Cría de tiburón bambú

De unos 10 centímetros de tamaño, el tiburón bambú se caracteriza por sus vistosas rayas transversales blancas y negras –que se tornan más difusas cuando alcanzan la edad adulta– y por los dos barbillones ubicados cerca de su boca para orientarse y encontrar alimento. Esta especie es propia de los arrecifes de coral y habita en zonas del Indopacífico. Sin embargo, un ejemplar de Chiloscyllium punctatum –su nombre científico– acaba de nacer en Valencia.

Más concretamente, en el Oceanográfico, dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Desde la semana pasada, este centro cuenta con la primera cría de tiburón bambú nacida de uno de los cuatro huevos cedidos por el Acuario de la Universidad de Murcia.

El pequeño tiburón, que puede llegar a alcanzar un metro de longitud en etapa adulta, se encuentra en estos momentos en uno de los acuarios del Edificio de Acceso, dotado de un panel retroiluminado para que el visitante pueda observar al resto de embriones dentro de sus huevos y comprobar los distintos estados de gestación.

Reproducción en cautividad de tiburones

El Oceanográfico y el Acuario universitario llevan años colaborando en distintas acciones de intercambio de animales, así que no es la primera vez que un ejemplar de escualo llega al centro valenciano desde aguas murcianas. Ya recibieron algunos ejemplares de tiburones punta negra e incluso de arrecife de punta blanca, una especie esta última que llevan más de cinco años reproduciendo desde la Universidad y que supuso un paso muy novedoso a nivel europeo.

El acuario desarrolla distintas líneas de investigación, todas orientadas al campo de la conservación de especies, entre las que se encuentra la reproducción en cautividad de tiburones. También trabajan con caballitos de mar o nacras –molusco en estado crítico debido a la acción de un parásito–, pero la labor con los escualos es especialmente destacada por la situación que atraviesan estos animales.

“Ahora mismo la población de tiburones en todo el mundo está en un proceso de regresión brutal debido a la sobrepesca”, advierte Emilio Cortés, director técnico y conservador del Acuario de la Universidad de Murcia. “En el Mediterráneo la población se ha reducido en un noventa y tantos por ciento y hay muchas especies que están ya condenadas a la extinción porque tienen periodos de gestación muy largos y con los ejemplares que se cuentan actualmente no va a haber suficiente tiempo como para que la especie tenga viabilidad en el futuro”.

Concienciar e investigar

Desde el Acuario de la Universidad de Murcia intentan, dentro de sus posibilidades, combatir esta situación. Por un lado, realizando una labor docente que llevan a cabo a través de charlas en los colegios o entrega de información a los visitantes. De esta forma quieren concienciar del peligro que supone “acabar con la cima de la pirámide trófica en el mar”, lo cual provocaría un “desajuste terrible” que podría desembocar en la desaparición de muchos otros peces.

Por otro lado, desarrollan una labor de investigación para establecer protocolos de reproducción en cautividad. No se planten devolverlos al medio marino porque “son especies que tienen una tasa de natalidad bastante baja y unos periodos de gestación muy largos”, así que “el hecho de reintroducirlos en el medio natural no hace pensar que supusiese un cambio en la dinámica de las poblaciones”, asegura el declaraciones a Innovaspain.

“Lo que sí que es importante es que el estudio de estos procesos reproductores en sistemas cerrados nos aporta una cantidad de datos brutal de cómo se reproduce la especie en el medio natural”, afirma el director técnico del Acuario de la Universidad de Murcia. Es como contar con una “ventana abierta al mundo marino 24 horas al día”. La cuestión es saber aprovechar eso para aumentar la población de ejemplares en nuestros mares.

Saco de esperma

Se espera que el resto de huevos de tiburón bambú, cuyo interior se pueden observar gracias a la aplicación de luz, se abran en los próximos meses. El motivo de que cada embrión esté en un estado gestacional distintos, y por lo tanto escalonado, radica en una curiosidad que esconde el cuerpo de las hembras de tiburón.

“Como es algo esporádico que encuentren un macho en el medio natural, tienen una modificación del aparato reproductor y desarrollan una especie de saco de reserva donde guardan esperma del macho cuando copulan y van fecundando los huevos que ponga durante los siguientes seis u ocho meses”, explica Cortés.

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