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Las cenizas del volcán de la Palma servirán para fabricar cementos y hormigones

La UPV acaba de realizar un estudio en el que se demuestra que estas cenizas cumplen con los requisitos normativos para su uso
cenizas volcan

Un equipo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) presentará un estudio, el próximo 28 de junio en el que demostrarán que las cenizas producidas por la erupción del volcán de La Palma, el Cumbre Vieja, pueden servir para fabricar cementos y hormigones, ya que cumplen con los requisitos normativos para su uso como adición mineral.

Hasta el momento, el equipo de investigación considera que las cenizas volcánicas son suficientemente reactivas para ser aplicadas en la fabricación de cementos con o cementos puzolánicos. Asimismo, las cenizas muestran una buena homogeneidad teniendo en cuenta las diversas procedencias de las muestras recogidas.

Jordi Payá, del Grupo de Investigación en Química de los Materiales de Construcción (GIQUIMA) del Instituto ICITECH de la UPV, explica que este estudio nació cuando vieron la problemática de la gestión de residuos.

“Las cenizas del volcán son un residuo natural -aclara-, pero es ‘residuo’ porque ocupa espacios que la sociedad necesita: carreteras, campos, tejados, viviendas... Pensamos que deberíamos hacer estudios para darles más salidas que los agrícolas, o de otras industrias. El cemento tiene la ventaja de que producen miles de toneladas y este es una buena salida”.

Del hormigón romano al cemento actual

Según Payá, había que hacer unas pruebas iniciales con el objetivo de ver si había posibilidades para que se pudiera construir el cemento. “Ese fue el motivo principal, hicimos la investigación con nuestros propios medios, sin financiación externa y ayudando así a aquellos que tienen problemas en La Palma con la ceniza”.

De hecho, en la isla están acopiando cenizas del volcán en lugares controlados. Y, vistos estos resultados, lo ideal, asegura, es que alguna fábrica de cemento se pusiera manos a la obra para llevarlos a planta, fabricarlos, etcétera. “Estas cenizas para cemento se conocen desde hace tiempo, en España se hace, se extrae. Este es un caso más, pero cada erupción es diferente, por ello estudiamos la radioactividad para ver si funciona”, subraya Payá.

“Además, los ingenieros romanos lo hicieron ya hace 2.000 años. El conglomerante era la cal hidratada con agua y era cemento para unir piedras. Pero observaron que cuando la fabricaban con ceniza volcánica daba un material más resistente y más duradero”, pone.

Esta mejora -la actual- surge porque la ceniza tiene unos compuestos químicos que son reactivos frente a la cal hidratada. Hay una interacción química y da lugar a materiales resistentes. En el caso del cemento actual, no tiene cal hidratada, pero ocurre que cuando el cemento se mezcla con agua uno de los elementos de reacción es ese.

Así, lo que se genera es lo que se combina con la ceniza, y por eso contribuye mejor a la mezcla y se utiliza en cementos actuales. “La ceniza del volcán tiene esos componentes que reaccionan y mejoran el cemento. Del mismo modo, reducimos la cantidad de cemento utilizado, el consumo de materias primas, reducción de CO2 a la atmosfera… es importante que los cementos tengan materiales residuales naturales como este”, ilustra Payá.

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