Nerea Luis IA
Nerea Luis durante la presentación de Women Will, una inciativa de Google para reducir la brecha de género en la tecnología, en febrero.

La pandemia del coronavirus obligó a los organizadores del, T3chFest, un evento gratuito de divulgación tecnológica, a posponerlo. Nerea Luis Mingueza (Madrid, 1991), doctora cum laude en inteligencia artificial (IA) por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), es una de sus cofundadoras. A raíz de esta crisis sanitaria, la experta se ha sumado a las esfuerzos ciudadanos que han brotado y está empleando sus conocimientos en un proyecto tecnológico y social, del que todavía no puede dar detalles.

“Soy optimista —dijo en entrevista con Innovaspain antes de que el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, decretara el estado de alarma—. Yo creo que con una buena regulación puedes conseguir que la IA mejore la calidad de vida de los humanos”. 

Luis es ingeniera en IA de tiempo completo. Además de trabaja en Sngular, una empresa desarrolladora de software a medida para instituciones financieras de Europa, donde hace analítica de datos, se dedica a la divulgación. Desde 2013 organiza el T3chfest, evento que promueve la diversidad en el sector y que en su última edición contó con más de 2.000 asistentes, e imparte conferencias. Por toda esta labor ha recibido, entre otros premios, la condecoración a la Orden del Mérito Civil

En su esfuerzo por divulgar una IA justa e inclusiva, Luis señala las limitaciones de la inteligencia artificial: solo un 12 % de los puestos técnicos están ocupados por mujeres. “Yo creo que siempre va a haber sesgos —admite—. Al final no hemos llegado a alcanzar la plena objetividad nunca”. Aunque cree que detectando los sesgos, se puede ajustar el algoritmo y paliarlos en mayor o menor medida.

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La IA necesita, por tanto, ser regulada para proteger al usuario. “Si, por ejemplo, te dicen que no pasas un proceso de selección y esta decisión es tomada con el apoyo de una IA, te tienen que decir cuáles han sido los valores por los que no te han dado este puesto”, advierte. La denegación de una hipoteca, en los que el banco utiliza IA, es otro de los casos en los que la experta considera que debería haber más transparencia.

Asimismo, “hay que aprender a proteger al usuario en la anonimización (de sus datos)”, señala, mediante técnicas que impiden saber de dónde proviene una persona.

Además, Luis considera necesario proteger a los trabajadores del sector para que puedan desarrollar más competencias digitales y, de esta manera, escalar a una mejor posición laboral.

El marketing de la inteligencia artificial 

No todo lo que las empresas venden como IA lo es realmente pero “siempre queda más guay” aparentarlo, según Luis. La verdadera inteligencia artificial implica sobre todo “contexto”, que el sistema sea capaz de entenderlo y, con ello, dar una respuesta.

“Cuando digo contexto me refiero a, por ejemplo, si estrenas un algoritmo para predecir el tiempo meteorológico, este tiene que entender todos los cambios posibles, como tormenta o nevada. Si tú lo entrenas para decirte qué tiempo va a hacer mañana pero tus valores de entrada solo son sol y nubes, nunca te va a predecir una tormenta”, explica.

El contexto, que debe ser amplio para que el sistema tome realmente decisiones de forma inteligente, se consigue con entrenamiento y con datos de entrada. Este entrenamiento depende, a su vez, de personas dedicadas a etiquetar estos datos. No hay IA sin trabajo humano.

Luis aboga por la unión entre humanismo y tecnología. “No hace falta que todos seamos programadores en un equipo. Nosotros tenemos lingüistas, expertos legales, ingenieros, científicos… Todos trabajamos sobre un conjunto más o menos abstracto y somos capaces de construir un sistema y desplegarlo de manera ética”, aseguró hace unos meses durante el 6º Encuentro Empresarial Leganés Tecnológico.

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