Sensores que se adaptan a las necesidades de las personas con discapacidad motora severa

Investigadores de la Universidad de Sevilla desarrollan un sistema de comunicación que identifica sus movimientos voluntarios

De izd. a dcha.: Alberto Jesús Molina Cantero, Manuel Merino e Isabel Mª Gómez González, responsables de este sistema.

Interruptores mecánicos o joysticks suelen ser los dispositivos más comunes para interactuar con personas con alguna discapacidad severa. El problema es que se trata de pulsadores que requieren cierta movilidad consciente y no contemplan los movimientos leves. Pero existen casos en los que estos elementos suponen un esfuerzo para quien los utiliza o bien muestran movimientos no intencionados.

Para solucionar este problema, científicos del grupo de investigación TAIS (Tecnologías para la Asistencia, la Integración y la Salud) de la Universidad de Sevilla han patentado un sistema que detecta movimientos voluntarios leves en personas con parálisis cerebral, sobre todo en niños, facilitando así su comunicación. 

La diferencia de este aparato respecto a otras opciones es su flexibilidad y adaptación al tipo de impulso que reciben, ya que los sensores se reglan a la fuerza de los movimientos del usuario y evitan activarse con acciones involuntarias.

Además, los sensores se acoplan a la ropa y podrían estar integrados en las prendas y evitar así posibles daños ante movimientos incontrolados que provocan los interruptores actuales.

Este dispositivo amplía el rango de análisis a movimientos más sutiles e interpretan la acción dentro de unos umbrales más amplios que los abarcados por los convencionales, donde habitualmente los movimientos de carácter leve no se contemplan.

En concreto, el sistema patentado está compuesto por sensores de detección de flexión, anatómicamente alargados para que puedan doblarse como un dedo, y acelerómetros posicionados con el fin de medir la intensidad del movimiento. Incluye un microprocesador que recibe la señal de los sensores, la procesa y decide si se ha generado un movimiento voluntario. En él reside el algoritmo inteligente, es decir, el programa que determina el tipo de movimiento en función de la señal enviada por los sensores.

Reposo, lento o rápido

Una vez colocado el sensor en las extremidades o la cabeza del paciente, el sistema arranca al detectar una acción, es decir, cuando necesita comunicarse (que en el caso de los sistemas convencionales se correspondería con el momento en el que la persona pulsa el interruptor o activa manualmente el pulsador).

El siguiente paso es catalogar ese movimiento, función asignada al procesador, donde se encuentra el algoritmo inteligente, responsable de etiquetar en tres clases distintas el tipo de movimiento recibido: reposo, lento o de carácter rápido.

De esta forma, si el resultado es un movimiento tipificado como rápido, el hardware imita un click de ratón que se envía a un ordenador para interactuar con algún software de comunicación aumentativa y adaptativa. Es decir, interactúa con cualquier ordenador como si fuera un ratón, de modo que simule que una persona con movimientos residuales pueda pulsar el botón izquierdo del ratón para seleccionar algún comando en la pantalla.

“Este invento permite detectar movimientos leves generados en diferentes  zonas del cuerpo, resultando útil para personas con disfunción motora severa”, explica a la Fundación Descubre Alberto Jesús Molina, investigador de la Universidad de Sevilla y uno de los responsables de esta patente.

El programa también filtra parte de movimientos involuntarios que se hayan podido generar tras una acción voluntaria.

Integrado en la ropa

Los responsables de esta patente han probado su invento con personas que presentan dificultades motoras o parálisis cerebral, sobre todo niños del Colegio Mercedes San Roma en Bellavista (Sevilla). Para ello, emplearon guantes y rodilleras a los que adaptaron el sensor, que mide aproximadamente 1,5 centímetros.

“Estamos trabajando para minimizarlo y hasta integrarlo en la ropa, garantizando así una mayor seguridad, puesto que los dispositivos actuales que se colocan en las extremidades o en la cabeza podían generar daños en personas que realicen movimientos incontrolados –explica Molina–. Pero con este sistema que planteamos, al tenerlo incorporado en la prenda y no chocar con un pulsador mecánico, evita erosiones y cualquier otro tipo de daño físico”.

Este mecanismo se puede colocar sobre la ropa en diferentes partes del cuerpo, como la cabeza, la mano, la pierna o el brazo.

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