Telefonica sostenibilidad descarbonizacion

Telefónica ya lleva unos años siguiendo un plan de estrategia de descarbonización para evitar el máximo posible sus emisiones de CO2. Pero ha sido ahora cuando se ha unido a la iniciativa Business Ambition for 1.5°C: Our Only Future, una alianza de sostenibilidad de empresas, sociedad civil y líderes de la ONU que tiene por objetivo contener el aumento de la temperatura global en un 1,5 °C, por encima de los niveles preindustriales. Por ello, revisará el plan antes citado de descarbonización, aunque desde el año 2015 han reducido sus emisiones de CO2 en un 81%.

El compromiso de Telefónica de sostenibilidad consistirá en mantener una estrategia de neutralidad de carbono para 2050 siguiendo las recomendaciones del informe Science-basedTarget Initiative (SBTi), que advierte de “las consecuencias catastróficas en caso de que el calentamiento global supere los 1,5 °C”. 

Como destacan desde Telefónica, la mayoría de los objetivos de sostenibilidad propuestos por el informe ya los cumplió con dos años de antelación. Estos son: reducir el consumo de energía por unidad de tráfico (petabyte), que se sitúa en un 64% frente al 50% fijado; el 58% de energía utilizada procede de fuentes renovables (Telefónica tiene 100% en sus operaciones europeas y en Brasil), 8 puntos porcentuales por encima de su objetivo a 2020 –el compromiso es alcanzar el 100% a nivel global en 2030–; y sus emisiones de efecto invernadero de alcance 1 y 2 han bajado en un 37%, frente al 30% establecido, cuando el objetivo es reducirlas a la mitad en 2030.

El nuevo objetivo de sostenibilidad de Telefónica pasa ahora por extender a toda su cadena de valor la descarbonización. Esto es, “reducir las emisiones de CO2 en la cadena de suministro un 30% por euro comprado a 2025 respecto a 2016”. El paso a la tecnología que ha dado la compañía evitó el año pasado “1,4 millones de toneladas de CO2”, de modo que por cada tonelada que emitió ahorró 1,2. Y su objetivo es “evitar en otros sectores 10 toneladas de CO2 por cada tonelada que emitamos en 2025”, explican.

Luis Alfonso de Alba, enviado especial de la ONU para la Cumbre de Acción Climática de 2019 y uno de los principales defensores de la campaña, defiende que, para 2020, “necesitamos planes concretos y realistas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45 % en la próxima década y llegar a cero en 2050. El cambio climático requiere un esfuerzo sin precedentes de todos los sectores de la sociedad y el liderazgo empresarial demostrado mediante el establecimiento de objetivos con base científica a 1,5 °C enviará fuertes señales de mercado mientras intentamos identificar las soluciones escalables y replicables necesarias para asegurarnos de crear un mundo en el que nadie se quede atrás".

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here