Celia Lopez Ongil

Doctora Ingeniera Industrial por la UPM y profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, llegó un momento en el que Celia López Ongil se propuso ir más lejos en su especialidad investigadora dentro del grupo de Diseño Microelectrónico y Aplicaciones de la UC3M.

Desde 2016, su trabajo se ha orientado hacia los sistemas ciberfísicos, dedicados a detectar, prevenir y combatir la violencia contra las mujeres como parte del equipo multidisciplinar UC3M4Safety. “Con los años he sentido la necesidad de que mis proyectos no fueran solo tecnológicos y tuvieran un mayor reflejo en la sociedad”, explicaba ayer durante una mesa redonda organizada en el marco de la III edición del programa ‘Ciencia y Tecnología en Femenino’, la iniciativa de APTE en la que colabora la Universidad Carlos III de Madrid.

“Muchos en la universidad empezamos a pensar en cómo usar la tecnología para combatir un problema real. Rápidamente vimos que era mucho lo que podíamos aportar ante lacras como la violencia de género o las agresiones sexuales”. UC3MSafety está integrado por expertas y expertos en sociología, psicología, derecho, telemática, electrónica… “Demuestra qué se puede hacer uniendo a representantes de campos diversos con el fin de ayudar. Nos propusimos desarrollar una solución barata al alcance de todo el mundo”, detallaba Celia López Ongil.

En cuanto al déficit masculino y femenino en las carreras STEAM –“aunque sobre todo afecta a mujeres”-, la investigadora considera que una de las raíces del problema es la escasa visibilidad en los medios españoles de la realidad y el verdadero impacto de estas disciplinas. “Solo aparecen youtubers y gamers, pero se habla poco de todo lo que puede hacer la tecnología. Además, no hay referentes femeninos cuando las niñas aprenden de ciencia y tecnología, pero tampoco en pintura o cualquier otra materia. Es un grave problema”.

Más obstáculos

Más seria es a su juicio la vigencia de determinados roles de género. “Las mujeres nos ponemos trabas no porque seamos tontas, sino porque nos han educado de una manera determinada en la que los hombres trabajan y las mujeres se dedican a los cuidados. Esto repercute en que la mujer brille por su ausencia en los escalones más altos de la carrera investigadora y en puestos de responsabilidad dentro de la empresa. Aquí no hay buenos ni malos, pero la sociedad en su conjunto tiene que educar de otra forma, basándose en el reparto equitativo de tareas y en la igualdad de oportunidades”.

En este sentido, no espera que los planes de recuperación europeos, intensivos en digitalización y economía verde, tengan una especial incidencia en el impulso profesional de la mujer. “Quiero que las ayudas sean justas. Si es así favorecerán por igual a hombres y mujeres. Para lograr ese equilibrio las universidades, la Comunidad de Madrid y el Gobierno de España tienen que hacer muy bien las cosas. Muchos grupos de investigación veteranos merecerán recibirlas, pero los responsables públicos han de tener en cuenta el trabajo de investigadores más jóvenes”, concluía Celia López Ongil.

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