Actualmente el concepto “open” (abierto) se encuentra cada vez más presente en todos los ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo, el software open source (aquel que es desarrollado colaborativamente y distribuido libremente) soporta hoy en día desde sistemas operativos como Android a aplicaciones como Facebook o Twitter. Los emprendedores y las empresas tecnológicamente más punteras del mundo comparten de forma “abierta” el código que se encuentra detrás de sus últimos avances tecnológicos, haciendo que el mundo sea progresivamente más y más abierto.

Pero a medida que el concepto open gana popularidad, se utiliza con una mayor variedad de significados pudiendo terminar desvitalizando aquello que lo convierte en algo tan importante en cualquier proceso de transformación digital. Si una empresa quiere sacar el máximo partido al potencial de ser abierto es importante entender y apreciar qué es lo que hace tan especial la fórmula del open source.

Desde Red Hat entendemos que algo es abierto cuando enfatiza por igual las cualidades de compartir, colaborar y ser transparente.

Compartir (ya sea el código que se encuentra detrás de un software, una receta o una idea) es el requisito fundamental para hacer de algo, un algo abierto. Un grupo de personas trabajando juntas, siempre producirá un mejor resultado que una persona trabajando de forma aislada puesto que se pueden compartir ideas, sugerencias y fallos. Y aunque esto parece obvio, es algo difícil de aplicar, y más en un clima cultural o económico que tiende a promover la propiedad en la creación. La gente, por lo general, tiene miedo de que al compartir algo pueda reducir su autoridad o su poder.

Sin embargo, las comunidades open source han entendido que esto no es cierto. Y que compartir aumenta el valor ya que permite ser más inteligente y más creativo.

Colaborar para poder innovar

Sin embargo, compartir únicamente no es suficiente. Además de compartir hay que colaborar.

Ser abierto es un camino seguro para innovar mejor y más rápido. Pero la innovación, por definición, implica cambio. La innovación solo acontece cuando la gente siente cierta libertad para experimentar, trabajar y colaborar con ello.

Y colaborar implica un trabajo conjunto. Entender que hacer algo conjuntamente puede producir resultados superiores, lo que también implica una cierta actitud de estar abierto a posibles fallos. Cuando colaboramos, abrimos nuestros productos e ideas no sólo a una revisión continua, sino también a la retroalimentación y a la crítica. Sin embargo, hemos visto muchos ejemplos en los que la actitud del creador está claramente cerrada a la posibilidad de que otros utilicen ese contenido como base para otras innovaciones.

Por eso ser abierto tiene más que ver con una actitud que con tener una licencia. Es una cuestión cultural, algo enraizado en la mentalidad de un individuo y en el ADN de una empresa. La gente puede intentar crear algo abierto compartiéndolo ampliamente, pero al mismo tiempo, pueden ser reacios a permitir que otros modifiquen, adapten o desarrollen lo que están compartiendo. Las comunidades open source y las empresas abiertas también lo han entendido.

El pensamiento transparente

Y no solo eso. La transparencia también supone un ingrediente esencial, entendiendo que algo es transparente cuando alguien puede acceder a su funcionamiento interno. En el mundo del software, la transparencia existe cuando las personas publican el código fuente de sus programas para que otros puedan ver exactamente cómo funcionan esos programas, luego aprenden de ellos y los escudriñan en busca de inseguridades o ineficiencias. Siendo esa transparencia crítica en ámbitos mucho más allá del software.

Una empresa abierta, hace hincapié en la transparencia de las prácticas de toma de decisiones, en la idea de que todos deben estar al tanto de los procesos, de por qué algo es importante y posteriormente se pone en marcha o se tiene que modificar. Así que podemos decir que algo es abierto, si también es transparente.

Y la transparencia se encuentra también estrechamente relacionada con la responsabilidad, ya que permite que las personas se hagan responsables de ello. De hecho, en Red Hat nos preocupamos profundamente por la responsabilidad, siendo uno de nuestros valores fundamentales. La transparencia ayuda a que las personas sean honestas, asegurando que se hagan cargo de sus decisiones y acciones. Sin la transparencia la gente no tendría el conocimiento necesario para poder tener el efecto que intentan conseguir, o no serían capaces de contribuir plenamente con todas sus capacidades.

Por ello, todas estas cualidades son importantes, pero ninguna es adecuada de forma aislada para atesorar completamente el poder de ser abierto. Puesto que ninguna, por sí sola, es suficiente para generarlo y se deben dar conjuntamente, como un todo.

Cuando promueves la transparencia en ausencia de colaboración o de compartir, obtienes un buzón de sugerencias. También es posible compartir sin transparencia o colaboración. Por ejemplo, en una situación en la que la gente trabaje en proyectos de software en secreto y luego los ceda a una comunidad desprevenida que no está bien preparada para recibirlos. No aportándose mucho valor en este sentido. Mientras que la colaboración sin compartir o transparencia se da cuando, por ejemplo, los responsables invitan a otras personas a trabajar en parte de un proyecto, reteniendo información clave sobre ese mismo proyecto (incluso ocultando las propias razones por las que están trabajando en ese proyecto).

Ninguna de estas situaciones se puede considerar verdaderamente abierta y caben muchas dudas sobre si aportan realmente más valor a cualquiera de los involucrados.

Por tanto, ser open es mucho más que un simple sinónimo de compartir, colaborar o ser transparente. Ser abierto abarca el poder de las tres fuerzas trabajando conjuntamente y al unísono. Y combinadas con nuestra mentalidad y acciones, pueden producir resultados extraordinarios.

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