El yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña, provincia de Badajoz, sigue dejando pistas sobre el pasado de nuestros ancestros. Descubrimiento tras descubrimiento, esta zona arroja pedazos de historia entre los restos de las excavaciones. Desde representaciones humanas de la cultura tartésica de los siglos VIII al V a. C. hasta grabados bélicos tallados en pizarra. Ahora, un equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC, con la Junta de Extremadura) ha encontrado, entre otros hallazgos, el altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo Occidental (que data de, al menos, el V a. C.).
Esther Rodríguez es investigadora del IAM-CSIC, y cuenta, mientras valora la importancia del descubrimiento, lo que hace singular a este altar. Pues, en sus propias palabras, «no existe nada similar con lo que poder compararlo». Una columna de mármol procedente de una cantera griega. Y en Extremadura. Lo explica: «Se trata de una pieza muy singular, tanto por su significado o funcionalidad, como por el material empleado para fabricarla. Que una pieza de mármol del Proconeso (Mármara, Asia Menor) llegue al interior de la Península Ibérica implica muchas cosas».
Por un lado, señala la investigadora, que la persona que la encarga conozca la existencia de este tipo de piezas que, en el siglo VI a.C. solo se producían en el oriente del Mediterráneo. Por otro, las rutas de comercio y los agentes que se implican en su transporte hasta llegar a un punto de la península que no tiene salida al mar. «Todo ello demuestra la capacidad política y económica de la persona o personas que habitaban el edificio de Casas del Turuñuelo para hacer llegar una pieza de esta naturaleza, un hecho del que se pueden extraer múltiples e interesantes lecturas históricas».
De momento, no se puede confirmar el origen exacto del mármol ya que los análisis siguen en marcha —hasta ahora, tras los primeros estudios macroscópicos, se pensaba y se piensa que es de Proconeso, como ha indicado anteriormente la investigadora—. Y es que Rodríguez recuerda que desde la extracción de la muestra hasta su preparación y análisis en el laboratorio trascurren varios meses. De todos modos, adelanta que esperan contar con los resultados antes de finales de año. «Con ello, podrán confirmarse los datos extraídos del análisis macrovisual de la pieza».
En definitiva, este altar, si se confirma su origen, obligaría a reescribir parte de la historia del comercio antiguo en la Península Ibérica.
El papel de Tarteso
Que este altar esté en Casas del Turuñuelo evidencia la relevancia de este enclave en la época tartésica, por lo que los investigadores concluyen que debió jugar un papel fundamental en el comercio mediterráneo. Porque no sólo se han encontrado este altar. Este hallazgo forma parte de la VII campaña; antes han dado con vidrios macedónicos o los pies de una escultura de mármol pentélico de la propia Atenas.
«Este altar refuerza la idea de que Tarteso era un eje estratégico del comercio del Mediterráneo incluso en sus etapas más tardías. El interés por los recursos del suroeste de la Península Ibérica no decayó con la Crisis del siglo VI a.C., sino que, muy posiblemente, cambió de localización y son ahora los recursos del interior los que comienzan a explotarse de forma más continuada», continúa Rodríguez.
El hecho de que el mármol tenga su origen en el Proconeso suma un punto más en el mapa de áreas de procedencia de los materiales, pues, hasta la fecha, buena parte del material de procedencia griega venía de la región del Ática. Esto demuestra la versatilidad tanto de las producciones orientales como de los puertos de comercio occidentales.
Más descubrimientos
De todos modos, no sólo han descubierto el altar. La investigadora del IAM-CSIC cuenta que el material más abundante en el yacimiento de Casas del Turuñuelo son las cerámicas, seguidas de los objetos de metal, entre los que sobresalen las herramientas de hierro y los objetos suntuarios de bronce.
«Sin embargo, algo que se pasa en ocasiones por alto es la importancia y excelente estado de conservación de su arquitectura, lo que lo convierte en un ejemplo único dentro de la protohistoria del mediterráneo occidental», afirma.
De hecho, en esta campaña han podido recuperar los restos de una canalización que demuestra la capacidad técnica y constructiva de los arquitectos y constructores del Turuñuelo, no sólo por las dimensiones de la misma, que también, sino porque se trata de una obra que se corresponde con la fase más antigua de construcción del edificio, lo que le otorga más relevancia aún.
Por último, sobre Tarteso, cabe destacar el papel de Construyendo Tarteso, un proyecto de la Agencia Estatal de Investigación dentro del Plan Estatal I+D+i del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
«Ahora debemos investigar todo lo excavado y documentado en el marco de la VII Campaña. Toda esa labor se hace en el marco del proyecto Construyendo Tarteso, en el que se integra todo nuestro equipo».
Y destaca Rodríguez: «En paralelo, comenzará la construcción de la cubierta que protegerá el yacimiento, una gran cúpula que además de ayudar en la conservación del enclave permitirá al público visitar el yacimiento y conocer de primera mano los trabajos de excavación». Estos últimos, asegura la investigadora, volverán a retomarse la próxima primavera.


