“Queremos que las mujeres dediquen al menos una hora a la semana a crecer, a trabajar en red con otras mujeres, a compartir y a aprender”. Así resume Lourdes Muñoz, cofundadora de sheleader, uno de los objetivos principales de la nueva plataforma digital que se presenta mañana la sede de Wayra en Madrid. Mentoría o networking en un espacio virtual –“una especie de Linkedin solo para mujeres en el que ocurran cosas”- que las usuarias podrán utilizar como soporte para sus actividades y donde encontrar recursos inspiradores de buenas prácticas, formación y empoderamiento.

Ingeniera técnica, especialista en políticas públicas y tecnológicas y parlamentaria en el Congreso de los Diputados durante 12 años, Muñoz cuenta con un recorrido destacado en materia de igualdad y creación de redes. Explica que la semilla de sheleaders se planta hace más de dos años, en un viaje a Estados Unidos de Sara Berbel, otra de las ideólogas de la iniciativa. “Comprobamos el potencial de algunos programas de mentoría para mujeres y cómo la transmisión de conocimiento on line por parte de las que ocupan determinadas posiciones podía dar lugar a lo que entendíamos como una aceleradora del talento femenino”.

Fue en enero de este año cuando la red como tal empezó a cobrar forma con Lourdes Muñoz y Eva Vila Massanas al frente de un nuevo impulso. La web actual es el paso previo al lanzamiento de la plataforma a pleno rendimiento previsto para septiembre. Esto significa que la propuesta de sheleaders vive en la vorágine de lo mucho por hacer para convertirse en los próximos meses en un gran coworking en la nube en el que grupos de 20 mujeres como máximo podrán acceder virtualmente a cursos, actividades de networking, mentorías o conferencias de referentes mundiales en liderazgo femenino, ya que uno de los aspectos que la caracterizan es su enfoque internacional.

“De momento estamos alcanzando acuerdos en España con asociaciones de mujeres directivas, representantes de colectivos profesionales concretos, grupos empresariales de mujeres, etc. Gente que está haciendo cosas que se alinearían con nuestras pretensiones pero que no han dado el salto a lo on line y la que vamos a ir sumando”, apunta Muñoz. “Además de dar servicios propios, seremos plataforma para que empresas, colectivos o socias premium puedan organizar sus eventos on line y llegar así a mucha más gente fuera de su entorno habitual de manera inmediata”.

En esta fase inicial “basada en los acuerdos con redes cómplices”, se han marcado el objetivo de ‘captar’ vía crowdfunding a 20 directivas de organizaciones comprometidas (Pernod Ricard, Calidad Pascual o RTVE ya están implicadas) que aporten alrededor de 5.000 euros y financiar así el desarrollo tecnológico de la plataforma. Por otro lado, todas las mujeres que quieran contribuir y adelantar su cuota podrán hacerlo cuando se lance la campaña de financiación dentro de un mes aproximadamente.

Presidenta de la asociación Dones en Xarxa y cofundadora del Iniciativa Barcelona de Open Data, Muñoz destaca el papel de la inteligencia artificial y de los datos como agentes para, “siempre desde un punto de vista humanista”, llevar a cabo una segunda fase del proyecto sheleaders en la que analizar con precisión necesidades e inquietudes concretas que deriven en propuestas a medida basadas en la experiencia previa de otras mujeres.

La responsable de sheleader añade que si bien la tecnología que lo hará posible “ya está inventada”, la innovación verdadera que quieren aplicar reside en cómo conectarán a los distintos grupos o en la capacidad para generar redes horizontales de mujeres del mismo ámbito profesional donde las pioneras serán un grupo de mujeres tecnólogas.

Reconoce la utilidad de su experiencia previa en la creación de redes “para dar un salto de mayor calado en la búsqueda de mujeres comprometidas y dar lugar a una red como espacio no solo económico, sino como un lugar para compartir”. Para que sheleader y otras iniciativas con mimbres similares acaben por calar, Muñoz, que impulsó la Ley de Igualdad de 2006 desde el Congreso, considera imprescindible que políticas públicas y privadas actúen alineadas. “La administración tiene que empujar en regulación y conciliación para que después estas medidas funcionen en el ámbito de la empresa”.

Entiende que, vista en perspectiva y pese a que habría que revisar algunos aspectos, la Ley de 2006 fue “un gran avance” que puso en la agenda pública “que había que hacer algo y que abrió determinados debates que despertaron a muchos que empezaron a construir soluciones. Aquello sirvió para que hoy podamos acelerar”.

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