Una momento del debate de ayer moderado por la periodista Esther Paniagua (en el centro de la imagen)

Cada vez son más las voces que invitan a actuar para que en España dejemos de contar con solo un 17% de mujeres emprendedoras. También crecen las alertas que advierten de la necesidad de incorporar más mujeres a este ecosistema. En vísperas del Día Internacional de la Mujer, Telefónica Open Future_ ha celebrado en la sede madrileña de Wayra el IV Innovation Talks, una serie de diálogos ‘mixtos’ que han abierto Sofía Benjumea, Head of Campus Madrid, y Gonzalo Martín-Villa, Chief Innovation Officer en Telefónica bajo un título prometedor: ‘Emprender con M-Mayúscula (Mujer y Emprendimiento en 2018)’. El encuentro está dentro de las iniciativas Women’s Age de Telefónica OF_ y cuenta con la colaboración de Professional Women’s Network (PWN) Madrid.

Sofía Benjumea comenzaba el debate diciendo que “si queremos que haya innovación para todos, tendrá que venir de todos. Diversidad de perfiles perciben necesidades distintas”. Más mujeres para fomentar la diversidad y, como añadía con una mirada más pragmática Martín-Villa, “porque es bueno para los negocios”. El directivo explicaba cómo en Telefónica los proyectos acometidos por equipos diversos tienes más éxito. “No me gusta reducir esta cuestión al buenismo, sino a que es realmente importante para las empresas; y si tus clientes son gente joven, mujeres, etc, es mejor tener gente en la compañía que se parezca a ellos para entenderlos mejor”.

En esta línea, Telefónica se ha marcado el objetivo de contar en su plantilla con al menos un 30% de directivas. “Los expertos dicen que a partir de ese porcentaje es cuando el cambio se hace más perceptible. Ahora en las reuniones hay diversidad y por tanto discusión, algo que no ocurría con la homogeneidad. Estamos aprendiendo mucho. Por ejemplo, no podemos pensar en tecnología sin tener a los jóvenes cerca. Mujeres y jóvenes nos han traído puntos de vista diferentes que derivan en oportunidades. El esfuerzo que hemos hecho es grande, pero sólo supondrá cosas buenas”.

Parte del terreno ganado hasta la fecha tiene que ver, según Sofía Benjumea, con el calado de un nuevo liderazgo, más colaborativo y en el que la comunicación es importante, modos de funcionar que para la responsable de Campus Madrid, “se nos suelen dar mejor a las mujeres”. “Ya no se trata de ver quién es más fuerte, y ahí las mujeres tendremos mucho que decir”, añadía antes de lanzar una advertencia: “Todo esto hay que trabajarlo en la empresa y en el ámbito educativo, pero somos nosotras las que tenemos que querer y las que nos lo tenemos que creer dejando de lado, por ejemplo, las connotaciones negativas de la palabra ambición”.

Hay otras medidas para seguir avanzando en el camino de la igualdad aparentemente sencillas de implementar. Ambos coincidían en el poder de la visibilidad y en sacar del escondite a role models que con el ejemplo ejercerían una influencia real. “Somos un poco cenizos”, decía Martín-Villa, “y nos cuesta celebrar el éxito, pero en España hay muchas emprendedoras que han triunfado y no tenemos que dejar de contarlo, hay que estar orgulloso”. Benjumea coincidía con el responsable de Telefónica y afirmaba que “hay que trabajar el referente y ponerlo en valor”, un ejercicio que practican en Campus, empoderando a mujeres para fomentar que alcancen puestos directivos en base a talleres con otras emprendedoras de startups de cierto recorrido como CARTO o Cabify.

Conciliación, otras dificultades y buenas perspectivas

Tras admitir que a veces cae ciertos errores de forma inconsciente -“como no llamar a una mujer de mi equipo para que viaje en sábado o para que pase una temporada larga fuera de España”- Gonzalo Martín-Villa cree que hay que ir todo lo lejos que se pueda para lograr una verdadera conciliación, “no sólo entre hombres y mujeres”, sino con medidas como fomentar el teletrabajo –“no sé si mi gente está o no en la oficina, sólo sé si las cosas funcionan o no”- o dando facilidades a quien tenga un problema familiar, etc. Sofía Benjumea añadía que “una cosa es ser autónomo y otra lanzar una startup” y ha asegurado que poner en marcha un proyecto propio requiere de un esfuerzo tan “brutal” que hace complicada la proximidad a la familia, al menos durante un tiempo.

Una realidad, la del emprendedor español, géneros aparte, sobre la que Benjumea se muestra, pese a todo, optimista. “Las cosas han cambiado mucho en poco tiempo y hoy somos el único país con dos ciudades (Madrid y Barcelona) en el top ten de los mejores hub emprendedores de Europa. Emprender siempre va a ser una batalla, pero estamos en el buen camino”, concluía.

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