GSK: la ‘innovación responsable’ y abierta como seña de identidad

Tiene el único centro privado a nivel mundial dedicado a investigar enfermedades propias de países en vías de desarrollo

GSK innovacion responsable

Afectan a cerca de 1000 millones de personas, pero la gran mayoría están en países en vías de desarrollo y por eso no producen un retorno económico tan grande e inmediato. Son las enfermedades desatendidas, tal y como las ha calificado la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en este grupo entran la malaria, la tuberculosis, la leishmaniasis visceral o algunas enfermedades raras. Su apelativo habla por sí sólo: hace falta más investigación para buscar soluciones a estas enfermedades.

Y en ello trabaja GSK España desde que puso en marcha el único centro privado a nivel mundial dedicado en exclusiva a la investigación y desarrollo de tratamientos contra enfermedades propias de países en vías de desarrollo (DDW, Diseases of the Developing World). Este centro de investigación básica se encuentra ubicado en Tres Cantos (Madrid), donde GSK tiene sus oficinas centrales en España y donde también cuenta con una unidad especializada en enfermedades raras. Unas actuaciones que esta farmacéutica engloba dentro del concepto de innovación responsable, es decir, “que va dirigida al paciente y a la sociedad con el compromiso de que podamos hacer más, sentirse mejor y vivir más tiempo”.

La definición la da José María Fiandor, director de una de las unidades de investigación del DDW de GSK España. En su opinión, el grado de responsabilidad de la innovación que lleve a cabo una empresa “depende del compromiso que tú tengas con la sociedad, de tu enfoque hacia el paciente, tu aporte en soluciones para mejorar la vida de las personas… No digo que otras innovaciones no sean responsables, pero en GSK nuestro enfoque siempre es la sociedad, el paciente, mejorar la vida de las personas y es claramente responsable”. De hecho, ahí está el factor que marca la diferencia: poner al paciente y al problema por delante. Después vendrá un retorno a la sociedad y a la empresa, “pero a consecuencia de esa innovación responsable que está enfocada únicamente en el paciente y en hacer sostenible el sistema nacional de salud”.

GSK innovacion responsable 2

El resultado de esta innovación responsable se traduce en cifras. Sólo en 2016, la inversión en I+D+i de GSK España fue de más de 55 millones de euros y se realizaron 80 ensayos clínicos implicando a más de 6000 pacientes.

Pero este trabajo centrado en la investigación de enfermedades desatendidas, conlleva una gran responsabilidad. Según ha explicado José María Fiandor, “es un problema de la sociedad, es una necesidad médica que no está cubierta y nosotros como empresa farmacéutica tenemos el compromiso de buscar soluciones para poder combatir estas enfermedades. Aquí entra de nuevo el componente que nos identifica y nos diferencia, nuestra vocación de responsabilidad”. Una I+D+i en la que siempre se aplican “las mismas técnicas, las mismas aproximaciones, el mismo rigor científico que se pueden emplear para cualquier tipo de enfermedad en otra área terapéutica”.

INNOVACIÓN ABIERTA

Al igual que la responsabilidad que se adquiere, el trabajo que se ha de afrontar al investigar estas enfermedades, también es grande. “No lo podemos hacer solos”, ha reconocido Fiandor, y por eso GSK España colabora en consorcios de investigación y proyectos de colaboración en I+D tanto nacionales como internacionales.

Todo ello, dentro de una estrategia que parte de la base de que “lo haremos mejor en colaboración con muchos grupos y terceras partes. Y ahí no sólo estamos hablando de innovación responsable, sino también innovación abierta: abrir nuestros laboratorios para que grupos de investigadores vengan a trabajar con nosotros, ceder nuestra propiedad intelectual para que otras personas puedan trabajar en estas enfermedades en estos países en desarrollo, ceder nuestros productos y, por supuesto, compartir nuestra investigación. Estos cuatro pilares son los que constituyen la innovación abierta dentro de nuestra actividad diaria basada en la innovación responsable”.

Actualmente el centro de investigación básica que GSK España tiene en Tres Cantos (Madrid) cuenta con más 120 investigadores de la compañía. Sin embargo, ha puntualizado Fiandor, “todo el trabajo lo hacemos en colaboración con terceras partes: grupos académicos, hospitales, pequeñas empresas, incluso otras empresas farmacéuticas”.

GSK innovacion responsable 3

OPEN LAB

Fruto de esta estrategia de innovación abierta, surgió también el Open Lab, donde se ofrece a científicos, centros académicos e instituciones recursos y financiación para sacar adelante sus proyectos de investigación. Se trata, ha incidido Fiandor, de “abrir nuestros laboratorios para que otras personas que trabajan en proyectos sobre estas enfermedades puedan venir a nuestras instalaciones, interaccionar con nuestros investigadores y que de esa relación se beneficien sus proyectos”.

Tal y como asegura este representante de GSK España, no se trata de funcionar como una agencia financiadora de proyectos, sino que “lo que pretende es facilitar que proyectos puedan beneficiarse desde el punto de vista científico por la interacción con nuestros investigadores”. Por el momento ya han pasado por este Open Lab 70 equipos y la presencia de otros investigadores “trabajando con nosotros, con nuestros científicos, en sus proyectos”, es constante. De ahí que otra de las consecuencias positivas de esta iniciativa sea “que se está creando una comunidad científica que después, una vez que pasa por aquí, sigue en contacto. Es decir, que se está actuando como un catalizador de proyectos y gracias al papel que juega el proyecto Open Lab”.

MALARIA, TUBERCULOSIS Y KINETOPLÁSTIDOS

Las tres principales líneas de investigación de su centro especializado en DDW se centran en la malaria, la tuberculosis y las enfermedades causadas por kinetoplástidos, organismos unicelulares presentes en el agua o el suelo. “Son enfermedades a las que se ha prestado poca atención hasta ahora por el mundo científico. Entonces, el grado de conocimiento y de herramientas que hay disponibles para investigarlas, el número de modelos animales que se pueden utilizar, el número de dianas validadas, es muy escaso”, ha destacado Fiandor.

En definitiva son, tal y como las ha calificado la OMS, enfermedades desatendidas porque al afectar sobre todo a países en vías de desarrollo, no generan grandes beneficios inmediatos. Pero no por ello hay que dejarlas de lado. Y aquí Fiandor vuelve a recuperar el concepto de la innovación responsable: “es un problema de la sociedad y lo tenemos que solucionar entre todos; si todos sumamos, nos alineamos, ponemos nuestros recursos encaminados hacia la solución, será la mejor forma de encontrar tratamiento para estas enfermedades”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here