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Inteligencia artificial para controlar una comunidad solar

Vodafone y Repsol se unen en una iniciativa que, a través de 48 placas fotovoltaicas, contribuirá a la sostenibilidad
comunidad solar vodafone

Vodafone, en colaboración con Repsol, ha instalado 48 placas solares fotovoltaicas en los aparcamientos de su sede central en Madrid. Esta comunidad solar dará energía no solo a sus instalaciones, sino que 66 hogares aledaños podrán beneficiarse de la electricidad gracias la tecnología de Internet de las Cosas de la compañía. Además, se podrá controlar el parque solar gracias a la inteligencia artificial y recoger todos los datos que sean relevantes.

De este modo, gracias a este sistema de Internet de las Cosas, es posible monitorizar los parámetros relevantes en la generación de energía de cada uno de los paneles solares, para controlarlos y optimizar su rendimiento.

La comunidad solar de Vodafone, aseguran, generará al año 31 megavatios hora de energía renovable, contribuyendo a reducir la emisión de 9,4 toneladas de CO2 a la atmósfera, el equivalente a plantar 3.400 árboles al año.

Cómo funciona una comunidad solar

Así, ¿qué es una comunidad solar? Básicamente es una instalación de generación de electricidad local y sostenible en núcleos urbanos, como el de Vodafone. Es un modelo energético de generación distribuida, una cooperación entre pequeñas fuentes de generación y las centrales convencionales.

Este modelo, frente al sistema centralizado tradicional, tiene varias ventajas, explican desde Repsol Solmatch, el servicio de Repsol para la generación distribuida: en primer lugar, incrementa la fiabilidad y calidad del sistema. Y es que, como hay muchas pequeñas fuentes de generación repartidas, no depende tanto de las grandes centrales, y el fallo de una de ellas no supone un problema grave para el sistema eléctrico.

En segundo lugar, reduce las emisiones de CO2, ya que en la generación distribuida están muy presentes las energías renovables, lo que permite generar energía sin contaminar. De esta manera, los hogares pueden ser sostenibles cuando consumen electricidad. Y, por último, reduce las pérdidas en la red eléctrica pues, al estar más cerca del consumidor, las redes de transporte son más cortas, lo que implica menores pérdidas de energía en el transporte de la electricidad desde la generación hasta el consumidor, suponiendo un ahorro para el sistema.

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