Suecia

Suecia lidera el 'European Innovation Scoreboard' de la Comisión Europea, el índice que evalúa los sistemas nacionales de innovación de los países de la Unión. Los puntos fuertes del país según esta clasificación son unos sólidos indicadores de capital humano, un entorno favorable para la innovación y un ecosistema de investigación atractivo.

Para Sylvia Schwaag Serger, una de las voces de referencia en Suecia en innovación, lo que aglutina el éxito del país en este campo es la diversidad. Y no solo en cuanto a género. "Suecia ha sabido combinar diferentes formas de talento, desde las políticas de igualdad de género o la incorporación de la mujer a las profesiones científicas, hasta atraer a los jóvenes a crear empresas o involucrarlos en la toma de decisiones junto a grandes directivos", explica.

El currículum de Schwaag Serger es difícil de resumir. Actualmente es miembro del Consejo de Innovación del Gobierno de Suecia, pero su vinculación con la innovación se remonta a 20 años atrás. En su trayectoria ha diseñando, implementando y analizando políticas de innovación en el contexto sueco. También internacionalmente: ha sido experta asesora para la Comisión Europea, la OCDE y el Banco Mundial en el campo de la investigación.

La relación de Schwaag Serger con el concepto de diversidad viene prácticamente desde que nació en Alemania. Allí creció, antes de mudarse a Estados Unidos. Habla alemán, inglés, sueco y francés con fluidez y tiene un buen conocimiento de italiano y mandarín. "Desde pequeña me di cuenta que el mundo es diverso y que solo desde la diversidad se pueden afrontar los cambios. Ahora, en plena pandemia, diversidad e innovación van más de la mano que nunca", sostiene.

Sylvia Schwaag Serger.

La actual vicerrectora de la Universidad de Lund está convencida que solo desde la innovación se puede superar el COVID-19 "y futuras pandemias que probablemente vengan". De hecho, a su juicio, lejos de lo que muchos opinan, el coronavirus no ha causado problemas nuevos, sino que ha empeorado los que ya existían. "Estaban ahí: la falta de digitalización, el cambio climático, instituciones anticuadas, agitación social, nacionalismos...", apunta.

La receta de Schwaag Serger pasa por promover una nueva perspectiva del talento. "Debemos dejar de ser resultadistas. No podemos contratar a la gente esperando logros inmediatos porque entonces nunca saldremos de la zona de confort. Si no nos atrevernos a soñar, entonces es que no creemos en la innovación".

* Sylvia Schwaag Serger estuvo presente ayer en la IV edición de Mind The Gap – Mujeres, Ciencia, Innovación, organizada por la Fundación Telefónica

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