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Bienvenidos al Netflix de los viajes

La startup británica BRB ofrece una suscripción anual a cambio de tres viajes sorpresa a cualquier destino europeo con hotel y avión incluidos
viajes brb
Postal enviada a un suscriptor de BRB que le indica que su próximo viaje será a Viena. (Imagen: BRB)
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El mundo de los viajes por suscripción ha llegado. Era inevitable en un planeta en donde la música se escucha por Spotify; las películas y series se ven en Netflix, Amazon Prime o Disney + y la gente pide taxis desde un móvil. Sin embargo, trasladar este concepto a los viajes tal vez no era la opción más intuitiva. Es por eso que cuando el francés Gregory Geny lanzó BRB (siglas de be right back, vuelvo enseguida) en 2018 más de uno tuvo la misma reacción: “¿Cómo es que no se nos había ocurrido antes?”. En palabras del CEO y fundador, el fin último de la plataforma será darle una vuelta a la tortilla del mercado de las agencias de viaje online, y con la osadía de hacerlo con un precio fijo, sin importar la temporada, ciudad o aeropuerto de salida.

El proceso es simple: una suscripción individual de 49,99 libras (56,71 euros) —o una como pareja de 89,99 libras (102,80 euros)— garantiza tres viajes al año, de tres días y dos noches cada uno. La idea es replicar el concepto de las escapadas de fin de semana, con un destino sorpresa que le llega al suscriptor un mes antes de salir. El lugar es elegido con base en un perfil que la plataforma hace de las preferencias del cliente. Según explica Geny, al otro lado del teléfono, esta forma de viajar no solo es ideal, es la más práctica: “Si te pones a pensar, entre hoteles, aviones y elegir el destino… el tiempo se te va, y los precios pueden subir. Aquí pagas lo mismo siempre. Ahorras por dos”. 

Todo se redujo a una pregunta: “¿Cómo ahorramos tiempo y dinero?”. Geny tiene claro que parte de la respuesta viene con una idea que, en el mundo del turismo, es casi herética: la industria no está centrada en los consumidores. En los últimos 20 años, agrega, se ha avanzado mucho en cuanto la oferta —cada vez hay más hoteles, pisos turísticos y páginas web para reservas—, pero poco en lo que se refiere a la experiencia del viajero: “Me di cuenta de que un simple viaje de fin de semana se convertía en una búsqueda de 10 horas”.

Los consumidores ganan, pero los hoteles también. Así es como BRB se trata de vender para obtener un espacio en el hiperfragmentado mercado de los alojamientos turísticos y las agencias de viaje online (OTA por sus siglas en inglés). Cuando Geny trabajó en Londres en el gestor de reservas Eviivo, se dio cuenta de que más del 90 % de los hoteles en el mundo no tienen nada que ver con los monstruos de las grandes cadenas como Hilton o Marriot. Eran pequeños negocios familiares o de “una persona como tú y como yo que no les estaba yendo bien y decidió abrir uno en su ciudad”, recuerda. 

Para un pequeño hostelero la supervivencia —básicamente, recibir huéspedes suficientes para tener una ganancia— es una misión imposible: tendría que pagar comisiones en las OTA para estar bien posicionado en sus webs y ganarle la partida a los peces gordos. Por último, tendría que superar a los alojamientos del tipo Airbnb. Y eso si no les cancelan 48 horas antes sin haberles pagado. “Les garantizamos a los hoteles una cantidad determinada de alojamientos, sin cancelaciones ni comisiones. Creamos un mercado más justo”, resume el CEO de BRB.

Las suscripciones como el futuro

El modelo de las suscripciones llegó para quedarse. Desde las noticias que se leen en las mañanas antes de salir al trabajo, la música que se escucha en el móvil y la serie que uno ve antes de dormir. Lo único que ha hecho BRB es levantar la mano en la industria de los viajes. ¿Ha merecido la pena, especialmente tras el azote inmisericorde de la pandemia al turismo? “Por supuesto que sí”, sentencia Geny. Mientras las agencias vieron en 2020 cómo sus ingresos cayeron, en algunos casos hasta en 90 %, BRB pudo aguantar el golpe gracias a sus suscriptores, que consideraron ahorrar para viajes a futuro.  

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La pandemia ha servido para reevaluar. El equipo del Netflix de los viajes, como los bautizó el diario británico The Telegraph, aprovechó el parón para hacer un estudio interno de sus clientes, con una sorpresa de por medio. Un tercio de los suscriptores es mayor de 40 años. De pronto, un negocio enfocado en milenials y la generación Z había llegado también a otro tipo de consumidor. Próximamente, y como consecuencia de ese descubrimiento, la plataforma cambiará drásticamente en su oferta visual para que sea más explicativa y entendible para todos las edades.

El siguiente paso será la expansión. Una afirmación increíble para una startup turística tras uno de los años más turbulentos para el sector. Pero es lo que pasa cuando un mercado nuevo se abre. Y en BRB sobran los incentivos para comenzar a mirar otros países en donde pueden aterrizar como servidor (actualmente solo operan desde Reino Unido). 

El pasado octubre, ganó el primer lugar en el South Summit Competition de Madrid en la categoría de viajes y turismo. Estas victorias refuerzan el espíritu positivo del fundador: “Estamos en 2021. Yo creo que esta década será como los felices años veinte del siglo pasado. El mundo pospandémico estará lleno de gente con ganas de viajar”.

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