Centro Tecnológico de Automoción de Galicia

Espacio para medir e investigar sobre la acústica y la vibración. CTAG
Espacio para medir e investigar sobre la acústica y la vibración. CTAG

(*) Este reportaje fue publicado en la ed. impresa del Anuario de la Innovación en España 2015.

Inaugurado en octubre de 2002 por el ahora Rey Felipe VI, el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) es el resultado de una confluencia de voluntades de empresas españolas del sector, las administraciones autonómica y central y del Grupo PSA, que en la provincia de Pontevedra tiene la factoría de Citröen, en Vigo, desde donde todos los años salen miles de vehículos para todo el mundo.

Ubicado en el polígono industrial de O Porriño, en las cercanías de la planta, el CTAG ha ido superando diversos retos, pero el principal es el de haber consolidado una imagen de prestigio en el sector a nivel mundial a pesar de unos presupuestos de inversión modestos, 30 millones de euros acumulados. “La internacionalización es nuestro mayor hito en estos trece años de existencia”, dice José Carlos Abellás, director comercial y portavoz de CTAG en esta ocasión.

“No es fácil, explica, consolidar un centro de investigación y desarrollo al servicio de la innovación, cuando España es fundamentalmente un país fabricante de vehículos y no desarrollador, siendo sobre todo en Centroeuropa donde se investigaba, desarrollaba y fabricaban casi todos los componentes del automóvil hasta no hace tanto tiempo”.

El cambio en el modelo productivo favoreció el crecimiento de la industria auxiliar del automóvil en España, una de las más prestigiosas del mundo, como pone de manifiesto la existencia de empresas que como Grupo Antolín, Cie Automotive, Gestamp o Ficosa, por citar algunos nombres que destacan por la excelencia como desarrolladores de productos para los fabricantes, además de ser auténticos líderes globales.

CTAG oficinas
380 trabajadores y un 70% de ingenieros conforman la plantilla del Centro. CTAG

Son estas empresas, y otras más pequeñas, las que demandan gran parte de los servicios del CTAG para que investigue y desarrolle diversos productos y servicios en diferentes campos del sector automoción y el entorno que le rodea. Esencialmente, se trata de trabajos relacionados con los siguientes campos: ingeniería de procesos, styling, ingeniería de ensayos, NVH (sistemas relacionados con la acústica y vibraciones de los vehículos), seguridad activa y pasiva, electrónica e ITS (sistemas de navegación, sistemas inteligentes de transporte, por sus siglas en inglés), propulsión y emisiones, ingeniería mecánica, nuevos materiales y economía e interfaz hombre-máquina.

La financiación inicial fue de procedencia europea, básica para la puesta en marcha de la Fundación sin ánimo de lucro que es el Centro, recientemente ampliado con un tercer edificio que fue inaugurado hace poco más de un año y que alberga precisamente la unidad de Electrónica e ITS citada. Está distribuido en módulos en los que trabajan en investigaciones y desarrollo para las diferentes empresas o instituciones públicas que solicitan un determinado producto o servicio. El régimen de rigurosa confidencialidad es cumplido a rajatabla y como ejemplo queda una pequeña pegatina que tapa el visor fotográfico del teléfono móvil de los visitantes. Una anécdota.

De las 380 personas que trabajan actualmente en CTAG, el 70 por ciento (266) son ingenieros y doctores en diversas especialidades de la ingeniería y las telecomunicaciones, esencialmente. No todos trabajan en el centro de O Porriño; algunos de ellos están destacados en el extranjero, en concreto en Francia, Alemania y Rumanía. El proceso de internacionalización ya ocupa el 40 por ciento del total de la facturación, que en el último ejercicio ascenderá a cerca de 23 millones de euros, centrada fundamentalmente en países europeos.

Tendencias

Dentro de las tendencias que se apuntan en el sector, y hacia donde se encamina la mayor parte de las diversas investigaciones y desarrollos que se llevan a cabo -y que después devienen en innovaciones, como ya lo han hecho muchos de los trabajos realizados- destacan la conducción automatizada y la comunicación telemática, factores, todos ellos, que después también afectan a otros como la seguridad o el medio ambiente y, cómo no, al diseño del coche.

Cámara Climática. CTAG
Cámara Climática. CTAG

“Son desarrollos que en muchos casos no los veremos en el mercado hasta dentro de diez años”, explica José Carlos Abellás. Y, naturalmente, son las tendencias de las que hablamos y a las que hay que sumar el coche eléctrico, otro de los puntos de atención de las investigaciones que se llevan a cabo en CTAG, según confiesa José Carlos Abellás, que llama nuestra atención sobre la dificultad de explicitar los casos por el carácter confidencial de los trabajos que se desarrollan, aunque señala dos que resultan muy novedosos como el que dota a los vehículos de comunicación telemática entre ellos y poder, así, avisar, por ejemplo, a los que vienen detrás, de un vertido de aceite en un determinado punto kilométrico. O sobre otro que trata de que desde el teléfono móvil puedan realizarse determinadas funciones relacionadas con el vehículo. Como dice Abellás, son tendencias de investigación que nos lleva al coche de 2025.

Otro capítulo importante de CTAG, que ocupa una superficie de más de 32.000 metros cuadrados, es la relación con la universidad. “Nuestra relación, nos dice su portavoz, no está dirigida a recibir becarios, pero sí a la contratación de expertos para determinadas cuestiones o el trabajo conjunto de investigación con algún departamento concreto”. Por las características de los trabajos que se realizan, la relación es intensa con las escuelas de ingenieros industriales y de telecomunicaciones.

Simulador de conducción. CTAG
Simulador de conducción. CTAG

Al fin y al cabo es uno de los objetivos de la Fundación sin ánimo de lucro que en la actualidad preside Antonio Santos, del Grupo PSA, y del director general Luis Moreno, una persona comprometida en su trayectoria profesional con el desarrollo económico del área en la que ahora está ubicado el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia, al que ya cabe apuntarle cuatro casos de éxito como el desarrollo del vehículo verde, la concepción de un datalogger para el almacenamiento y monitorización de datos del vehículo y el desarrollo de tejido sensórico para la función de botonera del vehículo que, naturalmente, sirve para la transmisión de determinados datos al mismo.

Hay que resaltar que en este corto periodo de tiempo, el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia ya ha facilitado el registro de varias de patentes por las empresas demandantes de sus servicios en su objetivo declarado de fomentar la innovación como “camino hacia la mejora continua de productos, procesos y tecnologías”.

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