aguas residuales

Life-ANSWER, un consorcio colaborativo coordinado por la cervecera Mahou San Miguel y que también cuenta con la colaboración de Aqualia, la Universidad de Alcalá y Recuperaciones Tolón, ha presentado su proyecto, que pretende ser una nueva solución integral para el tratamiento de aguas residuales de la industria agroalimentaria. Para ello se sirve de una tecnología que aplica nuevos conceptos biotecnológicos de tal forma que contribuya a reutilizar el agua tratada, producir energía o recuperar el residuo generado.

Abraham Esteve, investigador principal del grupo de Bioelectrogénesis de la Universidad de Alcalá, ha explicado que el objetivo es “la demostración y validación de una solución integral combinando la electrocoagulación y la electroquímica microbiana para la depuración y recuperación de recursos y energía de aguas residuales de la industria agroalimentaria, y en particular de la cervecera”. No obstante, el consorcio ya trabaja para que esta alternativa tecnológica sea también aplicable en otras industrias agroalimentarias españolas y europeas, que apuesten por estrategias productivas sostenibles a largo plazo en el marco de la economía circular.

En este sentido, Esteve ha resaltado que “el agua residual de la industria cervecera es una corriente rica en nutrientes y en compuestos orgánicos que pueden ser convertidos en energía con una metodología apropiada”. De ahí que la tecnología propuesta por Life-ANSWER explore “usos innovadores de la electroquímica para tratar y valorizar este residuo”. Por ejemplo, los nutrientes se pueden recuperar mediante electrocoagulación y a partir del aluminio reciclado de las latas de la propia industria cervecera. “Además, los compuestos orgánicos presentes en el agua pueden ser biodegradados y convertidos en energía mediante el uso de microorganismos electroactivos”.

En todo este proceso, ha resaltado este investigador, la biotecnología juega un doble papel protagonista. Por un lado, debido al uso de unos  microorganismos capaces de convertir los contaminantes “en una corriente  eléctrica que, en última instancia, se utiliza para generar un biogás de alto valor energético”. Asimismo, “la electrocoagulación produce un biosólido rico en nutrientes y materia orgánica que le confiere unas propiedades idóneas para su utilización directa como fertilizante, interaccionando con especies vegetales y microorganismos del suelo”.

BENEFICIOS AMBIENTALES

El uso de esta nueva tecnología podría traer consigo múltiples beneficios ambientales. Por ejemplo, se ahorraría agua procedente del proceso de fabricación agroindustrial, se reduciría en torno al 25% el consumo energético, también descendería la emisión de gases efecto invernadero, se reduciría la cantidad de contaminantes mejorando la calidad del agua y al no ser necesario el uso de tantos fertilizantes químicos, también mejoraría la calidad del suelo.

En definitiva, ha concluido Esteve, “reduce el coste del tratamiento si se compara con las tecnologías estándar utilizadas en el sector agroalimentario. El reactor electroquímico de lecho fluidizado supone un avance técnico que impacta de forma positiva en el balance energético y económico del proceso de depuración, y constituye un ejemplo innovador del uso de energía circular en el sector de alimentación y bebidas.

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