La accesibilidad a establecimientos de comida rápida, la proximidad a espacios verdes o incluso la cercanía a una frutería son factores que, aunque no lo sepas, también determinan tu salud cardiovascular. Nuestro entorno urbanístico nos influye a la hora de llevar una vida más o menos saludable, y en ese campo se ha profundizado, durante los últimos cinco años, a través del proyecto Heart Healthy Hoods o Barrios Cardiosaludables.

Dentro de esta iniciativa europea, el equipo liderado por Manuel Franco, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH), ha analizado, por ejemplo, la presencia de alcohol en el entorno urbano; la distribución de instalaciones deportivas para realizar actividad física, o los hábitos de consumo de tabaco en las terrazas.

Se han centrado en Madrid, en analizar los 128 barrios de la capital de España –con casi 2500 secciones censales–, un universo muestral “lo suficientemente grande y heterogéneo, al mismo tiempo que complejo y complicado”, para desarrollar un estudio representativo sobre la influencia del entorno urbano en la salud, según señala Franco.

Colegios y tiendas de alimentación

Entre las muchos hallazgos logrados, el investigador principal del proyecto destaca el relativo a la presencia de tiendas de alimentación no saludable en las cercanías de los centros educativos. La media es de 17 establecimientos de este tipo por colegio, concentrados en una área aproximada de 400 metros.

Manuel Franco, profesor de Medicina Preventiva y Salud pública de la Universidad de Alcalá

Además, existe un condicionamiento socioeconómico. Los datos obtenidos gracias al proyecto Heart Healthy Hoods reflejan que las escuelas de las zonas más desfavorecidas cuentan con un 62 por ciento más de tiendas de alimentación no saludable.

“Lo que estamos haciendo por primera vez es describir la ciudad en términos de entorno saludable o no saludable; y lo que estamos viendo es que nuestro entorno es muy poco saludable en general, pero que, además, dentro de esta evidencia, hay un gradiente socioeconómico brutal”, se lamenta el profesor de la UAH.

Salud urbana

“Una de las conclusiones más importantes y claras del proyecto –continúa– es que los entornos de la ciudad, en términos de alcohol, alimentación, actividad física o tabaco, son susceptibles de ser intervenidos o cambiados desde la Administración local y pueden ayudar a mejorar la salud de los habitantes”.

Estamos ante un situación adversa que se repite a nivel internacional. Tal y como advierte Manuel Franco, “el problema de que comamos mal y la ciudad no ayude a comer bien no es solo de Madrid”. Ocurre también en Edimburgo, Barcelona o Melbourne; sucede en todo el mundo. 

Es verdad que se trabaja en estos aspectos desde hace relativamente poco tiempo. Como apunta el profesor universitario, “el término salud urbana es muy joven”. Sin embargo, poco a poco se van dando pasos. 

Prueba de ello es la jornada ‘Desigualdades sociales y en salud en ciudades de España y Europa’ que presidió la semana pasada la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo. En dicho encuentro se debatió sobre la salud urbana en España y Europa y se presentaron los resultados del proyecto Barrios Cardiosaludables que coordina la UAH.

Manuel Franco y la ministra en funciones María Luisa Carcedo, en el encuentro de la semana pasada.

La financiación europea del Heart Healthy Hoods finalizó el 31 de agosto, ya que en esta fecha se cumplieron los cinco años inicialmente previstos. Sin embargo, el proyecto continuará porque ha generado muchos datos y colaboraciones que han permitido abrir hasta ocho subestudios que continúan como líneas de investigación –una de ellas, por ejemplo, relativa a la obesidad infantil–.

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