El jazz como herramienta para elegir la mejor infraestructura para una sociedad

Según un estudio en el que participan investigadores españoles y chilenos

Estudio de la UPV y la Universidad de La Frontera (Chile) sobre música e infraestructuras

El jazz puede ayudar a las administraciones públicas a decidir en qué infraestructuras (carreteras, hospitales, universidades, etc.) es mejor invertir el dinero para favorecer la calidad de vida de los ciudadanos.

Esta es una de las conclusiones del estudio que ha llevado a cabo un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) y la Universidad de La Frontera (Chile). La metodología se basa en la inteligencia subyacente en la armonía musical del jazz.

El investigador del Instituto Universitario de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH) de la UPV Víctor Yepes explica que “la armonía nos ha servido de inspiración para elaborar un algoritmo que es capaz de determinar el impacto de una determinada decisión, invertir en un aeropuerto o en una línea de AVE, por ejemplo, tanto a corto como a medio y largo plazo”.

El algoritmo de búsqueda armónica se basa en el proceso de la improvisación musical. “No todo el mundo posee habilidad para improvisar música, pues es un proceso que requiere experiencia y conocimiento previo de las armonías –afirma el profesor Yepes-. Por ejemplo, en el jazz, el músico compone una nueva melodía basándose en sus conocimientos musicales para seleccionar nuevas notas aleatoriamente. Si el conjunto de notas tocadas se considera una buena armonía, esta se guarda en la memoria de cada músico, incrementando la posibilidad de hacer una buena armonía la próxima vez”.

El algoritmo desarrollado por los investigadores españoles y chilenos hace algo parecido. Cada melodía se define por un vector, al igual que cada infraestructura que debe ser elegida. Cada nueva iteración del algoritmo elige una melodía (infraestructura) parecida que, si es mejor, se añade al repertorio.

“Dicho de otro modo, la inteligencia del algoritmo permite ayudar a elegir la mejor infraestructura posible considerando aspectos tan diversos como la empleabilidad, la educación, la sanidad, el confort o la calidad de vida”, añade el investigador de la UPV. Y es que el método no solo considera los efectos económicos y medioambientales, sino también los sociales, que son más difíciles de evaluar.

“Los factores económicos o medioambientales condicionan el tipo de decisión, pero los efectos en la sociedad a corto y largo plazo pueden ser irreversibles –continúa-. Muchos son los ejemplos de malas decisiones con graves repercusiones: aeropuertos infrautilizados, líneas de alta velocidad innecesarias, altas listas de espera en hospitales, altísimos porcentajes de paro, etc. Este método ayudaría a acabar con estas situaciones”.

La metodología se ha aplicado ya en El Salvador, donde ha permitido priorizar las inversiones en carreteras, maximizando los beneficios tanto a corto como a largo plazo. Y es que, en palabras de Víctor Yepes, “la trascendencia del método desarrollado es su aplicabilidad a cualquier contexto y territorio, lo que permite mejorar las condiciones de vida de amplios sectores sociales con ayuda de la inteligencia subyacente en la música”.

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