Después de la pandemia del COVID, ¿quién no ha tenido que utilizar alguna vez las famosas PCR? Todos sabemos lo que son y para qué sirven, pero la gran mayoría desconoce las limitaciones de los test de diagnóstico convencionales. Según Marco Henares, investigador del Instituto de Microelectrónica de Barcelona del CSIC (IMB), “estos límites tienen consecuencias como el diagnóstico tardío o incorrecto, la aplicación de un tratamiento inadecuado, la mayor propagación de enfermedades y el aumento del coste sanitario”. De ahí su lema de trabajo: “Obtener resultados más rápidos para tomar decisiones más inteligentes”.
Precisamente este escenario y las tecnologías disponibles es lo que ha motivado la creación de ElectroPOC. Esta solución, desarrollada por el IMB, cabe en la palma de la mano, es portátil, integra microfluídica y microelectrónica avanzada y ofrece una detección cuantitativa rápida y sensible en el punto de atención al paciente. Ha sido validada con enfermedades como Epoc, VIH o COVID y, actualmente, se trabaja en su uso para detectar malaria.
Se trata de una plataforma sencilla que consta de un papel desechable, un chip de medida reutilizable, diseñado y fabricado en el IMB, una electrónica integrada en la propia carcasa y una aplicación para facilitar el manejo de los datos. “Sus ventajas son numerosas. Es idónea para el cribado masivo de enfermedades endémicas e infecciosas y tiene una precisión avanzada gracias a su resultado cuantitativo y sensible”, explica Henares. ElectroPOC es capaz de detectar rápida y simultáneamente diferentes biomarcadores, garantiza una mínima generación de residuo y reduce el tiempo de respuesta comparado con otros métodos de diagnóstico.
Centrados en la malaria
“Con ElectroPOC se optimiza la toma de decisiones clínicas y se democratiza el diagnóstico, ya que es una plataforma cuyo uso no necesita de personal especializado. Además, sus costes de producción son bajos así que tiene una alta rentabilidad económica”, añade este investigador del IMB. Para continuar con el desarrollo de ElectroPOC y llegar a la explotación comercial el equipo de IMB estima que necesitaría una inversión de 720.000 euros.
Asimismo, la plataforma sirve para diferentes enfermedades, pero actualmente el equipo se centra en la malaria. Según la OMS debido al cambio climático y a la migración, su influencia podría verse aumentada hasta en un 63% y se calcula que en el mundo hay 3.200 millones de personas susceptibles de contagiarse.
No hacen falta muchas más cifras para comprender que la comercialización de esta tecnología tendría importantes beneficios para la sociedad, especialmente porque su bajo coste la hace adecuada para su uso en países con recursos limitados y supondría un ahorro para laboratorios de diagnóstico, servicios públicos y privados de salud, ONG y farmacéuticas. Tras su paso por la XV edición de Transfiere quién sabe cuándo habrá un ElectroPOC en cada casa.


