La pregunta es muy sencilla ¿de qué le sirve a una compañía tener muchos datos si luego no sabe hacer nada con ellos? En la actualidad mucho se debate sobre la importancia de adoptar estrategias de Big Data en los negocios, pero poco se habla de la capacidad de extraer valor a los mismos para generar conocimiento.

El Data Analytics o lo que es lo mismo: la ciencia que se encarga de examinar un conjunto de datos para sacar conclusiones de la información y poder tomar mejores decisiones o simplemente poder ampliar conocimientos e incluso predecir el futuro, es el verdadero motor hoy de transformación digital en las organizaciones. No hay que darle más vueltas.

En nuestros días, pero aún más en los próximos años, las empresas que tendrán éxito serán aquellas que saben dónde están sus clientes, lo que hacen, conocen qué ocurre en su negocio y dejan que toda esa información guíe su estrategia y participe en el proceso de toma de decisiones. Todas aquellas compañías que no asuman que deben de dejar de tomar decisiones en base a intuición y abrazar el verdadero valor que se esconde tras los datos, perderán en unos años competitividad.

El futuro pasa por saber integrar los datos en la estrategias de negocio, para sencillamente optimizar procesos, identificar áreas de mejora o mejorar la relación con los clientes… Además, la combinación del Data Analytics con la Inteligencia Artificial supondrá un salto cualitativo y cuantitativo en términos eficiencia. De hecho, la consultora IDC ya vaticina que el desarrollo de software para la empresa cambiará de forma drástica con la llegada de la IA, ayudando a las compañías a cuatriplicar su productividad.

Así, las compañías y en concreto, también las pymes, deben esforzarse por comprender que el valor real del dato no está en sí mismo, ya que el dato es la unidad principal para activar, en última instancia, ese conocimiento que es en definitiva saber, entendimiento e inteligencia. Tres conceptos claves y sobre los que se deben asentar firmemente aquellas organizaciones que quieran sobrevivir en el futuro. Se trata de conocer ¿qué ocurre? ¿por qué ocurre? ¿qué va a ocurrir? Y sobre todo ¿qué debemos hacer? Porque el valor del Big Data viene cuando lo convertirmos en información y lo usamos para la toma de decisiones.

La capacidad de analizar la información que tenemos y combinarla con el entorno nos ayudará a tener una perspectiva global de nuestra posición el mercado. Se trata de un reto hasta ahora difícil pero no imposible con el desarrollo de la tecnología adecuada.

Tratar de analizar ingente cantidad de información y ahogarnos en la infinidad de los datos supone ya un serio retroceso que, además, requiere de grandes inversiones económicas. Hoy el acierto está en tener la capacidad necesaria de usar esa información que disponen la mayoría de las organizaciones, y que apenas emplean (se estima que sólo se usa el 1 por ciento, según IDC) con el objetivo de ponerla en valor para tomar acciones de mejora de negocio, que es en definitiva lo que nos reporta la analítica de datos. No basta con capturar y almacenar gran cantidad de datos, sino que es necesario convertirlos en información relevante que nos permita ser más competitivos.

Usar tecnología que sea capaz de reunir de forma sencilla los datos que nos faciliten ese análisis es ya un paso ineludible en los procesos de transformación digital de las compañías.

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