Crisis y reinvención del capitalismo

Crisis y reinvención del capitalismo

“En las épocas de estabilidad y prosperidad, los hombres prácticos pueden dejar de lado toda reflexión acerca de los supuestos teóricos que orientan su acción. Pero en tiempos de crisis, el sentido común y el realismo de esos hombres ya no son suficientes. Estos acontecimientos imponen la necesidad de reflexionar sobre la senda elegida para tener certeza de si es preciso rectificar el rumbo”, escribe el profesor y consultor Ramón Casilda Béjar en su libro “Crisis y reinvención del capitalismo”, una de las obras que apunta a ser uno de los best sellers nacionales del año.

La reflexión es oportuna porque la innovación, a la que el autor dedica importantes referencias en el libro, aunque siempre ha existido, ha irrumpido con fuerza como una de las fuerzas motrices que van a generar una nueva sociedad, cosa que sucede en ocasiones después de las crisis, pero más si van acompañadas de los profundos cambios que se están generando en la actualidad por la utilización de las nuevas tecnologías y desarrollo de algunos conceptos que, aunque ya existieran, ahora pasan a ser fenómenos sociales.

La globalización, las empresas multinacionales, las tecnologías y el conocimiento son, según el autor, las fuerzas propulsoras de esta reinvención que apunta y que no deja de ser un nuevo modelo al hilo, precisamente, de los continuos desarrollos de estas fuerzas que, a su vez, se van modificando y adaptando a las nuevas posibilidades. Innovación en estado puro y un buen camino a seguir si queremos seguir compitiendo y existiendo, al menos en el mundo de las empresas.

Si analizamos por separado estas cuatro fuerzas propulsoras, la globalización es, sin duda, un producto de la innovación en las comunicaciones. No es posible hablar de globalización si no hablamos de internet que, como vemos casi todas las semanas en la sección de “Quién es quién”, cuando los personajes elegidos responden el cuestionario que se le ofrece, es uno de los inventos de la Historia. Lo seguirá siendo aún más en sus nuevos desarrollados y facilitará aún más el proceso de globalización que apunta Ramón Casilda.

Las multinacionales ocupan el segundo puesto. Son grandes empresas generadoras de cambios de por sí. No solo evolucionan ellas, sino que, además, generan empresas que son innovadoras. Todas las empresas tendrán que tener un cierto y necesario espíritu multinacional. Son ellas las que sustentan gran parte de esta evolución y, además, tienen que acomodarse a los cambios si no quieren quedar fuera de la reinvención de la que se habla.

Una fuerza propulsora que es la que tendrá acceso a esa tecnología que se apunta como la tercera fuerza, aunque no es el orden lo que importa y si la estrecha relación existente entre las dos. Las empresas no podrán subsistir sin tecnología y, como no, sin conocimiento que, al menos para mí, es el centro de este cambio ya iniciado. Es lo esencial para que el resto de fuerzas de verdad lo sean.

El resultado, y es lo que el autor platea, es que para asumir la tensión expansiva de estas cuatro fuerzas, será necesario abordar, o al menos comprender, que los sistemas que organizan la vida en sociedad también deben de cambiar, el capitalismo entre ellos. Es difícil imaginar un futuro sin que la fuerza del capital sirva de marco y a este nuevo reto que es el de dar forma a una sociedad que ha iniciado un cambio de unas consideraciones difíciles de adivinar.

En su reciente conferencia en la Fundación Ramón Areces Madrid, el Nobel David Gross, uno de los físicos teóricos más brillantes de la actualidad, insistió en los notables avances que se hacen todos los días, en los retos que hay que afrontar para seguir descubriendo nuevas cosas, pero son retos que en su camino van lanzado nuevos productos, servicios y posibilidades a la sociedad. Por eso es importante reinventar, entre otras cosas, el capitalismo, como bien señala Ramón Casilda en este libro.

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