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El investigador del INTEXTER de la UPC, José Antonio Tornero, con la biomembrana CEB-01.

El ingeniero textil Joan Bertran comienza a ver como una realidad lo que a muchos se les antojaba una quimera. Cofundador en 2012 de la empresa Cebiotex, desde el principio se propuso facilitar nuevas herramientas a los cirujanos oncológicos. El objetivo era que los profesionales pudieran aplicar una terapia no invasiva en la lucha contra el cáncer infantil y otras enfermedades minoritarias.

Bajo esa premisa, un equipo multidisciplinar se propuso que el conocido como lecho quirúrgico quedara libre de células cancerosas tras la extirpación de un tumor de una manera más eficaz. Así son evitables tanto su reproducción como los efectos secundarios de la quimioterapia y, sobre todo, de la radioterapia en el caso de los pacientes pediátricos. Hablamos, según Joan Bertran, “de una necesidad médica no cubierta en oncología y cirugía”. Al menos hasta ahora. Tras años de trabajo, Cebiotex, en colaboración con el Hospital Sant Joan de Déu y el INTEXTER de la Universitat Politècnica de Catalunya, ha anunciado la implantación dentro del cuerpo de un paciente de la biomembrana CEB-01.

Fabricada a partir de nanofibras biocompatibles y bioabsorbibles, CEB-01 -compatible con el actual Standard of Care- libera de forma local y segura altas dosis del quimioterápico SN-38. Lo hace sobre el lecho quirúrgico después de la citada extracción de un tumor. “Ofrece una opción de tratamiento local intenso durante el periodo de tiempo en el que no se puede administrar ninguna otra terapia, hasta 4 semanas después de la cirugía”, añade el CEO de Cebiotex.

“Los niños son los grandes olvidados de la industria farmacéutica”

El polímero con el que han obtenido las nanofibras para fabricar la biomembrana es el PLGA. “Hemos comprobado que el resultado es altamente efectivo. El fármaco es liberado en altas dosis terapéuticas de modo localizado. Es el cuerpo el que se encarga de absorber y expulsar la membrana de manera natural”, explica el investigador del INTEXTER de la UPC José Antonio Tornero.

El coordinador del Programa de Cirugía Oncológica del Hospital Sant Joan de Déu, Lucas Krauel insiste en las bondades de la CEB-01 para mitigar los efectos de la radioterapia en los más pequeños. “Los niños son los grandes olvidados de la industria farmacéutica, y la membrana CEB-01 abre las puertas para una oncología pediátrica mucho más efectiva”.

Financiación necesaria

La plataforma tecnológica Cebiotex y la biomembrana CEB-01 están patentadas en Estados Unidos, la UE y China. La compañía cuenta con las certificaciones necesarias para fabricar bajo calidad farmacéutica e implantar sus biomembranas en humanos. La empresa acaba de lanzar una ronda de inversión para captar 1,6 millones de euros. Los fondos permitirán avanzar en el desarrollo de este tratamiento en su Fase Clínica 2a. Esto se traducirá en implantar la CEB-01 en 21 pacientes adultos con Sarcoma de Tejidos Blandos en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

El CEO y cofundador de Cebiotex, Joan Bertran.

“Creo que los inversores cada vez ven más claro el extraordinario impacto y potencial del proyecto desde el punto de vista social económico, de liquidez y rentabilidad”, apunta Bertran. Un paso más lejos, el “gran objetivo” de Cebiotex es iniciar los estudios clínicos con pacientes oncológicos pediáricos en el Hospital Sant Joan de Déu. “En el futuro, prevemos que la plataforma tecnológica Cebiotex®, única en el mercado, se pueda aplicar a otros tipos de cáncer, infecciones y terapias avanzadas”, detallan en un comunicado.

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