arte estigma

"El arte lava del alma el polvo de la vida cotidiana". La frase es de Pablo Picasso y, al igual que su obra, tiene la virtud de calar hondo cada vez que se escucha (o se lee, como en este caso). Como si el mismo pintor hubiese bajado de los cielos para impregnarnos de nuevo con sus ganas de cambio y rebeldía, un halo de esperanza para combatir una de las muchas injusticias que aún quedan pendientes por aniquilar, el estigma social, se apoderó ayer de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense.

Esta casa, que acaba de cumplir 40 años, rindió un pequeño homenaje, aunque sin hacerlo de forma oficiosa, a la labor de los investigadores en esta materia durante la jornada Arte contra el estigma, enmarcada en las actividades de la cátedra extraordinaria impulsada por la universidad y Grupo 5, empresa de servicios sociales. Coordinada por Manuel Muñoz, Catedrático de Evaluación y Diagnóstico Psicológico de la Facultad, la cátedra vincula a ambas entidades en el desarrollo de estudios de investigación que muestren la situación en torno al estigma y las acciones más eficientes en su lucha. Y el arte es una de ellas.

Un cineasta, un pintor y escultor y una gestora cultural se encargaron de reflejarlo. Pero más allá de sus descripciones curriculares, la profesión que mejor les define a los tres es la de activistas por una sociedad más inclusiva. Al nacer, al hijo de Inés Enciso le diagnosticaron una discapacidad. "Me planteé si Mateo –su hijo– tendría las mismas oportunidades que los demás, no solo en el mundo de la cultura sino en cualquier ámbito", cuenta. Al sufrir de primera mano el estigma social, decidió ponerse manos a la obra.

El Festival Una mirada diferente, del Centro Dramático Nacional, fue una de sus mayores conquistas. Desde 2013, y durante sus seis ediciones, ha pretendido ser una plataforma que impulse y asiente la presencia de artistas con discapacidad en las programaciones regulares de los centros de exhibición. "Es una mirada diferente que visibiliza las capacidades y el trabajo de artistas con diversidad funcional para colaborar en la normalización y profesionalización de la inclusión de estos creadores", apunta Enciso.

Inés Enciso junto a Roberto Chinchilla, uno de los actores de 'Campeones'.

Más allá de que ella haya sido su directora artística durante estos años, además de su labor como gestora cultural –Enciso fue la 'coach' de los actores de la exitosa Campeones de Javier Fesser–, recalca la importancia de este tipo de iniciativas porque "para lograr una sociedad que acabe con el estigma tenemos que ver a esta adversidad como una oportunidad".

Por otro lado, el riesgo a caer en el estereotipo dentro del mundo audiovisual es uno de los retos que aún debe superar tanto la industria del cine como el mundo de la cultura en general, como sostiene Vicente Peñarrocha. El director de cine, conocido, entre otras, por su contribución a series de televisión como Sin tetas no hay paraíso (2008) o Ángel o demonio (2011), o películas como Fuera del cuerpo (2004) o María Montez (2014), apuesta por la "normalidad" en los papeles de las personas con discapacidad. "Es importante romper ese techo de cristal y mostrar a los personajes con discapacidad en situaciones cotidianas y no solo dentro de su propio problema".

El director de cine Vicente Peñarrocha (a la derecha) rodando una escena en un mar de República Dominicana para la película María Montez.

De Los Soprano a Dolor y Gloria

El estigma social ha sido asunto protagonista de muchas películas y personajes que han pasado a la posteridad. Además de la mencionada Campeones, otra 'película Goya', la recientemente galardonada Dolor y gloria de Pedro Almodovar afronta, en cierta manera, el estigma de la homosexualidad –la madre de Salvador, el protagonista, no termina de aceptar la homosexualidad de su hijo–. El magazine Shangay, que se autodefine como el medio de referencia de la comunidad LGTB en español, llegó a mencionar en una reseña que "Almodovar se convierte en poco menos que un pionero al mostrar, con la honestidad que lo hace, la homosexualidad en la edad madura, un tema escasamente tratado en nuestro cine, y menos aún con la sensibilidad e intensidad que lo hace él".

Más allá de nuestras fronteras, el propio Vicente Peñarrocha destaca a Tony Soprano, el mítico gánster de Los Soprano, como alguien que, "pese a su poder también se enfrenta al estigma social al llevar en secreto las terapias con su terapeuta". Un claro ejemplo de que incluso personajes que no son precisamente ángeles pueden generar cierta empatía. Esta es una de las claves según Peñarrocha. "El espectador busca gente con la que poder sentirse identificada. La gente con una vida perfecta acaba resultando superficial, como ocurre con muchas y muchos instagramers, por ejemplo".

También la pintura ha demostrado ser una gran combatiente del estigma. A Juan Guízar, pintor y escultor, le sacó de la oscuridad en la que vivía. "Trabajaba en una multinacional donde sufrí acoso laboral y esto me produjo una gran depresión. Me di cuenta que llevaba muchos años haciendo lo que no me gustaba". Esa rutina de vida que más gente de lo que parece practica –trabajar para vivir y apartar su pasión a los ratos libres– desencadenó en Guízar una tristeza que solo con la artesanía, en la que él engloba pintura y escultura, fue capaz de terminar.

[Pincha aquí si quieres ver la obra de Juan Guízar]

"El arte nos pone a todos en el mismo nivel. Es como cuando somos niños. Todos queremos jugar, da igual de dónde vengamos y quiénes seamos", profundiza. De hecho, esta comparación que realiza Guízar debería servir para que "desde la educación se inculquen las artes, no solo como algo bello de ver, sino como una fórmula que ayuda a mejorar la vida de todos". O como Jesús Vidal pronunció en su discurso de los Goya 2019 al ser galardonado como mejor actor revelación: "Inclusión, diversidad, visibilidad... ¡qué emoción!".

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here