Todo fue por culpa del Spectrum, pero antes de recibir ese regalo en su noveno cumpleaños, José Murillo, cofundador de Smart IoT Labs, empezaba a tener claro lo que haría el resto de su vida a base de desmontar aparatos en casa para “alegría” de sus padres, los mismos que le conseguían todos los libros de informática que podían cada vez que viajaban al extranjero.

El joven autodidacta pasó horas leyendo y estudiando. El último año de secundaria lo cursó en Estados Unidos, donde recibió un complemento decisivo: la primera toma de contacto con la cultura emprendedora cuando en España era un Expendiente X y con un sistema educativo pragmático, más enfocado a sus intereses.  

Tras aburrirse en la facultad de Informática –“iba a adelantado y aún era muy teórica, apenas había ordenadores para hacer prácticas”- dejó la carrera y decidió volver al “Método Murillo”. “Seguí estudiando por libre (y aún lo hago). De noche recogía vasos en los bares y de día ensamblaba ordenadores por piezas para venderlos; mi primer negocio con un compañero de universidad junto a los programas a medida que vendíamos a PYMES”.

Poco antes de que arrancara el año 2000 conoció mejor las posibilidades de la combinación hardware/software trabajando en una empresa donde programaba Sistemas de Control para aeropuertos y centrales eléctricas. En pleno boom .com le envían a Houston a trabajar para una startup, su segundo baño de emprendimiento, y cuando estalla la burbuja vuelve a España para entrar en Microsoft España. Fueron 15 años durante los que se forjó “en lo personal y en lo profesional”, y donde creó el programa de Emprendedores en España, que le valió el máximo reconocimiento a un empleado por parte de la compañía fundada por Bill Gates.  

EMPRENDER, AL FIN…

Con lo aprendido,  los ahorros de “toda una vida”, optimismo y un papel en blanco pone en marcha Smart IoT Labs. “Tanto mis socios (Valentín Ragel y Jesús González) como yo teníamos claro que queríamos construir algo basado en la tecnología, nuestra pasión, y que vivimos un momento de oportunidades donde es más complicado decidir a qué nicho te quieres dedicar que encontrarlo”.

Y lo hicieron en la creación de un hogar “verdaderamente inteligente” gracias a productos que aporten proactividad y autonomía. “Creemos en un hogar que observa, aprende y conoce los hábitos de las personas que viven en él, lo que posibilita tomar decisiones de forma autónoma adelantándose a sus necesidades”, explica Murillo, para quien los productos que hay actualmente en el mercado no pueden ser considerados Smart. “Hoy hay que hablar de un hogar conectado. Con los nuevos altavoces de amazon y Google podemos hablar a las bombillas o a los enchufes, preguntarles por su estado y hacer que se enciendan o apaguen, pero el enfoque es aún reactivo, son sustitutos del mando a distancia y la propuesta de valor para el usuario todavía es muy pobre ya que su principal uso es escuchar música o desempeñar tareas triviales como conocer el tiempo que hace afuera o escuchas chistes”.

Por otro lado, su asistente virtual (que presentan la semana que viene en el CES 2019 de Las Vegas) no tiene cámaras ni micrófonos para respetar la privacidad. “Para nosotros el dato es de los usuarios, tanto que permitimos el funcionamiento de nuestro producto incluso sin conexión a Internet. Reconocemos abiertamente que estas plataformas de Smart Home tienen acceso a datos íntimos, pero nuestro objetivo es utilizarlos sólo para dar servicios en el hogar”, añade Murillo, que asegura que en la compañía creen en un hogar “rodeado de tecnología, pero transparente para los usuarios;  capaz de ayudarnos en la seguridad de la casa así como de las personas, en favor del ahorro energético, del confort o de nuestra salud”.

LO SIGUIENTE

Dos años de trabajo después, hoy forman un equipo de 13 personas y la primera versión del producto-“un mayordomo aprendiz”- habita en 50 hogares, lo que les permitirá recabar datos para seguir entrenando a los Algoritmos de Inteligencia Artificial que emplean. La información es recogida por supersensores y “la casa percibe, aprende hábitos familiares, razona y decide cómo actuar sin recibir órdenes explícitas”. Estas habilidades son una inteligencia pre-entrenada que se agrega al cerebro del asistente virtual permitiendo al usuario hacer uso de miles de dispositivos existentes en el mercado bajo los estándares Z-Wave y Zigbee, y que actúan como “manos del asistente”.

Con la inversión acometida por Wayra en Smart IoT Labs como uno de los hitos del recién acabado 2018 –“una alianza natural por la presencia de las operadoras en el hogar y por cómo exploran nuevos territorios, caso de Movistar Home”- Murillo anuncia que ha llegado la hora de “ejecutar y pisar el acelerador para tener una versión del producto en la calle en el segundo semestre de 2019”. Además de una campaña de crowdfunding con la que quieren entrar en unos 3.000 hogares de fans del entorno Smart Home, “toca buscar más financiación de cara a 2020, aumentar equipo y preparar la infraestructura para vender. Saldremos a California, Asia y a algunos países europeos (Reino Unido, Alemania) con el objetivo de lograr financiación adicional”.

SMART HOME – SMART CITIES

Para el emprendedor, la adopción de propuestas como la suya dependen de ofrecer al consumidor algo que vaya más allá de “tecnología por tecnología”. Además de entender que su modelo de negocio debe basarse en ofrecer servicios y “no en vender aparatos, sensores ni dispositivos”, considera fundamental la sencillez y la usabilidad, la experiencia de usuario, un factor donde sí percibe que los altavoces inteligentes han traído de la mano “una gran revolución” al democratizar el acceso a la tecnología mediante un canal que todos conocemos: la voz. Piensa además que el sector inmobiliario/constructor tiene mucho que decir ya que tiene delante un mercado emergente en el que debe ejercer como agente activo “antes de que sea demasiado tarde”.

En lo que respecta al desarrollo efectivo de la Smart City española, Murillo se muestra crítico. “Fue uno de los primeros terrenos que exploramos. La administración española ha dedicado muchos fondos europeos a estas infraestructuras, ha dinamizado el sector y ha favorecido la creación de empresas, pero queda comprobar si este modelo será sostenible en el tiempo”.

Por otro lado, la sensación del empresario es que las piezas de la Smart City están desconectadas. “Hace falta una visión única, una arquitectura global previa a la fabricación de las piezas si queremos que éstas encajen. La administración está cometiendo el mismo error de años atrás, cuando la digitalización se llevó a cabo con multitud de proveedores y soluciones aisladas”, concluye.  

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