El orgasmo femenino no deja de intrigar a los científicos. Por un lado, no cumple una función reproductiva y, por el otro, es un reflejo neuroendocrino demasiado complejo como para ser un accidente evolutivo. 

Para seguir descifrando este misterio, un grupo de científicos de la Universidad de Yale y de la de Cincinnati (EE. UU.) han aportado nuevas pruebas, en un artículo publicado este lunes en la revista PNAS, que refuerzan la hipótesis de que, en su origen, el orgasmo femenino cumplía la función de inducir la ovulación durante la cópula, tras lo cual evolucionó.

“La tasa de orgasmos con penetración es menor que con la masturbación, por lo que parece poco probable que haya una función evolutiva directa involucrada. Y, finalmente, el rasgo parece demasiado complejo como para aparecer en la evolución sin función”, explica a la Agencia Sinc Mihaela Pavlicev, del Colegio de Medicina de la Universidad de Cincinnati y una de las autoras del artículo. 

De acuerdo con Pavlicev, en algunas mamíferas, la liberación de los óvulos del ovario ocurre como consecuencia de la cópula. “Llamamos a estas mamíferas ovuladoras inducidas (o con reflejos) -conejas, gatas, huronas y camellas-. En otras, como humanas y grandes simias, este tipo de ovulación se pierde y se regula de manera endógena, sin estímulo externo”, subraya Pavlicev.

Los investigadores ya habían llegado a tres conclusiones, en un estudio previo: que existen similitudes fisiológicas entre el orgasmo femenino y el de las mamíferas con ovulación inducida; que la ovulación inducida fue anterior a la endógena en la evolución; y que la anatomía del órgano genital femenino refleja estos cambios. 

Aquellas mamíferas que requieren inducción externa para ovular tienen el clítoris dentro o muy cerca del canal copulatorio, por lo que se estimula, señala la experta. Mientras que en las humanas o grandes simias, el clítoris está ubicado más lejos del aparato reproductor y, por tanto, frecuentemente no se estimula durante el coito. “Llegamos a la conclusión de que estos cambios son responsables de la frecuente falta de orgasmo en el acto sexual humano y que la posición del clítoris refleja la importancia de su función y la pérdida de ella”, destaca la investigadora.

Un experimento con conejas

Para corroborar su hipótesis, los científicos realizaron un experimento con conejas. Les administraron todos los días antidepresivos como la fluoxetina que provocan anorgasmia. Después de dos semanas, los resultados mostraron tasas de ovulación disminuidas en un 30 %. En un segundo experimento, los autores indujeron la ovulación mediante una inyección hormonal a las conejas tratadas con antidepresivos y observaron que estos no afectaron a la ovulación provocada con fármacos.

Estos resultados apoyan la hipótesis de que el orgasmo en conejas es análogo al de las humanas y ambos procesos prodrían compartir un origen evolutivo común. “El mecanismo que causa el orgasmo en las humanas podría ser el mismo que en el pasado evolutivo se habría utilizado para desencadenar la ovulación durante la cópula”, subraya Pavlicev.

Aunque a la pregunta de por qué se mantuvo el orgasmo femenino después de perder su función reproductiva, los investigadores no han querido responder para no buscar una explicación en la reproducción.

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