Dolors Aleu Riera con sus dos hijos y su marido, Camil Cuyàs. 1890. “Galeria de Metges Catalans”.

Ingresó en la Facultad de Medicina en septiembre de 1874, cuando la medicina era cosa de hombres. No fue la primera en llegar. El camino se lo había abierto María Elena Maseras Ribera, que pisaba las aulas de la Universidad de Barcelona dos años antes, entre los aplausos de sus compañeros. Fue necesaria una Real Orden de Amadeo I, “el Rey Caballero”, que en su breve reinado de dos años abrió la puerta para que las mujeres pudieran estudiar Medicina.

Sin embargo, Dolores Aleu aventajó a María Elena y fue la primera en licenciarse, no sin nuevas trabas “burocráticas”. Aunque terminó los estudios en 1879, no obtuvo el permiso para hacer el examen de licenciatura hasta el 4 de abril de 1882. Se examinó el 19 de junio de ese año y aprobó con un excelente. Se convertía así en la primera mujer licenciada en medicina de España.

Se doctoró en Madrid el 8 de octubre de 1882, cuatro días después de que lo hiciera Martina Castells Ballespí, nieta e hija de médicos. Aleu trabajó en el Hospital Militar y el Instituto Pere Mata. Su tesis doctoral se tituló De la Necesidad de encaminar por una nueva senda la educación higiénico-moral de la mujer (1883).

María Elena Maseras, la primera mujer en acceder de forma oficial a las aulas de Medicina, sin embargo nunca ejerció. Desanimada por las dificultades burocráticas que sufría por ser mujer para poder examinarse de grado tanteó otro camino. Y mientras esperaba la ansiada licencia, completó los estudios de magisterio, profesión que finalmente ejerció, primero en Villanueva y Geltrú y luego en Mahón, donde murió en 1900. Tampoco ejerció Martina Castells, que murió prematuramente, a los treinta y un años, por una nefritis durante su primer embarazo.

Así, Dolores Aleu fue la única en ejercer. No lo había tenido fácil. Como ejemplo, citar que en más de una ocasión tuvo que ir a clase escoltada por dos policías que le puso su padre, jefe de la Policia Municipal de Barcelona. Sin embargo, lejos de desalentarse por las dificultades, llevó una vida profesional muy activa durante 25 años. Se especializó en Ginecología y Pediatría y abrió una consulta privada en la que ejerció durante veinticinco años, de 1882-1907. Sin embargo, como bien reflejaba el título de la tesis doctoral de Aleu, fueron muchas las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse estas tres pioneras de la medicina.

Fue, además, profesora de higiene doméstica en la Academia para la Ilustración de la Mujer, fundada por Esmeralda Cervantes y ubicada en el número 10 de la Rambla de Canaletas. Escribió varios textos de carácter divulgativo, orientados a mejorar la calidad de vida de las mujeres, especialmente en el ámbito de la maternidad, como “Consejos a una madre sobre el régimen, limpieza, vestidos, sueño, ejercicio y entretenimiento de Los niños”.

Dolores Aleu, María Elena Maseras y Martina Castells, fueron las tres primeras mujeres en acceder a una carrera que hoy es mayoritariamente femenina. Sin embargo, a finales del siglo XIX, estaba vetada a las mujeres, que tuvieron que abrirse paso rompiendo los viejos clichés. Es probable que muchas de las jóvenes que hoy acceden a la carrera de Medicina, en clara mayoría frente a los hombres, desconozcan las dificultades de las tres primeras médicas españolas. Por cierto, la palabra médica inicialmente se refería a la mujer del médico…

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