“Yo Cuento”: médicos y dramaturgos unidos para mejorar el tratamiento y la rehabilitación neurológica de los más pequeños

Juan F. Calero

La gestora cultural Inés Enciso es una de las impulsoras de los talleres teatrales promovidos por el Servicio de Neurología del Hospital Niño Jesús de Madrid. El colofón del laboratorio será la representación de la obra en un teatro profesional y la difusión de un documental que recoge todo el proceso

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Hospital Niño Jesús de Madrid, yo cuento

El Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid ha puesto en marcha la iniciativa “Yo Cuento”, un taller de teatro en el que durante los próximos nueve meses, quince niños y niñas pacientes del Servicio de Neurología del hospital, podrán mejorar su autoestima, su estado de ánimo y sus habilidades sociales. El laboratorio se realiza a través de la Fundación Biomédica Hospital Niño Jesús y consistirá en crear y representar una obra de teatro, un proceso en el que los niños y niñas serán protagonistas desde el principio. El proyecto tiene un enfoque multidisciplinar, y se ha convertido en un punto de encuentro donde confluyen los especialistas médicos y los profesionales de las artes escénicas con un objetivo común.

Inés Enciso, una de las impulsoras de “Yo Cuento”, es gestora cultural especializada en proyectos inclusivos. Su propio caso hizo saltar la chispa de la iniciativa. “Tengo un hijo con discapacidad severa. En una revisión con los neurólogos del Niño Jesús, hablamos de la posibilidad de incorporar de algún modo las artes escénicas al trabajo de rehabilitación y mejora cínica. Pese a estar desbordados, aún tienen tiempo para explorar nuevas ideas. Es fascinante”, explica a Innovaspain.

Enciso recogió el guante y aterrizó la propuesta en forma de proyecto real y viable; con un armazón sólido que multiplicara su utilidad. Uno de los objetivos pasa por medir clínicamente el taller desde el plano cualitativo y cuantitativo. “Pretendemos demostrar que el laboratorio puede ser un complemento rehabilitador muy beneficioso en este tipo de pacientes. Además del poso que va a dejar en nosotros, en los niños y en sus familias, nos gustaría que sentar las bases de una metodología de trabajo que sirva de inspiración a otros hospitales y centros de salud”, detalla Inés Enciso. En paralelo, todos los talleres están siendo filmados bajo la idea de producir un documental que aporte conocimiento extra.

El paso inicial, foco de los primeros talleres, es la concepción de la obra de teatro. “No queremos que sea una obra al uso, sino contar la historia que los niños y niñas quieran. Construir su propio relato”. Una vez identificado y esbozado ese material, Félix Estaire dará forma a la dramaturgia, que será ‘coloreada’ por el equipo de dirección: Lucía Miranda, Vanessa Espín y los Absurdos Teatro. El trabajo corporal, “clave es estos nueve meses”, correrá a cargo de Maya Galeote. 

Actores y actrices, además de directores de cine y teatro, irán acudiendo a las sesiones programadas a lo largo del laboratorio para compartir con los menores sus experiencias. También participarán médicos de distintas especialidades.“Quiero destacar la labor del Doctor Soto y la Doctora González. En los talleres, trabajaremos con los niños en una relación de igual a igual. Los médicos dispondrán de un espacio en el que relacionarse con ellos en un espacio lúdico".

“Yo cuento” quiere contribuir a la erradicación de algunos prejuicios. “La propia palabra discapacidad lo lleva implícito. Las personas con discapacidad no son inútiles ni inferiores. Cuando la vida te la pone de frente y convives con otras familias, niños y adultos, entiendes que la discapacidad tiene que ver con dónde ponemos el límite y aprendes a percibir todo lo bueno que nos puede dar este colectivo. Yo no podría subir el Everest aunque quisiera”, afirma la gestora cultural.

En este sentido, el laboratorio ofrecerá una nueva dimensión de la discapacidad. "Yo Cuento" propone un cambio de perspectiva gracias a la cultura y la creatividad. “Creo que vamos a contagiar a mucha gente de esta mirada nueva. Conviene, eso sí, tener cuidado con no excedernos en la exhibición del modelo del superhéroe. Está bien como inspiración, pero lo que necesitamos de estos niños es que su visión cuente de verdad en una sociedad plural”.

Control del cuerpo, movilidad, creatividad, musicalidad… A los beneficios ya probados, Inés Enciso añade otras ventajas derivadas del laboratorio. “Son niños muchas veces estigmatizados en sus entornos a los que les cuesta socializar, y este es un espacio seguro para ello. El mero hecho de darles voz les tiene desconcertados. De repente alguien les pregunta qué quieren contar, son los protagonistas. Siempre estamos pendientes de ellos por razones negativas y ahora serán las estrellas”.

La primera sesión del taller fue un éxito a distintos niveles. Apadrinada por Jesús Vidal y Ana Marchessi, el comienzo del laboratorio implicó la celebración de un coctel solidario con el que recaudar fondos, aunque la empresa Vía Célere se ha comprometido a apoyar el desarrollo completo de “Yo Cuento”. “Las actividades asentadas en el voluntariado son maravillosas y admirables, pero creo que hay que profesionalizar este tipo de intervenciones. Si no, siempre dependerán de la voluntad de la gente”, apunta Enciso.

Por otro lado, mientras los más pequeños están en el taller, sus padres no se limitan a esperar. El Hospital Niño Jesús ha organizado sesiones paralelas para ellos, donde pueden expresar y compartir las dificultades y satisfacciones del día a día. “Fue muy emocionante ver a unos y otros. Esta es una aventura que no sabemos adónde nos va a llevar. Nos hace mucha ilusión, aunque somos conscientes de que el camino se hace andando”, concluye Inés Enciso.

Anuario de la Innovación en España 2020