Un útero artificial probado en corderos funcionará con bebés prematuros en diez años

Los corderos prematuros con los que se probó el prototipo eran fisiológicamente equivalentes a un bebé humano de 23 o 24 semanas de gestación. / CHOP
Los corderos prematuros con los que se probó el prototipo eran fisiológicamente equivalentes a un bebé humano de 23 o 24 semanas de gestación. / CHOP

Con la idea de dar mayores oportunidades de supervivencia a los bebés muy prematuros, pediatras del Centro de Investigación Fetal del Hospital Pediátrico de Filadelfia (CHOP, por sus siglas en inglés) han desarrollado un aparato que simula el útero materno lleno de líquido prenatal.

El dispositivo, cuyos detalles se han publicado en el último número de la revista Nature Communications, ha sido probado en corderos en fase fetal y dará a los prematuros más pequeños unas semanas extra para que puedan desarrollar sus pulmones y otros órganos.

“Nuestro sistema de apoyo extrauterino podría prevenir la mortalidad de los bebés nacidos mucho antes de lo que les corresponde, ofreciendo una tecnología médica que no existe actualmente”, señala Alan W. Flake, líder del trabajo, según recoge la Agencia Sinc.

El prototipo, explica Flake, utiliza una bolsa llena de fluido unida a sistemas que proporcionan apoyo fisiológico. “Los corderos fetales crecen en un ambiente casi estéril con temperatura controlada y respiran líquido amniótico, como hacen normalmente en el útero. Sus corazones bombean sangre a través de su cordón umbilical en una máquina de intercambio de gas fuera de la bolsa”. Además, los monitores electrónicos miden los signos vitales, el flujo sanguíneo y otras funciones cruciales, agrega.

En una década
Los investigadores han descrito la evolución de su sistema durante tres años, que generó cuatro versiones hasta el dispositivo actual. Los seis corderos prematuros con los que se probó el prototipo más reciente eran fisiológicamente equivalentes a un bebé humano de 23 o 24 semanas de gestación.

El sistema intenta imitar lo más posible la vida en el útero, aprovechando los conocimientos de la investigación neonatal previa. No hay bomba externa para impulsar la circulación porque incluso una presión artificial suave puede sobrecargar fatalmente un corazón sin desarrollar. Tampoco hay ventilador porque los pulmones inmaduros aún no están listos para respirar el oxígeno atmosférico.

El dispositivo permitirá que el corazón del bebé bombee sangre a través del cordón umbilical al oxigenador externo de baja resistencia del sistema, que sustituye a la placenta de la madre en el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

Además, el líquido amniótico, producido en el laboratorio, fluye dentro y fuera de la bolsa. “Los pulmones fetales están diseñados para funcionar en fluidos y simulamos ese ambiente, permitiendo que los pulmones y otros órganos se desarrollen al tiempo que aportan nutrientes y factores de crecimiento”,  explica el fisiólogo fetal Marcus G. Davey, responsable del diseño del sistema de entrada y salida.

Si los resultados animales se acaban llevando al ámbito clínico, Flake prevé que dentro de una década, los bebés muy prematuros continuarán desarrollándose en cámaras llenas de líquido amniótico, en vez de en incubadoras.

El investigador subraya que el equipo no pretende extender la viabilidad a un período anterior a las 23 semanas. “Antes de ese punto, las limitaciones del tamaño físico y el funcionamiento fisiológico supondrían riesgos muy altos”.

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