Jaime del Barrio, de Ernst & Young, en la presentación del informe de Cotec

Aunque la introducción en España de la Historia Clínica Digital (HCD) se inició en el año 2006, aún hoy la realidad en la práctica refleja que no es interoperable de manera integral. Según el informe realizado por la Fundación Cotec a través de la experiencia de más de 200 profesionales, son pocos los que consideran que pueden acceder a los datos de pacientes de otros hospitales de la misma región y aún menos de otras regiones

Además, entre las respuestas obtenidas destaca que hay médicos que no emplean esta herramienta porque no conocen su funcionamiento o lo consideran complicado. En este sentido, el documento que se acaba de presentar pone de manifiesto la necesidad de formar a los profesionales sanitarios en este ámbito.

Por esta razón, este trabajo pone de manifiesto la necesidad de definir un plan estratégico nacional, que tenga como pilar fundamental dicha plataforma. Este informe es el resultado del Grupo de Trabajo ‘Digitalización en Salud’ que puso marcha Cotec hace un año y que ha estado coordinado por las empresas Gilead Science y Ernst & Young.

Entre otras acciones de mejora, el estudio también destaca la necesidad de incluir mecanismos que garanticen la protección de datos de manera eficiente, establecer una normativa para que la HCD sea de obligado cumplimiento y colaborar con empresas privadas especializadas que impulsen de manera eficiente y correcta la introducción de los elementos para la interoperabilidad de la plataforma.

Por un aprovechamiento global

La HCD está compuesta por un conjunto de elementos que incluyen todos los detalles en el tratamiento y seguimiento del paciente. Islas Baleares es la única región que dispone de autorización para consultar todos los elementos, seguida de la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. “Aún hoy hay una gran variabilidad en el acceso a los diferentes elementos que conforman la Historia Clínica Digital, lo que se traduce en la calidad de la atención a los pacientes”, indica Jaime del Barrio, Senior Advisor Healthcare & Life Sciences de Ernst & Young.

Preguntado por los motivo que han provocado que, 13 años después de su introducción, el uso de la HCD siga mostrando estas carencias, el también coordinador del Grupo de Trabajo del que sale este informe asegura que “el principal motivo ha sido el establecimiento de compartimentos estancos en lo que al desarrollo de sistemas de información en el Sistema Nacional de Salud (SNS) se refiere”.

“En cada servicio regional de salud (17+2) e incluso en centros sanitarios de atención primaria y especializada de un mismo sistema regional tienen sus propios sistemas operativos no interoperables entre sí y con diferentes contenidos y usabilidad cada uno de ellos; algo impensable en un mundo digital como el que vivimos, en el que los problemas se generan  en el ámbito local, pero se plantean soluciones a estos desde un aprovechamiento global”, afirma en declaraciones a Innovaspain.

Un SNS con una estructura rígida diseñada para otros tiempos, la necesidad de formación de los profesionales para los nuevos requerimientos, o las dificultades a la entrada de nuevos perfiles profesionales son algunos de los otros problemas que señala Del Barrio.

“En los países de nuestro entorno la situación es muy diferente en cada uno de ellos –continúa–. Sin entrar a valorar si este está mejor o peor, en todos los casos son muy mejorables y la mayoría están en camino hacia una deseable y necesaria Historia Clínica Digital Europea. Los beneficios para las personas, los sistemas sanitarios y las sociedades son incalculables, no sólo en indicadores de salud, sino también en la creación de productos y servicios, aparición de nuevos perfiles profesionales, aumento de la riqueza en su contribución al PIB, etc.”.

Medidas concretas

Como solución a esta situación, proponen una “necesaria” Estrategia Nacional que, “sin perder las identidad y competencias locales, consiga unificar criterios comunes que permitan extraer el valor de los datos de todo el SNS”, defiende Jaime del Barrio.

Con este fin proponen una serie de ideas que van desde la necesidad de crear un organismo independiente al más alto nivel administrativo (que incumba a Sanidad, pero también a Educación, Economía y Hacienda, Industria y Trabajo) que lidere la Estrategia Nacional de Salud Digital –e incluso con perfil a nivel europeo–, hasta la creación de una base de datos que permita la reorganización de toda la información existente que aporte valor.

Y todo ello teniendo en cuenta los cambios que ya se están produciendo. Como señala el Senior Advisor Healthcare & Life Sciences de Ernst & Young, “las historias clínicas digitales (no solo electrónicas) se irán desarrollando de forma inteligente (inteligencia artificial), adaptándose a las necesidades de cada profesional y cada paciente, en cada momento y lugar, permitiendo una mejor información en tiempo real para ayudar en una toma de decisiones compartida con más seguridad y fiabilidad”.

“La utilización de herramientas de análisis de datos, la inteligencia artificial y el big data permitirán importantes avances en el conocimiento de diversas áreas relacionadas con la salud y los servicios sanitarios, ayudando a tomar decisiones más adecuadas, eficientes, sostenibles y que respondan a las necesidades de los usuarios –añade–. Pero para ello es imprescindible que los datos estén organizados y accesibles con garantías para todos”.

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