Fondos de recuperación europeo

ESPECIAL FONDOS DE RECUPERACIÓN

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El impulso a la innovación, en el corazón de los Fondos de Recuperación

Por María Ángeles Benítez Salas, Directora de la Representación de la Comisión Europea en España
Maria Angeles Sanchez Benitez Comision Europea
María Ángeles Benítez Salas, Directora de la Representación de la Comisión Europea en España.

La estrategia de crecimiento de la Unión Europea apuesta decidi­damente por una transición a una economía más verde, digital y justa, en la que no quede nadie atrás. Mediante el establecimiento del Mecanismo de Recu­peración y Resiliencia, un ejercicio de so­lidaridad sin precedentes a nivel europeo, la Unión ha querido evitar que los estragos económicos de la pandemia ahonden di­vergencias en su seno en la consecución de esa estrategia. Las graves consecuen­cias económicas derivadas de la invasión rusa de Ucrania nos apremian a acelerar el paso en la ruta definida.

Para lograr estos objetivos, es evidente que la economía española necesita impulsar la innovación de todos sus sectores producti­vos. Según el Cuadro de Indicadores sobre Innovación del 2021 de la Comisión Euro­pea, España es un “innovador moderado”, con una inversión pública y privada en I+D insuficiente, con dificultades en la coordi­nación de las políticas de investigación e innovación a distintos niveles de la admi­nistración y una cooperación aún deficien­te entre el mundo académico y la empresa. La baja capacidad de absorción de la inno­vación por parte de pequeñas empresas, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial español, y la escasez de las competencias técnicas requeridas dificul­tan la penetración de la innovación en la economía.

El 38 % de los fondos se destinarán a lograr un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia español, evaluado por la Comi­sión Europea y avalado por el Consejo en verano de 2021, tiene el claro objetivo de corregir esta situación. En su conjunto, el Plan contempla un ambicioso calendario de refor­mas e inversiones por valor de 69.500 millo­nes de euros financiadas por el Mecanismo a través de transferencias no reembolsables. El 38 % de los fondos que se destinarán al ob­jetivo del crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo (uno de los seis del Mecanismo) van a investigación e innovación. Se busca así dar un empuje a la capacidad investigadora e in­novadora de España en numerosos ámbitos. El Mecanismo complementa así los numerosos fondos europeos que financian investigación e innovación en la Unión Europea, de los que España se seguirá beneficiando.

Para que la innovación cale a todo el tejido productivo español es imprescindible una adecuada capacitación profesional de los trabajadores

Por un lado, el Plan español contiene un com­ponente enteramente dedicado al fomento de la investigación científica. La reforma de la Ley de Ciencia, Tecnología y la Innovación -ahora mismo en tramitación parlamentaria- busca mejorar la gobernanza y coordinación del sistema, atraer talento a la carrera cientí­fica y reforzar la transferencia de los resulta­dos de la investigación a la sociedad en su conjunto. La reforma pretende fijar por ley el compromiso de alcanzar una inversión públi­ca del 1,25 % del PIB para financiar la I+D+I en 2030. A ella se unen la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027 y la reorganización de los Organismos Públicos de Investigación para mejorar su gobernanza, evaluación y control del rendimiento. Junto a estas reformas, inversiones por valor de casi 3.500 millones de euros ayudarán a apuntalar la capacidad, infraestructura y equipamiento del sistema nacional de ciencia y tecnología y su internacionalización.

Por otro lado, el conocimiento que se genera a través de la investigación ha de ser difundido y aplicado para generar un beneficio social y económico. Con este fin, el Plan prevé la eje­cución de una serie de proyectos de carácter estratégico con efecto tractor para la compe­titividad de la economía española (PERTEs). Esta nueva figura de colaboración público pri­vada con vocación de permanencia introducirá innovaciones importantes en sectores enteros, supliendo la iniciativa o capacidad de inver­sión insuficiente por parte del sector privado. Los nueve PERTEs ya aprobados y en curso de ejecución suponen innovaciones incrementa­les en muchos sectores, como el del vehículo eléctrico, la salud o las energías renovables, y economía circular, naval y aeroespacial. Ade­más, la nueva Ley de fomento de ecosistemas de empresas emergentes pretende atraer a emprendedores innovadores y altamente cua­lificados a través de una normativa fiscal favo­rable.

Finalmente, para que la innovación cale a todo el tejido productivo español es imprescindible una adecuada capacitación profesional de los trabajadores y este es un ámbito que el Plan cuida con esmero. La recién aprobada Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional y diversas inversiones que la apoyan pretenden convertir el siste­ma de formación profesional en una palanca de transformación económica y social para el país. Todas las administraciones públicas, in­cluida la europea, están llevando a cabo im­portantes esfuerzos para garantizar la buena ejecución del Plan español. Sin menoscabar su tarea, conviene recordar que los verdaderos protagonistas de lo que ha de ser un plan de país serán siempre las empresas. Ellas serán las que logren convertir la excelente oportuni­dad que brinda el Mecanismo a España en rea­lizaciones concretas que mejoren la producti­vidad del país, su capacidad para competir en cadenas globales en valor añadido, y en defini­tiva el bienestar social al que todos aspiramos.

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