Silvia Cordero psicologa

Silvia Cordero (1976, Barcelona) siempre ha tenido una conexión personal con el malestar de la gente. Desde pequeña, ha querido ver a la gente feliz, por lo que su empatía con el sufrimiento ajeno viene de tiempo atrás. No es que supiera desde niña qué quería ser de mayor. No se es pragmático cuando se tiene cinco años. Pero sí que, al echar la vista atrás, uno se da cuenta de que, aunque no se viera claro, algo se adivinaba. Ella, por supuesto, es psicóloga. 

“En mi adolescencia andaba un poco perdida. Pero la conducta humana, entender y, sobre todo, saber más sobre el ser humano y su comportamiento me ha inquietado siempre. Mi ansia de conocer más me llevó a estudiar Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid. Estuve en prácticas en un centro de enfermos de Alzheimer y ahí empezó mi curiosidad hacia la neurorrehabilitación". De hecho, estudió el máster de Neurorrehabilitación en el Instituto Guttmann de Barcelona. "Fue un aprendizaje brutal”, explica.

Aún así, Silvia Cordero se dio cuenta de que tratar con pacientes enfermos le producía demasiada sensibilidad. No se sentía preparada para ese tipo de paciente porque, como ella misma afirma, era muy duro. Además, no sabía cómo reconducir su camino –si bien siempre quiso que estuviera relacionado con el funcionamiento de la mente–. 

Tras varios cursos y formaciones tales como PNL (Programación Neurolingüística) y Mindfulness, decidió encaminarse a la preparación de una formación específica para abordar la terapia, ya que eso en realidad era lo que le gustaba: el contacto directo con la experiencia del paciente. Se formó en terapia psicoanalítica relacional, la cual considera que la terapia es precisamente un tipo de diálogo que se crea con la participación del terapeuta. Y subraya, en sintonía con el enfoque sistémico, la visión relacional y contextual del ser humano. La psicóloga, que ahora vive y trabaja en Badajoz, lo explica mejor: 

“Los seres humanos existen en relaciones, ya se trate de relaciones con personas con quienes interactúan, imágenes de importantes figuras del pasado, tradiciones culturales, valores, identificaciones, o imágenes y experiencias de su propio pasado, presente o futuro. La historia de la vida personal del individuo y los contextos relacionales, sociales y culturales, en los cuales se ha manifestado esa historia de vida, son inseparables y se determinan recíprocamente” . Lo que observa el terapeuta en consulta es a un “paciente en relación con él”. 

¿Las terapias son siempre iguales? “Teniendo en cuenta que cada persona trae a la sesión su propia historia personal, el enfoque de trabajo siempre es el mismo pero adaptándolo a cada paciente en particular. Por ejemplo, el mindfullness con realidad virtual (de PSIOUS) en pacientes con grandes dosis de ansiedad me sirve para disminuir esos niveles y, desde un estado más de calma, poder trabajar las creencias que puedan estar contribuyendo a esa  sintomatología ansiosa. Para pacientes con TDHA, por ejemplo. la diadema de neurofeedback también funciona muy bien, al igual que la realidad virtual. Y para los pacientes con creencias muy resistentes los audios subliminales son una herramienta potente. Teniendo en cuenta la diferencia de uso de las herramientas para cada tipo de pacientes lo que si es utilizado para todos es la terapia individual conmigo". 

Tecnología al servicio de la psicología

Silvia Cordero psicologa

El equipo sirve, también por ejemplo, para la fobia a volar. "Imagina el coste si hay que trabajarlo todas las semanas: aeropuertos, simulacros en un avión… En un entorno virtual, como ya te vienen diferentes paquetes o escenas, se te permite jugar en esos escenarios. Lo puedes replicar las veces que quieras”. 

Y todo está controlado: los sensores, el biofeedback para controlar la ansiedad, la intensidad, escenas de relajación para educar la mente, para que haya recursos que hagan al paciente que se encuentre bien, etcétera. “Es perfecto para personas con creencias muy resistentes al cambio. No soluciona, pero es un gran complemento”.

La psicóloga también cuenta con una diadema de neurofeedback. “Solo lo utilizo con algún paciente. Lo descubrí cuando trabajé en Irlanda gracias a la empresa de Singapur Noe Stan. De momento, solo está en inglés”, especifica.

Básicamente, la diadema es como un electroencefalograma. “El cerebro es, grosso modo, actividad eléctrica y es responsable de las ondas cerebrales que tenemos: delta, zeta, alfa, beta, gamma”, explica. 

“Lo que hace la diadema es medir los diferentes tipos de ondas cerebrales a través de una app. El nivel de la frecuencia releva el estado mental a través de ello. Relajado, nervioso, en tiempo real. El estado alfa, por ejemplo, es la relajación, la meditación. Si quiero trabajar contigo ese estado, te pongo el programa de meditación y relajación y veo si esas ondas se activan o no. Si no se están activando se puede poner un poco más de intensidad, o un programa más potente. O las ondas gamma, las de tareas de alto procesamiento congnitivo. Como he mencionado antes funciona muy bien para pacientes con TDHA”. 

Lo que da la tecnología al terapeuta y al paciente es “el feedback”, mientras que la terapia en sí es más “lo que se puede entender”. Lo otro son herramientas que trabajan el cerebro. “Todo es mental. Todo se puede manipular en la mente. Para lo bueno, claro”, aclara.

“Esto es como explotar la capacidad que tiene la mente y del potencial que tenemos. Los audios subliminales, por su parte, sugestionan la mente, por lo que hay que avisar al paciente. Como una especie de hipnosis. Aquí vuelve a aparecer la onda alfa: los audios subliminales llevan al paciente a ese estado alfa, donde la mente es más sugestionable y cuando es más fácil hacer cambios". 

“Estos audios tienen música, sonidos binaurales que activan ciertos tipos de ondas y se llega de forma más rápida. Una vez en ese estado, se tienen unos mensajes que no se perciben, pero que la mente inconsciente sí. Es ahí cuando se pueden ir mandando mensajes sin encontrarse con la mente consciente”.

“Imagina una persona con la autoestima muy baja. Podemos trabajar el pensamiento positivo, que está muy de moda, pero para una persona que lleva toda la vida creyendo que no es nada su mente se resiste, porque siempre se ha considerado no válida. Es la mente pensante la que realiza esa resistencia. ‘Dejo que la mente no piense’, así es más fácil que se pueda llevar a ese tipo de creencias. Repetición tras repetición y, para que sea más creíble, se acompaña con imágenes –(mi siguiente proyecto), adelanta–, repeticiones y alto impacto emocional, como funciona la publicidad. Se acompañan esos audios y la experiencia. Vamos, manipular la mente, pero con autorización”. 

Factor humano: conservadurismo vs progresismo

La posición de Silvia Cordero es que la psicología se tiene que adaptar a los cambios. “No soy conservadora, todo lo contrario: hay que ir hacia el futuro y hay que usar las nuevas tecnologías, en el equilibrio perfecto. Me cuesta creer que un robot pueda sustituir al psicólogo. El factor humano, la afectividad, es necesario y se tiene que hacer. Creo que es, simplemente, buscar el equilibrio: esto me puede ayudar a mí y al paciente. Y la tecnología, haciendo un buen uso de ella, solo da ventajas. Va a ser el futuro. Hay estudios en diferentes hospitales con TDAH, oncológicos y terapias de realidad virtual. Con chavales es más fácil hacer terapias con realidad virtual, porque están mejor relacionados con eso que con el típico diván. Mirar hacia otro lado en cuestión tecnológica, en psicología, es quedarse encasillado hacia lo que viene”. 

La parte positiva de su sector, según ella, es que hay más mujeres que hombres. Con todo lo que tiene que ver con lo emocional es más fácil moverse en un entorno femenino que masculino. “No me he encontrado a día de hoy esa barrera, pero por el tipo de trabajo, que me favorece. La tecnología que yo uso no es creadora. Al final, en PSIOUS, por lo que sé, están muchas mujeres trabajando, pero los altos rangos son hombres”. 

Del mismo modo, subraya que usar las nuevas tecnologías en Psicoterapia de momento es algo muy novedoso y quizás mas aún en la ciudad donde actualmente resido, Badajoz. Mucha gente todavía desconoce por ejemplo que es la realidad virtual, como para conocer el uso de ella en psicoterapia, les suena un poco 'extraño'. Pero sigo adelante, confío plenamente en las ventajas de su uso en mi trabajo y soy consciente de que es un campo que está entrando poco a poco. Es simplemente cuestión de tiempo y de que se vaya conociendo su uso y ventajas”. 

Si en Singapur van por ahí, que es lo más desarrollado, según ella, no solo lo sigue, sino que se adelanta. “Pero solo si hay utilidad. Es cuestión de educación… Puede que sean reacios porque no lo conocen. Si no se da en Badajoz, ¿por qué no vas a ser la primera? Al final, cada uno, sobre todo la gente joven, tiene que atreverse y creer en las nuevas tecnologías para que eso crezca y no nos quedemos siempre en la cola. Badajoz es lento, pero todo llega”.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here