Curación VIH sida

Veintinueve meses después de someterse a un trasplante de células madre, sigue sin haber rastro de replicación del VIH en su organismo. Por eso ya se puede hablar de que se ha producido la “curación” de este virus en el llamado Paciente de Londres (denominado técnicamente IciStem#36).

Este avance coincide en el tiempo con otro anuncio clave: un tercer caso de remisión a largo plazo del VIH después de un trasplante de médula ósea. Se trata del Paciente de Düsseldorf, (o IciStem#19) que lleva 14 meses sin virus en ausencia de medicación antirretroviral.

Ambos casos se integran dentro del consorcio IciStem, coordinado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por “la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, y el University Medical Center de Utrecht (Holanda).

Curación y remisión

Hay que aclarar que los investigadores diferencian los conceptos de “cura” y “remisión a largo plazo” en función del tiempo transcurrido sin rebote viral desde la interrupción de la medicación antirretroviral.

“Cuando se publicó inicialmente el caso de Londres insistimos en no hablar de cura porque, aunque 18 meses invitaban mucho al optimismo porque no se había visto un intervalo tan largo desde el Paciente de Berlín [primer caso de curación], queríamos ser prudentes y no generar falsas expectativas”, señala Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa y cocoordinador de IciStem. Ahora, con 29 meses de remisión, los investigadores van un paso más allá.  

Este trabajo sale a la luz, publicado en la revista The Lancet HIV, coincidiendo con la Conference of Retrovirus and Opportunistic Infections (CROI), la conferencia mundial más importante sobre sida, que debía celebrarse en Boston (EE. UU.) pero finalmente tiene lugar de forma virtual debido al coronavirus.

Primer caso

Llama la atención que los pacientes lleven el nombre de ciudades. Esto se arrastra desde 2007, cuando un ciudadano de la capital alemana, Timothy Brown, se convirtió en el primer paciente que se curaba del VIH. “Durante muchos años se quedó como el Paciente de Berlín y cuando han surgido casos nuevos han ido apareciendo pacientes con los nombres de otras ciudades”, explica Martínez-Picado.

Javier Martínez-Picado y la investigadora Maria Salgado participan en el consorcio internacional IciStem (Foto de @IrsiCaixa).

Hasta ahora, más de 12 años después, no se ha podido repetir la experiencia del Paciente de Berlín. “Surgieron muchas dudas sobre qué era lo que realmente había curado al paciente”, explica el investigador del IrsiCaixa en declaraciones a Innovaspain. Se refiere a que en estas intervenciones médicas “se juegan múltiples bazas”, por ejemplo, quimioterapia, radioterapia, varios transplantes, células mutadas, etc.

De Berlín a Londres

El consorcio IciStem ha supuesto avances importantes para aclarar esta situación. ¿Cómo? Uniendo esfuerzo, de forma coordinada, entre más de 200 investigadores de diferentes países dispuestos a identificar nuevos casos en los que se pueda reproducir lo ocurrido en su día en Berlín. Dicha red ha incluido desde 2014 a 40 pacientes con VIH que tenían que someterse a un trasplante de células madre.

Uno de ellos es el Paciente de Londres (IciStem#36). Se trata de un hombre portador del VIH a quien se le detectó un Linfoma de Hodgkin por el que en 2016 se sometió a un trasplante de células madre con una mutación, llamada CCR5 Delta 32, que impide la entrada del virus a las células diana del VIH, los linfocitos T CD4.

Al cabo de 16 meses, los médicos interrumpieron el tratamiento antirretroviral y, en marzo del 2019, la revista Nature publicó un artículo en el que se demostraba que llevaba 18 meses con el virus indetectable en su sangre, lo que le convertía en el segundo caso de “remisión a largo plazo”.

Un segundo caso

El artículo de The Lancet HIV destaca que ahora, 29 meses después de la interrupción del tratamiento, el virus continúa indetectable en sangre, líquido cerebro-espinal, tejido intestinal y semen. Los análisis detectan niveles muy bajos de genoma de VIH en tejidos linfoides, pero se trata de material genético defectuoso que no tiene capacidad replicativa y, por tanto, no tiene capacidad infecciosa.

“Todo esto nos empuja a concluir que se trata de un segundo caso de curación porque en el Paciente de Berlín también se detectaban restos fósiles de ADN viral y sin capacidad infecciosa”, explica Martínez-Picado. 

El Paciente de Londres también presenta anticuerpos contra el VIH, aunque a un nivel muy bajo y que ha experimentado una reducción continua desde el trasplante. Su presencia podría indicar que las nuevas células del sistema inmunitario podrían haber sido expuestas al virus, pero según la investigadora de IrsiCaixa María Salgado, que forma parte de IciStem, “es habitual que en el organismo persistan evidencias de una infección pasada, los anticuerpos pueden tardar años en desaparecer”. 

Tercer caso de remisión 

En cuanto al Paciente de Düsseldorf (IciStem#19), se trata de un hombre de 50 años con VIH que en febrero de 2013 recibió un trasplante de células madre para tratar una leucemia mieloide aguda. Las células del donante también tenían la mutación CCR5 Delta32. En noviembre de 2018, los médicos interrumpieron la medicación antirretroviral y, 14 meses después, sigue sin rebote viral.

Los análisis muestran rastros de ADN del virus en los nódulos linfáticos y el tracto gastrointestinal, aunque sin capacidad infecciosa. Según los investigadores, estos resultados “son compatibles con una remisión sostenida del VIH”.

Buscar alternativas

A pesar de todo ello, el cocoordinador de IciStem advierte de que “el trasplante con células madre de donantes no es algo que podamos hacer con todas las personas que vienen con VIH porque es una intervención médica muy severa y con un riesgo muy alto”.

Lo que han logrado es comprobar que es reproducible la curación del VIH, pero ahora tienen que “buscar alternativas” que sean escalables a todo el mundo. “Ya tenemos tres casos de personas curadas que nos permiten explorar cómo, cuándo y dónde debemos buscar restos de virus en aquellas personas que creemos que se han curado”, añade el científico español.

Los tres casos comparte la mutación en el gen CCR5, con lo que se abre una puerta a una estrategia alternativa. “En lugar de utilizar células de donantes que tienen esta mutación, ¿por qué no inducimos la mutación, mediante técnicas de terapia génica, en los propios pacientes?, plantea Javier Martínez-Picado, señalando que ya existen experiencias en este sentido. Incluso a largo plazo esto se podría hacer sin tener que extraer células del organismo, directamente en el cuerpo

El investigador ICREA señala que “se está avanzando muy rápido en este campo”. Aunque no es posible poner fechas a estas metas, ya se han realizado pruebas de experimentación en animales.

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