todos.

El proyecto científico ‘A por el párkinson’ cuenta con la colaboración de científicos, hospitales y asociaciones de pacientes. Desde el IBEC, los expertos hacen un llamamiento a todas las personas que quieran implicarse en la lucha contra esta enfermedad haciendo donaciones durante la campaña de recaudación de fondos.

1 Comentario

  1. Para transportar el medicamento y traspasar la barrera hematoencefálica, porque no utilizar DMSO ?
    Evitaríamos así la experimentación animal, ya que este producto, ya está comprobado en humanos.

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