La Unidad de Excelencia LaDIS (Laboratorio de Ciencia Disruptiva e Interdisciplinar), impulsada por la Universidad de Valladolid (Uva) ha abierto una nueva etapa para impulsar su capacidad científica y de transferencia tecnológica. La unidad prevé movilizar una inversión total de 4,6 millones de euros -1,4 millones proceden de empresas y 3,2 millones de fondos públicos- con el objetivo de fortalecer sus líneas de investigación y coordinar 10 proyectos en ámbitos estratégicos como la biomedicina, el clima, la inteligencia artificial y la exploración espacial.
La dirección dual de LaDIS -con Luis Miguel Nieto Calzada como director general, y José Carlos Rodríguez Cabello al frente del apartado científico- ha apostado por una nueva forma de hacer ciencia, en la que la colaboración entre disciplinas sustituye a los modelos tradicionales de investigación. El propósito de la unidad es transformar el conocimiento en soluciones reales “con impacto social, ambiental y económico”. LaDIS reúne a cuatro grupos de investigación consolidados de la Uva: BIOFORGE, MATHPHYS, ERICA y GOA.
Prospección exhaustiva
Como explica a Innovaspain Luis Miguel Nieto, el proceso para determinar qué áreas prioritarias deben trabajar de forma interrelacionada en LaDIS se ha desarrollado a partir de un análisis estratégico de convergencias científicas entre disciplinas “tradicionalmente separadas” que, sin embargo, comparten “retos estructurales comunes y potenciales sinergias metodológicas y tecnológicas”.
Así, comprobaron en su prospección que la biología, la física cuántica o la cosmología enfrentan desafíos similares en modernización, instrumentación o tratamiento de datos. “Nuestro análisis reveló zonas de ‘interfaz’ donde la cooperación interdisciplinaria puede generar avances disruptivos”, afirma Nieto.
A partir de ahí, aprovecharon las fortalezas existentes en LaDIS y definieron como líneas prioritarias aquellas que donde la colaboración entre disciplinas no fuera meramente superpuesta. “Buscábamos una verdadera integración conceptual y metodológica, y creamos nuevos marcos de investigación. Por ejemplo, hemos aplicado modelos de física teórica a sistemas biológicos y hemos empleado algoritmos astronómicos a análisis biomédicos”.
Las barreras de la transferencia
Catedrático de Física Teórica, el director general de LaDIS opina que el proceso de transferencia de conocimiento todavía enfrenta importantes obstáculos. “Las barreras están ahí, incluso cuando todos los agentes implicados son conscientes de sus beneficios”. Entre las ventajas de la transferencia, Nieto destaca que genera un impacto tangible, diversifica las fuentes de financiación, aumenta la competitividad y fortalece los ecosistemas científicos e industriales.
“Creemos que uno de los principales problemas radica en las diferencias culturales y de objetivos entre academia e industria, que se reflejan en expectativas y plazos distintos”, añade. “Además, a menudo la investigación no se ajusta completamente a las necesidades o capacidades del mercado. La falta de incentivos, recursos o estructuras profesionales para gestionar la transferencia dificulta que los resultados se materialicen”.
El director general de LaDIS apunta que trasladar el conocimiento tácito requiere interacción directa y roles intermedios. “Sin embargo, muchas colaboraciones son frágiles, con falta de continuidad y claridad en la gobernanza o en la propiedad intelectual. Desde nuestra perspectiva es fundamental establecer una visión compartida, fortalecer la intermediación y la movilidad de personal, incentivar la transferencia dentro de la academia y preparar a las empresas para absorber la innovación, de manera que todos los participantes puedan aprovechar plenamente las ventajas del proceso”.
Impacto real
De vuelta a lo positivo, Luis Miguel Nieto, considera que LaDIS, gracias a su modelo de investigación interdisciplinaria, tiene la capacidad de reforzar la autonomía estratégica de Europa. “Al integrar campos tradicionalmente aislados, que van desde la física teórica y la biología hasta la tecnología espacial y las comunicaciones cuánticas, buscamos desarrollar capacidades propias en áreas de alta relevancia tecnológica y científica. De este modo, reducimos la dependencia de soluciones externas y potenciamos la innovación interna”.
¿Dónde veremos el impacto directo? Nieto detalla que, en términos industriales, los resultados de la iniciativa serán tangibles en la tecnología cuántica y las comunicaciones seguras, “claves para la seguridad y redes de información”. En industria espacial, menciona la exploración, la instrumentación avanzada y la explotación de recursos in situ.
Nieto añade beneficios en biomedicina y nanotecnología, mediante instrumentación avanzada como la espectroscopía Raman y el análisis de imágenes con IA. “La ciencia y tecnología climática avanzarán a través de técnicas de análisis atmosférico y monitoreo ambiental, al igual que la industria de datos y software avanzado, mediante el desarrollo de herramientas de análisis interdisciplinario”.
Después de los NextGeneration
Consciente de que el final de los fondos NextGeneration puede generar “cierta inseguridad sobre la continuidad de iniciativas como la nuestra”, el director general de LaDIS asegura que siguen trabajando “activamente” para asegurar la continuidad del programa. “Exploramos fuentes de financiación tanto públicas como privadas”.
En este sentido, aclara que ya cuentan con “varias colaboraciones consolidadas con empresas”. Y añade: “Sería muy positivo que la implicación del sector privado siguiera creciendo, apoyando de manera más decidida la investigación y la innovación junto a la academia y los organismos científicos. Animamos a que nos conozcan y se involucren, convencidos de que la cooperación estrecha entre ciencia y empresa es clave para generar impacto real y soluciones innovadoras de alcance europeo”.




