Javier Amores, responsable de Economía Circular de L’Oréal en España y Portugal, considera que la sostenibilidad debe permear todas las áreas de negocio en las corporaciones. “En nuestro caso, los equipos de sostenibilidad ubicados en cada país no somos muy amplios, pero sí solemos reunir una serie de características: conocemos al detalle la filosofía de L’Oréal (Amores lleva 21 años en la ‘casa’) y sus actividades. Nos hemos convertido en algo así como los influencers de la sostenibilidad dentro de la empresa. De este modo, cuando en logística, finanzas o marketing tienen que tomar una decisión, lo hacen bajo determinados parámetros”.
Hablamos con Amores durante la última edición de South Summit, donde el directivo participó en la presentación de la nueva edición del informe ‘The Next 35: redefiniendo un liderazgo sostenible’. Se trata del primer ranking en España que identifica y destaca las startups “más innovadoras y disruptivas” en el ámbito de la sostenibilidad a nivel global (consúltalo aquí). Este trabajo es obra de PATIO Campus -hub de innovación corporativa abierta impulsado por L’Oréal y otras organizaciones junto a la Comunidad de Madrid- que actúa como catalizador de conexiones estratégicas entre grandes empresas y startups.
Entender la innovación
A su juicio, una de las claves para afrontar los grandes retos a los que se enfrenta el planeta, pasa por conectar definitivamente innovación y sostenibilidad. “Las empresas atesoran mucho talento en sus filas, pero vivimos un momento en el que no podemos encarar en solitario los desafíos. Por grandes que seamos, no vamos a ser capaces de idear todas las soluciones”.
Esa fue una de las motivaciones por las que L’Oréal decidió embarcarse en PATIO Campus junto a otras compañías como BMW, Pascual o Inditex. “Lo importante es no empezar la casa por el tejado”, argumenta Javier Amores. “Antes de lanzarse, conviene que toda la organización comprenda bien en qué consiste la innovación que perseguimos o cuáles son las peculiaridades de la open innovation. Detrás de una buena estrategia de innovación suele haber una formación sólida”. Y añade: “Esta compresión también pasa por entender que en innovación abierta habrá proyectos que nunca lleguen a ver la luz, y no será un fracaso cuando eso ocurra. Pese a todo, hay que perseverar”.
De puertas para afuera, Amores también opina que conviene tenerlo todo atado y bien atado. “Cuando llamamos a la colaboración de startups, debemos definir de manera nítida cuáles son los retos que queremos resolver y el tipo de soluciones que precisamos en ese caso. Si no, generaremos confusión en la aceleradora, hub de innovación y en las propias startups”.
Una llamada a la acción
Junto a PATIO, L’Oréal lanzó el pasado octubre una open call focalizada en economía circular a la que acudieron startups de todo el mundo. Finalmente fueron tres las seleccionadas: CoCircular, Finds y Vaayu Tech.
¿Qué buscaban? “Que el proyecto de la startup con la que trabajemos sea escalable es importante para nosotros. Aunque la colaboración arrancará con una prueba de concepto a pequeña escala y en un entorno controlado, el objetivo es que aquello que funcione lo podamos replicar más ampliamente y en otras geografías”. Amores apunta que también abogan por la disrupción pero no entendida como la ‘ultimísima’ novedad tecnológica. “Por ejemplo, a veces nos proponen modelos de negocio que nos encajan y que no habíamos explorado antes”.
Javier Amores percibe que L’Oréal ha tomado posiciones en España y Portugal a la hora de conectar innovación y sostenibilidad alrededor de la innovación abierta. En esta estrategia van más allá de la relación con PATIO para cubrir todas sus necesidades. De ahí el vínculo con numerosas universidades, a través de challenges o facilitando que estudiantes y jóvenes investigadores puedan dar sus primeros pasos en la empresa. “El talento cualificado es fundamental y nuestras puertas están abiertas”.
Empresa pionera
Es experto en economía circular recuerda que los primeros programas de sostenibilidad de L’Oréal datan de los años 90. “Se trataba de acciones desarrolladas en el laboratorio, alrededor de nuevos ingredientes y formulaciones innovadoras”. El hito que explica en buena medida la posición actual del grupo tiene lugar en 2020, con la creación de L'Oréal for the Future, el compromiso de sostenibilidad de la compañía con los objetivos de la Agenda 2030.
“En 2025 hemos decidido hacer una parada, ya que estamos a mitad de camino. Revisar los objetivos no significa sacarlos del mapa. Al contrario, algunos los tenemos tan integrados que son parte del día a día de L'Oréal. De los 38 iniciales hemos pasado a 15 objetivos prioritarios”, asegura Amores. Todos ellos están vinculados a los pilares de L'Oréal for the Future: clima, circularidad, estrés hídrico o impacto positivo en las comunidades donde operan la empresa.
Acelerar con inversión
“Una vez más, nos hemos dado cuenta de que debemos viajar acompañados si no queremos llegar demasiado tarde”. El directivo detalla que L'Oréal ha lanzado un Acelerador de Innovación Sostenible de 100 millones de euros para acelerar el desarrollo y la implementación de tecnologías de sostenibilidad transformadoras en toda su cadena de valor y en la industria de la belleza en general. La iniciativa ha sido puesta en marcha con el Instituto de Cambridge para el Liderazgo en Sostenibilidad (CISL).
El programa, de 5 años de duración, invertirá en startups, pymes y empresas innovadoras con soluciones listas para implementarse en pilotos en áreas clave de sostenibilidad. Estas incluyen tecnologías bajas en carbono, alternativas de embalaje sin combustibles fósiles, sistemas de reutilización de agua, ingredientes de origen biológico e innovaciones basadas en la naturaleza.
Redoblar esfuerzos
“Nuestra obsesión principal es reducir a cero las emisiones de carbono. Creo que es una preocupación que compartimos con otras muchas organizaciones”, señala Javier Amores. Desde hace años, los equipos de operaciones optimizan rutas para lograr una logística más limpia que integra un número creciente de camiones eléctricos.
Otros temas sobre la mesa son cómo mejorar la circularidad de los glorificadores y PLV que llegan a los espacios comerciales con cada nuevo lanzamiento. “¿Por qué no dejarlos fijos y modificar solo el vinilo en lugar de cambiar el mueble repetidamente, retirarlo, reciclar los materiales… Dentro de la parte digital, estamos explorando nuevos terrenos. Ya sabemos que hay algunas cosas que todos podemos hacer. En una campaña de media, cuando encendemos la cámara en una reunión online o en la respuesta a un mail que podríamos ahorrarnos, emitimos CO2 extra de forma innecesaria. Debemos establecer políticas ad hoc para mitigar el impacto de estos pequeños (grandes) gestos”.