De carácter público-privado, la Fundación Mobile World Capital (MWCapital), trabaja para que el legado del Mobile World Congress perdure tanto en Barcelona como en el resto de país. Después de 20 años, la huella del evento tecnológico por excelencia en Europa, es cada vez más amplia. “Nuestra vocación es cubrir las brechas en líneas estratégicas donde la colaboración público-privada no llega”, aseguraba ayer Albert Mascarell, director de Transferencia Tecnológica en Mobile World Capital. Lo hacía en Transfiere 2026, el foro que hoy concluye en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (FYCMA).
“España es top 10 en ciencia, pero en transferencia tecnológica aún estamos muy a la cola”, apuntaba Mascarell. Entre sus acciones, la fundación impulsa el talento digital. “Lo atraemos, retenemos y formamos; le damos cabida en nuestro ecosistema”. En paralelo, mitigan los efectos de un gap estratégico donde no actúan muchos agentes. “Promovemos que la ciencia conecte con el capital, el talento y la industria. Llevamos la tecnología y los activos de investigación públicos al mercado con agilidad para que sean invertibles y escalables”. En esta secuencia, Albert Mascarell llamaba a no olvidar que el deep tech necesita de tiempos amplios para madurar sus propuestas antes de poder empezar a facturar.
Mascarell detallaba que los 9 integrantes del equipo trabajan organizadas casi como si de una cadena de valor se tratara. “Con la universidad entendemos mejor qué tecnologías tienen más futuro. Es una tarea de scouting. Durante tres años, expertos internos y externos llevan a cabo una labor de seguimiento. “Elaboramos planes financieros y estratégicos, auditorías… pero sobre todo volcamos esfuerzos en dar forma a un producto enfocado a mercados y clientes concretos y reales. Probamos y pilotamos una y otra vez. En cuanto a la financiación, además de ayudar a las spin-offs a captar inversión, hemos puesto en marcha nuestro propio vehículo. Les acompañamos hasta fases seed y serie A, después ‘salimos’”.
El ejemplo de Cambridge
¿Qué ecosistemas de innovación y ciencia son un buen espejo en el que mirarnos?. Albert Mascarell huía de enclaves clásicos. “Nos hablaré de Boston ni Tel Aviv. Somos seguidores el modelo de la Universidad de Cambridge -con la que mantienen un alianza activa- y sus Deeptech Labs. Invierten recursos, fundamentalmente privados, pero con mucho sentido; no todo de golpe, sino paso a paso, mirando el detalle”.
“En MWCapital hacemos casi artesanía”, añadía. “Lanzamos unas 5-7 empresas cada año, que no está mal, pero con las salvedades de un ecosistema español desestructurado”. Mascarell establecía una comparativa con el funcionamiento de Cambridge. “Desarrollan una estrategia con modelos de transferencia donde todo el mundo conoce su rol con claridad. En España nos podemos pasar dos años negociando con una universidad o centro tecnológico para montar una empresa juntos. No tiene sentido, pero la normativa es así”.
Otras mejoras
Además de arquitecturas de sistemas de transferencia mas definidas, Mascarell explicaba la conveniencia de disponer de nuevas métricas. “Las habituales se basan en el número de spin-offs o en la cifra de patentes. En el mercado real, eso no tiene importancia. Sin embargo, es relevante conocer cuántas de esas spin-offs están vivas, cuánto facturan, cuántos millones de inversión han captado…”
MWCapital también apuesta por formar a los investigadores promotores de spin-offs para que puedan ser líderes de producto o encabezar la ciencia en sus compañías. “La mayoría quiere mantener la propiedad, pero no ser CEO. Lo que les gusta es investigar. Sin embargo, después de analizar más de 150 programas de pre-incubación e incubación en España, comprobamos que nadie les enseña esas destrezas”.
Para seguir mejorando en deep-tech, Albert Mascarell ha defendido las bondades de la compra pública de innovación y reclamaba políticas de innovación más estables, que no sean fruto de una ola con fecha de caducidad. Además, no subir el porcentaje de inversión en innovación es un lastre. No podemos gastar en I+D la mitad que otros ecosistemas punteros”.


