Las doctoras Anna Lia Longinotti y Olga Vega (Foto: archivo INAOE).
Las doctoras Anna Lia Longinotti y Olga Vega (Foto: archivo INAOE).

Utilizando el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), ubicado en México, un grupo de astrofísicos ha detectado un poderoso viento de gas molecular frío en una galaxia similar a la Vía Láctea, ubicada a 800 millones de años luz de distancia.

El equipo científico ha estado integrado en su mayoría por investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), así como por investigadores de la UNAM y de otras instituciones de Italia, Bélgica, Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Alemania y España.

Los datos, obtenidos con el espectrógrafo del GTM Redshift Search Receiver (RSR) desarrollado por la Universidad de Massachusetts (UMass), revelan que esos vientos vertiginosos detectados en rayos X coexisten con la salida, a gran velocidad, de gas molecular denso y frío, que emite en ondas milimétricas y que es trazado por la molécula de monóxido de carbono (CO).

La doctora Anna Lia Longinotti, investigadora del INAOE y líder de esta investigación, comenta que el gas detectado por el GTM se localiza en regiones distantes dentro de la misma galaxia progenitora, entre 2.000 y 20.000 años luz de distancia al núcleo activo; mientras que el viento en rayos X está localizado mucho más cerca del agujero negro, es decir, en el corazón de la galaxia activa a escalas inferiores a milésimas de año luz.

"La razón científica para observar el gas molecular es porque se sospecha que hay una conexión entre el viento ultra rápido que se origina en el disco de acreción y los vientos que se originan en regiones mucho más externas de la galaxia, donde se encuentra el gas molecular –continúa–. En esta galaxia ya teníamos evidencia de un viento capaz de retroalimentar la galaxia huésped”.

“En el proceso de retroalimentación, una cantidad suficiente de masa y energía es expulsada con la consecuencia de vaciar la galaxia del gas necesario para la formación de estrellas. Cuando el viento empuja el gas y lo lleva hacia fuera, priva a la galaxia de ese ‘alimento’ y el efecto global es que la galaxia ya no es una galaxia muy eficiente en formación estelar, es más pasiva. Es lo que se llama retroalimentación".

El viento que se origina en el disco de acreción, y que se observar en rayos X, es expulsado con una cierta cantidad de energía y “fuerza", y las mantiene mientras va barriendo la galaxia. "Por las mediciones que realizamos parece que el viento molecular ha conservado la energía que tenía de origen cuando fue lanzado del disco de acreción”, afirma Anna Lia Longinotti.

“Entonces, esta conexión parece indicar que el comportamiento del agujero negro tiene un efecto sobre el gas distribuido a escalas mucho más grandes en la galaxia huésped y por lo tanto es capaz de regular la formación estelar de las galaxias y determinar su evolución”.

La doctora destaca que nadie esperaría este tipo de fenómeno en objetos que no son cuásares o galaxias ultraluminosas en el infrarrojo y que contienen una gran cantidad de gas molecular. "Sabemos que las características técnicas del GTM nos permiten observar el gas molecular en galaxias, pero en esta pudimos, además, determinar la presencia de este viento molecular –añade–. Sus velocidades, aunque inferiores a la de los vientos de rayos X, van de 700 a 1,000 kilómetros por segundo, lo cual excede por mucho la velocidad típica de este gas en las galaxias”.

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