Enaire muestra a las nuevas generaciones su trabajo contra la contaminación

Enaire Santander niños

Enaire se ha desplazado a Cantabria, concretamente al Aeropuerto de Santander, para sensibilizar a niños de Educación Primaria sobre la importancia del transporte aéreo en la actualidad, además de mostrar cómo es su trabajo en cuanto a la gestión sostenible del tráfico aéreo.

Disponible desde el 17 de noviembre hasta el 30 del mismo mes, el proyecto de Enaire será presentado a 14 colegios, es decir, a un total de 1.142 alumnos. Todos ellos asistirán a talleres en los que explicarán los entresijos del control aeronáutico. Pero, como afirman desde la institución, no hay que olvidar que son niños. Es por eso que habrá otros talleres, más prácticos, en el que los niños aprenderán a construir aviones con las piezas de la juguetera Lego. Tras la construcción, programarán esas “aeronaves”con aplicaciones informáticas diseñadas para la iniciativa.

Básicamente, lo que tratan es de “fomentar el aprendizaje por experimentación, una fórmula avalada por numerosos estudios y profesionales del sector educativo”. Y, desde Enaire, no han escatimado en logística. En el propio aeropuerto han instalado un aula repleta de ordenadores portátiles y robots de aviones (“de última generación”, apuntan) con sensores de movimiento y aeropuertos a pequeña escala para aterrizarlos.

Pero no se olvidan de la parte, quizá, más importante de los talleres: la concienciación y explicación sobre los problemas que tiene Enaire y cómo los solucionan. Aunque no se trate tanto como en otros sectores, la aeronáutica contamina bastante nuestra atmósfera, y en la institución son muy conscientes de ello. Y sobre esta base irá la explicación a los alumnos de Primaria.

Con el nombre de Aterrizajes Verdes, esta propuesta (más pedagógica) muestra el famoso Plan de Eficiencia del Espacio Aéreo Español para el periodo 2015-2019, que aspira a una mejora de la eficiencia de red de rutas del 33%. Todo este proceso estará (y está) monitorizado, con toda la cuantificación que implica: distancias, consumos, posible reducción de emisiones, fallos, naturaleza, etc.

Toda esta monitorización ya ha permitido, en poco más de un año, un ahorro de 3,5 millas náuticas en las distancias voladas. Es decir, 38.900 toneladas menos de combustible; o lo que es lo mismo, 123.000 toneladas menos de CO2 que va a la atmósfera.

Aunque parezca abrumador para niños menores de 11 años, desde Enaire aseguran que “es necesario” mostrarles porqué hay que cuidar nuestro planeta. Estos Aterrizajes Verdes, explicaciones densas que no se quedan solo en los datos antes mostrados, es lo que pretenden: que las nuevas generaciones interioricen, tanto jugando como aprendiendo, que desde el sector que menos se esperan también se piensa en el desarrollo sostenible.

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