El equipo de la UPV ha resultado primero en cuatro de las cinco categorías de la competición.

Es su tercera victoria consecutiva y la séptima de los últimos ocho años. El Grupo de Robótica y Mecatrónica (GROMEP) de la Universitat Politècnica de València (UPV) se ha proclamado, una vez más, vencedor del Concurso Nacional de Robots Humanoides (CEABOT 2019) para estudiantes de grado y posgrado. 

¿Cómo lo consiguen? ¿Dónde está el secreto? En el esfuerzo. Así lo señala Jaime Masiá, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica y de Materiales. “Los alumnos que tenemos están muy motivados”, afirma uno de los coordinadores del GROMEP, junto al otro tutor, Juan Ramón Rufino Valor, del Departamento de Ingeniería Electrónica. “Nosotros lo único que hacemos es guiarles, pero ellos son los que realmente desarrollan el trabajo”.

“También es verdad que llevamos una trayectoria que hace que tengas una cierta inercia”, añade Masiá en declaraciones a Innovaspain. El motivo es que las pruebas de un año a otro no cambian sensiblemente y, aunque van renovándose los miembros del equipo universitario, los alumnos se transmiten los conocimientos de unos a otros.

En esta ocasión, en la competición realizada A Coruña –en el marco de las Jornadas de Automática organizadas por el Comité Español de Automática–, los representantes de la UPV han sido los alumnos Jordi Armengol Miralles, estudiante del Grado de Ingeniería Eléctrica; Julen Morante García, del Grado de Ingeniería Mecánica; y Daniel Gaspar Figueiredo, del Grado de Ingeniería Informática.

Parte del equipo de la UPV que ha ganado el CEABOT celebrado en A Coruña.

Cinco pruebas

Dos tutores, tres universitarios y cuatro robots para demostrar que son los mejores a lo largo de cinco pruebas. En la primera de ellas, la carrera de obstáculos, los autómatas deben recorrer un circuito de ida y vuelta salvando los objetos que se encuentran en su camino sin derribarlos ni desplazarlos de su posición. 

En la prueba de lucha, dos robots compiten dentro de un área de combate con las normas del sumo. Se valora el comportamiento competitivo del humanoide y, en cambio, se penalizan las actitudes pasivas e inmóviles de los contrincantes. 

El concurso continúa con una carrera subiendo y bajando una pequeña escalera con peldaños de tres centímetros de altura. En este caso, se puntúa tanto el número de escalones superados como el tiempo empleado en finalizar el recorrido y no se permite ningún tipo de salto o acrobacia. 

En el cuarto ejercicio, centrado en las posibilidades de la visión artificial, los robots deben decodificaban códigos QR para identificar el mayor número de obstáculos posibles. Aquí, los equipos demuestran sus habilidades de programación usando la cámara de los dispositivos. 

La última prueba es de carácter libre. En ella cada universidad hace una exhibición de las principales destrezas de sus humanoides durante un tiempo máximo de 5 minutos. En el caso de la UPV, su robot fue capaz de identificar el movimiento del cuerpo humano a través de una kinect y replicarlo o, dicho de otro modo, repetir en el momento los gestos que realiza una persona.

El equipo de la UPV ha resultado primero en cuatro de las cinco pruebas del concurso (lucha, visión, obstáculos y escalera) y segundo clasificado en la prueba libre. En esta edición, el jurado ha estado integrado, entre otros, por destacados miembros del Instituto de Robótica e Informática Industrial (UPC-CSIC), la Escuela de Ingeniería de Bilbao (Universidad del País Vasco), la Escuela Superior de Tecnología y Ciencias Experimentales (Universitat Jaume I) y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (Universidad de Huelva). 

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