Línea 1 del Metro de Madrid: innovación de largo recorrido

El 17 de octubre de 1919, el rey Alfonso XIII inauguraba la primera línea de metro en España. Ocho estaciones y 3,5 km de recorrido (con el trayecto Cuatro Caminos-Sol) marcaron el comienzo de una historia ligada indudablemente a la innovación. Y es que pocas líneas de metro, tanto a nivel nacional como internacional, pueden presumir de tener una filosofía tan personal y de capacidad de reinvención como la línea 1 del Metro de Madrid, que en casi un siglo de vida acumula innumerables prolongaciones, ampliaciones de capacidad, reformas, comodidad, tecnología, conexiones de norte a sur de la capital… Todas ellas bajo una única obsesión: satisfacer al viajero.

El último hito de la histórica línea ha sido su reciente reforma, la más ambiciosa de los últimos tiempos y que tras cuatro meses de parón (del 3 de julio al 12 de noviembre) ha logrado, entre otras cosas, consolidar el túnel e instalar una catenaria rígida, lo que la convierte en un ejemplo de seguridad y eficacia. Carlos Zorita es uno de los artífices de una reforma en la que la innovación ha jugado un papel protagonista. El responsable del Servicio de Obras de Metro de Madrid ha compartido con Innovaspain las claves del éxito de un proyecto que ha destinado 69,8 millones de euros para renovar los 13,5 kilómetros de vías y cuya línea utilizan cada año más de 80 millones de viajeros.

“Desde el punto de vista visual la gente puede llegar a plantearse en qué se nota la reforma; sin embargo hemos conseguido que las incidencias y averías se vean reducidas significativamente”, explica. El hecho de que el usuario pueda viajar sin “palpar” la reforma es algo positivo para Zorita, ya que “nuestro cometido es ofrecer un servicio rápido y sobre todo seguro”, ya que “cuando el viajero no se plantea nada es porque el viaje transcurre con normalidad; eso es lo que buscamos”.

La impermeabilización y consolidación del túnel entre Cuatro Caminos y Portazgo – uno de los más antiguos del suburbano madrileño-, reforzado mediante inyecciones de cemento y proyecciones especiales de hormigón, y la sustitución de la catenaria convencional por una rígida -un sistema en el que el elemento que transmite la corriente eléctrica (en este caso un perfil fruto de la I+D+i de Metro de Madrid) para el funcionamiento del tren no será un cable, sino un carril rígido- “son innovaciones que el viajero no ve pero que son fundamentales para el buen funcionamiento del servicio”. En este sentido, Zorita señala que la reforma se ha basado en mejorar la seguridad del viajero, ya que “los túneles presentaban ciertas patologías y dificultades que hacían necesaria la intervención para poder seguir viajando con la máxima seguridad. Entendemos que cortar una línea tan importante como esta durante más de cuatro meses es todo un mundo para el ciudadano, pero no había más alternativa para conseguir lo que tenemos ahora: más trenes, más rapidez, menos esperas y mayor seguridad”.

Un metro para el futuro

“Una reforma para cien años más”, resume Zorita el ambicioso plan de Metro de Madrid, que adelanta que a finales de enero se pondrán en marcha las obras de mejora de la línea 8 y posteriormente de la línea 5. Pese a que “el Metro de Madrid es un ejemplo de innovación”, Zorita subraya que “siempre va a tener que estar en constante mejora, porque es un servicio imprescindible para el ciudadano. Mejorar la frecuencia de trenes y la red desde el punto de vista de la accesibilidad o incluir ascensores en todas las estaciones son algunos de los objetivos en los que Metro de Madrid trabajará de cara al futuro, pero siempre teniendo en cuenta su objetivo prioritario: acabar con cualquier tipo de incidencia.

“En los últimos 15 años hemos visto una clara evolución en el concepto del metro, que ha pasado de ser un simple transporte suburbano a tener una vida propia”. Ejemplo de ello son las nuevas tipologías de estaciones, intercambiadores o zonas comerciales, que apuestan por prestar cada vez más servicios al usuario. Al mismo tiempo, Zorita valora positivamente el papel del sector público en las mejoras del metro, ya que “está trabajando por abrir el abanico al mayor número de personas y hacer más fácil el servicio a personas con movilidad reducida, sobre todo en estaciones y en líneas antiguas”.

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