Iñaki Alonso, CEO y socio-fundador de sAtt

Arquitectura comprometida sin paliativos

Iñaki Alonso
Iñaki Alonso

Fueron muchos los fines de semana en los que Iñaki Alonso huía del ruido y el humo y se refugiaba en su retiro de las afueras de Madrid para establecer un contacto “real” con la naturaleza. En el campo fue testigo directo de cómo la acción del hombre influía negativamente en el comportamiento de las abejas, en la muerte del cangrejo de río o en la paulatina desaparición y deterioro de los bosques. Ejemplos locales trasladables a la globalidad que demostraban “que algo hacemos mal; aunque lo sepamos desde hace mucho”.

El joven entró en un proceso de reflexión que ya nunca abandonó y en el que influyó de modo notable la lectura en los 90 de “Los límites del crecimiento”. ¿Cómo contribuir de verdad a cambiar la tendencia hacia la debacle? Considera que solo es posible si actuamos desde la cotidianeidad de la acción diaria y desde nuestras respectivas disciplinas. Y la suya fue la arquitectura. Licenciado en 1998 “por empeño y vocación” por la Universidad de Arquitectura de Madrid (ETSAM) es fundador (año 2002) y socio-director de la oficina sAtt Arquitectura Abierta, el lugar idóneo para poner en práctica un nuevo modelo de ejercer su oficio en un coctel que interrelaciona aspectos sociales, medioambientales y económicos.

Un activismo que le lleva a él y a su quipo a ‘evangelizar’ en procesos que “aún suenan a chino” a las administraciones y a los propios ciudadanos; a patearse congresos –esta entrevista se realiza en Málaga, en el marco del Nesi Forum– a múltiples reuniones con distintos rangos de improductividad, a impartir conferencias y talleres…. Más de 10 años de estudio a sus espaldas les otorga rigor teórico. Ahora pelean, cada vez con mayor acogida, por poner en práctica unas ideas tachadas de revolucionarias en distintos foros.

Su apuesta, trasversal, incluye algunas líneas irrenunciables como que los edificios han de consumir menos energía, han de ser más ecológicos y no deben tener impacto ni en la salud de las personas ni en la de los ecosistemas. Por otro lado, promueven que los usuarios participen más en el diseño de los espacios que van a habitar –procesos de cohousing como la cooperativa Entrepatios, en Usera (Madrid)– donde, como apunta Alonso, “primero construimos comunidades y después las acompañamos en la definición entre los espacios públicos y privados del edificio o acerca de qué espacios comunes les gustaría tener. Ecología social en la que los técnicos actuamos como arquitectos facilitadores y ecologistas”.

Equipo de sAtt
Equipo de sAtt

Trabajan por tanto sobre tres pilares: medioambiental, social y económico, y no están solos. “Hay mucha gente haciendo cosas interesantes” –explica el arquitecto, que no se declara seguidor de ninguno de los grandes gurús del oficio, pero sí de movimientos “que buscan un cambio de mentalidad que haga entender que hay que percibir la arquitectura ecológica como una inversión a largo plazo, lo que demostrará que es mucho más barata que la tradicional”. Y aunque cree que el arquitecto sigue jugando un papel imprescindible aboga por borrar del mapa la arquitectura resultadista o de marca. “Ahora hemos de responder más al cliente y al lugar; adoptar un papel de escucha para poder implementar en las obras los valores de quienes van a habitarlas”.

Su optimismo incluye profundos matices. Entiende que el todo vale o la arquitectura espectáculo no viven sus mejores años, pero que siempre habrá administraciones que las empleen “como herramientas mediáticas y simbólicas”. Y es que, “aunque vamos abriendo puertas y poniendo en marcha pilotos”, tanto los políticos como la sociedad en general aún tienen por delante un largo proceso de maduración para normalizar estas prácticas. “Cuando planteamos a la Comunidad de Madrid el proyecto Entrepatios pensaron que lo que pretendíamos era abrir un hotel encubierto…”.

Alonso no tiene inconveniente en admitir que estos obstáculos son en parte consecuencia de estar haciendo algo totalmente nuevo, “de lo que no teníamos ni idea”. Una metodología en la que el paso de los meses permite ganar en seguridad y confianza pero que es en sí misma un proceso de aprendizaje. “Hay dos líneas entrelazadas: técnica y social… Es mucho más fácil cuando el encargo viene de un promotor o un cliente. En Entrepatios tenemos que llegar a acuerdos de consenso con 17 hogares, y no es sencillo”.

Recreación de la cooperativa Entrepatios
Recreación de la cooperativa Entrepaños

Toda esta complejidad tiene sentido tras atravesar el Siglo XX “en el que hemos intentado simplificar cualquier cuestión para tomar decisiones fáciles”, argumenta. Afirma que hoy hemos regresado al pensamiento sistémico y que el arquitecto, “que tradicionalmente ha monopolizado el ciclo arquitectónico”, debe disponer de una visión más compleja y adoptar un papel más cercano. “No quiero tirar piedras contra mi tejado, pero hay que escuchar al resto de actores sin imponerse”. Para fomentar que jueguen baza terceros han diseñado un método, las Ventanas de Participación, “y en algunas pueden opinar todos pero en otras sólo los técnicos o quién corresponda”.

Iñaki Alonso percibe que el reto que tenemos por delante es inmenso y recuerda que en 2018 hay que empezar a aplicar directivas de energía casi nula en edificios, “algo que no tenemos en nuestro paradigma mental” y un cambio que la administración “retrasará todo lo que pueda”- concluye.

Más innovación

Actualmente el estudio lo forman sus dos socios fundadores, el propio Iñaki Alonso y Álvaro Guerrero, las arquitectas Elena Castillo y Ana González; Marta Torralba, Paloma Suárez, Paloma Lara y Fernando Campos. sAtt mantiene activa una red de colaboradores que incluye ingenieros, aparejadores, paisajistas, oficiales de obra especializados y diseñadores y profesionales de la comunicación como María Gildemontes (iluminación), Paloma Dominguez (retail), Diego Ruiz (ACV), Pablo Rodriguez (Técnica eco, aparejador) o Driss Ezzine (ecólogo).

Su apuesta por la innovación está por encima de la media. Así lo demuestra la puesta en marcha de iniciativas como el Ecómetro, un reloj ecológico para la arquitectura, porque “no podemos analizar solo un impacto, por ejemplo el CO2, debemos mirar a todos aquellos factores que condicionan nuestra relación con el entorno, con nuestra salud y entre nosotros, aspectos medioambientales y sociales”. En el 2013 sAtt constituye una asociación, para que cualquiera se pueda unir, “y juntos investigar y desarrollar la ecología en la arquitectura y de esta manera desarrollamos el ECOMETRO ASOCIACION para la medición y difusión de la ecología en la arquitectura”.

sAtt es también responsable del diseño del Xiglú, una construcción de código abierto, flexible, ecológica, desmontable, ampliable, retornable, y adaptable a muchos usos. “Puedes diseñar tu Xiglú con las piezas pensadas para ello en “XilaplaY”, un juego diseñado para que puedas pensar y desarrollar tus necesidades”- afirman en su página web.

Interior de un Xiglú
Interior de un Xiglú

sAtt defiende una nueva forma de hacer empresas. Alonso es cofundador y promotor de SANNAS, un grupo de empresas constituido como asociación que pretende desarrollar un tejido empresarial triple balance, donde “poder mirar” a las empresas por el balance económico al lado del balance social y medioambiental. “Trabajamos conjuntamente con otras empresas en generar modelos de producción donde el crecimiento económico vaya de la mano del crecimiento social y medioambiental, y no entendido como crecimiento material sino como un crecimiento cualitativo”.

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