Susana de Antonio Euronext

Susana de Antonio (Madrid, 1978), es directora de Euronext España desde hace dos años y medio. Su compañía es el principal operador de mercados a nivel paneuropeo, en una combinación de varios mercados nacionales. Ahora mismo operan en los mercados de París, Ámsterdam, Bruselas, Lisboa, Dublín y Oslo, y todos están comunicados con una misma plataforma que agrupa a todas las compañías que están cotizadas en cada uno de estos mercados.

Cuentan con unas 1.440 compañías cotizadas y tienen bastante presencia de pequeñas y medianas empresas. De hecho, el 70 % de las compañías tienen una capitalización menor de 250 millones, aproximadamente y además cotizan en muchas compañías tecnológicas. “Las empresas vienen a Euronext cotizar a bolsa y ampliar capital. Al final, los mercados de capitales son una vía para conseguir financiación o, más allá de esta, también visibilidad y ganar en reputación”, explica De Antonio.

Según ella, no es necesario tener un tamaño muy grande para hacer una salida a bolsa. “Nosotros tenemos empresas de distintos tamaños, desde compañías pequeñas con una valoración de 50 millones a compañías que valen varios miles de millones de euros. Tenemos un mercado regulado, donde suelen llegar compañías más grandes y luego dos mercados alternativos donde suelen ir las compañías más pequeñas y medianas. Los requisitos de cada uno de ellos están adaptados a los recursos que tienen. Sí que en España hay empresas que todavía encajarían en el mercado regulado pero también hay muchas que encajarían en el alternativo”.

Antes de dirigir Euronext España estuvo 16 años en fondos de private equity.  Primero trabajó en una incubadora de empresas de Internet, aunque la experiencia duró poco tiempo porque justo fue la época de la burbuja de Internet. Un año después, en 2001, pasó a Vista Capital, un fondo de private equity de Banco Santander, hasta 2008, cuando cambió hacia L Capital, un fondo similar centrado en retail y bienes de consumo vinculado a LVMH. “Estuve en operaciones como Pepe Jeans o El Ganso, dos compañías en los que estuve en los consejos de administración. Tras una fusión que cerró la filial española me planteé un cambio a algún sector relacionado con el private equity desde una perspectiva un poco distinta… Una de las cosas más bonitas de este sector es que te permite estar dentro de muchas empresas y en contacto con muchas personas. En Euronext lo seguiría haciendo aunque de otro modo, pero eso lo elegí”.

Hace dos años y medio (cuando entró en la empresa) Euronext vio una gran oportunidad: en España hay una gran base de pymes y de startups tecnológicas, muy potente. “Todo es parte de la misma estrategia –asegura Susana de Antonio–, que es reforzar nuestra plataforma de compañías tecnológicas […] las compañías que salgan a bolsa podrán encontrarse con otras similares a ella e inversores que están acostumbrados a invertir dentro de estos sectores. A fin de cuentas, es un ecosistema más benévolo para empresas tecnológicas, sería más difícil en otros entornos donde los inversores no entienden”.

Aún así, la directora de Euronext España admite que ahora mismo, en España, es verdad que los mercados de capitales “no son una vía que se use frecuentemente por parte de las pymes –tanto las tecnológicas como las de otros sectores– para financiarse. Pero en nuestros mercados sí es algo que se hace de forma bastante recurrente”. Según ella, tienen empresas de tamaño pequeño y mediano que van a bolsa y hacen una salida para una ampliación de capital por diez millones, veinte millones, treinta millones; tamaños relativamente pequeños, pero que les permite crecer y desarrollar la compañía.

La bolsa, además de lo que es la financiación en sí misma, también aporta otras muchas cosas como, obviamente, la visibilidad y la credibilidad de cara a posibles partners o de cara a una expansión internacional. Permite al directivo, al fundador de la compañía o al gestor mantenerse de forma independiente y seguir el camino que prefiera”. Y es que, muchas veces, cuando hay un inversor financiero o algún otro tipo de inversor dentro de la compañía, se puede estar un poco más condicionado y puede haber un conflicto de intereses entre lo que es mejor para la compañía y lo que es mejor para el inversor.

Y aunque considera que la reacción de las empresas españolas ante este tipo de empresas “es un tema histórico y cultural”, sostiene que, fundamentalmente, casi todas las salidas a bolsa que se plantean dentro de España son de empresas relativamente grandes y que el problema es que “no hay tantos ejemplos de empresas pequeñas que hayan ido por esa vía”. “Muchas veces las empresas se guían por los ejemplos que ven. Está la creencia de que hay que ser una compañía de mínimo 500 o 700 millones para plantearse una salida a bolsa y creo que desconocen que realmente hay mercados que funcionan centrados en compañías pequeñas y medianas. Es un tema de desconocimiento, falta de costumbre y falta de ejemplos cercanos. Y eso es un poco el motivo por el que nosotros estamos aquí”. 

Por otro lado, Susana de Antonio cree que España es uno de los países referentes en emprendimiento y establecimiento de startups a nivel tecnológico y de innovación. “Es uno de los países donde más emprendedores o startups se crean, sobre todo Madrid y Barcelona. Está está atrayendo a muchos inversores internacionales que buscan invertir aquí. El mercado español, además, dentro de la UE es un mercado bastante sólido, después de la crisis ha sabido remontar muy bien. Es uno de los países que tiene una prevista una mayor tasa de crecimiento y, a nivel inversor, tiene un atractivo interesante. Los equipos gestores españoles suelen ser bastante sólidos, y las empresas españolas suelen tener un nivel de ambición internacional bastante importante. Eso cuadra bastante con que se planteen una salida a bolsa a una plataforma paneuropea”, asegura.

Es más: dentro del ecosistema emprendedor y dentro de las pymes centradas en tecnología en España nota una presencia de la mujer bastante relevante, sobre todo comparado con otros sectores. “Yo vengo del mundo del private equity y es bastante más cerrado. Pero las mujeres están cada vez más presentes dentro de las startups; creo que hay muchas mujeres fundadoras porque encaja mucho con la filosofía de que la mujer necesita quitarse barreras dentro de una multinacional o barreras en su desarrollo profesional por distintos motivos. El hecho de crear su propia startup es una vía de alternativa, de progresar y de tener una labor directiva, emprendedora y de impacto en la sociedad. Y de crear valor”. 

Según Susana de Antonio, las empresas dirigidas por mujeres suelen ser empresas bastante diversas y cree que el valor que se crea ahí es mucho mayor a las que están dirigidas exclusivamente por el sexo masculino. “Sí que es verdad que hay bastante presencia femenina en todo lo innovador. Y creo que cada vez más”. 

En los años en los que empezó a ejercer como alta directiva no se veían muchas mujeres. Ella vivió ser “única” y “la única”. “Las mujeres estamos cada vez más presentes en niveles altos de la dirección de las empresas y cada vez tenemos más visibilidad, aunque hay mucho camino por recorrer todavía”, afirma. “Nunca me he sentido incómoda y nunca he tenido que hacer más por el hecho de ser mujer. El trabajo de los fondos, el estar cerca de las empresas en el consejo de administración, siempre ha sido una experiencia positiva y donde he podido aprender mucho. Veo que la percepción de tener que hacer más para estar ahí es algo que a veces tenemos más dentro de nosotras que una realidad que nos impongan”. 

De hecho, participa en un programa específico para mujeres de alta dirección llamado ‘Promociona’, promovido por la CEOE y el Ministerio de Igualdad que se hace en ESADE. “Ayuda a las mujeres para que vayan escalando en el escalafón y lleguen a puestos directivos y a la alta dirección”. Así, a raíz de este programa surgió también una asociación muy enfocada a promover el papel de las mujeres en puestos ejecutivos y como consejeras, Eje&Con. “Hay muchas iniciativas y las empresas son conscientes de que en la diversidad está el valor. Creo que las mujeres podemos estar ahí, creo que nos tenemos que quitar a veces las limitaciones que nos ponemos nosotras mismas y creo que somos capaces de hacerlo”.

El miedo a no ser capaz de afrontar puestos de alta responsabilidad, la conciliación con la vida la laboral o el famoso síndrome del impostor deben desaparecer. “Son cosas que las mujeres tenemos en mente y nos limitan; la verdad es que yo nunca he tenido miedo, ni he sentido la discriminación por ser mujer y he podido seguir avanzando, promocionando y creciendo a nivel profesional. No he tenido limitaciones en ese sentido”.

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