Emilio Nieto Hidrógeno renovables
Emilio Nieto, director del Centro Nacional del Hidrógeno. Foto: Miguel Ángel Fernández.

La reducción de los niveles de contaminación en muchas ciudades debido al confinamiento provocado por la pandemia de COVID-19, ha hecho más evidente que nunca que es urgente desarrollar combustibles limpios. Uno de ellos es el hidrógeno (H2).

Ubicado en Ciudad Real (Castilla-La Mancha), el Centro Nacional del Hidrógeno (CNH2) se dedica al desarrollo de combustible a partir de este elemento químico. El centro, que pertenece a la Administración del estado desde hace unos cinco años, cuenta con líneas de investigación tanto para su producción, como para su almacenamiento e incluso se dedica a su divulgación.

“La gente piensa que el hidrógeno es algo muy futurista, casi del espacio. Pero nos va a permitir en un futuro no muy lejano ser capaces de descarbonizar prácticamente todo el tejido industrial”, sentencia el director del centro, Emilio Nieto.

Para Nieto, el hidrógeno “va a tener un boom en el sector de la movilidad, en los próximos cinco o seis años”. Esto va a potenciar que se creen hidrogeneras, las estaciones de servicio de hidrógeno, lo que a su vez va a movilizar inversiones en otros sectores, añade el también doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid.

“El coste del hidrógeno, hoy por hoy en automoción es muy competitivo y es equivalente al diesel y a la gasolina, pero con un potencial de crecimiento muy grande”, añade.

El CNH2 está trabajando con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en la creación de la “Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable”, cuya publicación está prevista para finales de año, con el objetivo de que España alcance la neutralidad energética en 2050, como lo establece el Pacto Verde de la Unión Europea.

En opinión de Nieto, esta salió “un poco tarde”. “Me hubiera gustado que hace dos o tres años hubiéramos preparado esto, con un poco más de atención”, subraya.

El CNH2 tiene puestas todas sus energías en el desarrollo del hidrógeno verde, que se crea a partir de energías renovables, como la biomasa, eólica o fotovoltaica. La cadena de este tipo de hidrógeno está totalmente descarbonizada, es decir, no genera ninguna emisión. También existe el azul, el que proviene del gas natural. Y el que más se produce hasta ahora es el gris, que viene de los combustibles fósiles. En todo el mundo se consumen más de 70 millones de toneladas de este tipo. 

Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), la demanda de hidrógeno, que se ha triplicado desde 1975, sigue aumentando, pero casi totalmente abastecida por los combustibles fósiles, con el 6% del gas natural mundial y el 2% del carbón mundial destinado a su producción. La agencia añade que el hidrógeno limpio “goza de un impulso político y empresarial sin precedentes”.

“Para mí no tiene sentido que hagamos el esfuerzo de desarrollar una tecnología que no sea hidrógeno verde”, subraya Nieto. A partir de las fuentes renovables mencionadas se genera un proceso de electrólisis, es decir, la ruptura de la moléculas de agua para producir el hidrógeno.

La fotovoltaica (a partir de la radiación solar) y la biomasa (a partir de materia orgánica) son, según Nieto, las energías con más potencial en el país. “Somos un país muy agrícola, con una gran cantidad de bosques que generan materia orgánica. Esta llamada biomasa se puede utilizar en el proceso de quemado para producir hidrógeno”, asegura.

Pero a la larga, la eólica (que se genera a partir del viento) es, para Nieto, la que tiene más capacidad de desarrollo en un futuro. “Es más fácil empezar con la fotovoltaica y continuar luego con la eólica offshore [la que se produce con el viento del mar]. Esta es la que más potencial va a tener en el futuro pero primero tienes que desarrollar la que tienes más a mano”, explica.

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El hidrógeno permite, asimismo, almacenar la energía que se produce y no se consume, uno de los grandes retos de las renovables hasta ahora. “Te permite que las fuentes renovables estén continuamente generando electricidad y cuando no se consume, se almacena en el hidrógeno”, detalla.

Nieto calcula que para 2030, los costes actuales de su cadena de producción bajen hasta un 60%. “En 8 años se ha multiplicado por 100 la eficiencia y ha bajado por 100 el coste de los equipos . Esto es lo que va a pasar en los próximos 5 o 6 años”, asegura. 

En su opinión, son dos los obstáculos que han frenado el desarrollo de esta tecnología. Uno de ellos es el propio lobby, arraigado al uso de los combustibles fósiles en todo el mundo. El otro es “el poco apoyo de la administración”. Falta, según él una “colaboración público-privada, donde la administración junto con las empresas, desarrollen y vayan en la misma línea”.

Las empresas se están sumando poco a poco a la ola del hidrógeno. Repsol construirá una planta de combustible a partir de hidrógeno verde, con una inversión de 60 millones de euros, en el puerto Bilbao, mientras que Iberdrola en Puertollano (Ciudad Real), con 150 millones.

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