sector cultural
Embajadores de diferentes países de Europa comparten su visión sobre el sector cultural durante el Foro I+D+C.
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La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto las debilidades del sector cultural en Europa. A excepción de los libros –el porcentaje de personas que leen al menos una vez a la semana alcanzó el 52,7% en 2020, llegando al máximo histórico del 57% en el confinamiento– o del espectacular boom de las plataformas audiovisuales de streaming (Netflix, HBO, Amazon Prime…), la generalidad de la industria cultural en el continente vive horas bajas desde marzo del año pasado.

La flexibilidad de las medidas de seguridad, el avance de la vacunación y el uso de los fondos europeos de recuperación Next Generation han hecho que los vientos vuelvan a soplar a favor, como se ha puesto de manifiesto en el Foro I+D+C, organizado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con España como anfitriona y alumna al mismo tiempo de lo que los embajadores de diferentes países de Europa han compartido en torno al sector cultural.

Apenas ha transcurrido una semana desde que la Comisión Europea (CE) activase nuevas acciones de ayuda para el sector cultural a través del programa Europa Creativa, que contará con cerca de 2.400 millones de euros en el periodo 2021-2027. La innovación cultural y la cultura de la innovación ya no juegan en ligas distintas, sino todo lo contrario: ahora forman parte del mismo equipo. En este sentido, en 2021, Europa Creativa asignará un presupuesto de 300 millones de euros para profesionales y artistas de todos los gremios culturales. El objetivo es que colaboren a través de diferentes disciplinas y desde diversos lugares para conseguir más oportunidades y llegar a un público más amplio, según ha informado la Comisión en un comunicado reciente.

Aunque la visión de la CE es global –el dinero proveniente de Europa no llega a los países según criterios culturales, sino con afán de reactivar la industria cultural de cada país–, Wolfgang Dold, embajador de Alemania en España, apuesta por “respetar el papel que cada país otorga a la cultura y a la vez cooperar en un marco de oportunidades”. Dold ha puesto el programa Erasmus o la plataforma arte.tv como “ejemplo de cooperación y propuestas de calidad que hacen más fuerte a Europa en su política cultural, de intercambio y de conocimiento”.

“La competencia cultural en Europa se produce entre los Estados miembros, pero eso no nos impide desarrollar proyectos de cooperación, especialmente en el sector de la educación”, destaca Jean-Michel Casa, embajador de Francia en España, para quien “el ejemplo mágico” en este ámbito es el programa Erasmus, como señaló previamente su colega Dold. “En pocos años se pasó apenas de una decena a 35 países participantes”, apunta Casa. Ahora Francia, de la mano de su presidente Emmanuel Macron, confía en el proyecto denominado ‘la Universidades europea’ como impulsor de la cultura en el continente.

Macron propuso en 2017 crear redes de universidades europeas que deberían convertirse en centros de innovación educativa y competencias superiores para lograr un mayor nivel de intercambio de estudiantes para el año 2024. El presidente, que cuenta con el apoyo de la Comisión Europea en esta materia, quiere que al menos el 50% de los estudiantes universitarios europeos hayan pasado, como mínimo, medio año académico en otro país europeo.

Una visión que secunda Riccardo Guariglia, embajador de Italia en España. “La cultura no entiende fronteras”, sostiene. Su visión es que una fuerte inversión en cultura puede ayudar al conjunto del país y a otras industrias. “El sector cultural es la gran infraestructura necesaria para lograr la recuperación económica. La cultura genera sociedades más innovadoras y para recuperarnos de la pandemia debemos innovar”, corrobora Guariglia. En sintonía con sus palabras, Carmen Silvestre, ministra consejera de Portugal, sitúa a la cultura “no solo en el eje central de la recuperación, sino del progreso de la propia la democracia”. El país luso quiere aprovechar las lecciones de la pandemia para “cimentar qué cultura queremos en el futuro, más allá de las ayudas directas y al corto plazo”, como recalca Silvestre.

Mejorar las experiencias del público y apostar por la cultura digital centran la estrategia del país, además de acometer la necesaria modernización e internacionalización del sector librero. En este ejemplo de arte y tecnología, Suiza tiene mucho que aportar, como afirma Hanspeter Mock, su embajador en España. El país lidera los ranking de innovación en Europa, especialmente en un sentido tecnológico y digital. “Fuimos condenados a ser innovadores por la falta de materia prima en nuestro país”, apunta Mock.

“No producimos ni un grano de café y somos unos de los principales exportadores; lo mismo ocurre con el cacao y el chocolate suizo”. El embajador destaca la importancia de la cooperación con Europa. Suiza no es miembro de la Unión Europea, pero sin embargo forma parte de los principales programas de innovación, como ha sido Horizonte 2020 y quiere jugar un papel clave la Agenda 2030. “Arte, tecnología y ciencia van a ir de la mano. Tenemos que trabajar en ello y apostar también por la diplomacia científica a pesar de las diferencias culturales”, recomienda Mock.

Cómo está ayudando Europa a la cultura

Alemania. El programa Neustart Kultur (Reiniciar la Cultura) busca crear oportunidades de trabajo para los artistas y todos los que trabajan en el campo cultural. Ha supuesto una ayuda financiera de 1.000 millones de euros para que las industrias culturales del país vuelvan a funcionar tras del cierre de salas de ocio y cancelaciones de eventos culturales debido al COVID-19.

Francia. El 2,3% del PIB francés lo representa la cultura. Desde que estalló la pandemia en Europa en marzo de 2020 ha otorgado casi 8.000 millones de euros al sector cultural.

Italia. El Plan Nacional de Recuperación del país contempla más de 6.000 millones de euros dedicados a la cultura.

Suiza. Hace algo más de un mes el Gobierno suizo acordó ampliar la ayuda financiera a las personas que trabajan en el sector de la cultura. La medida incluye a los artistas autónomos con contratos de trabajo limitados, los cuales podrán recibir fondos por pérdida de ingresos a contar de marzo de 2020. La cultura y el deporte han recibido subvenciones a fondo perdido por valor de 50 millones de francos (unos 45 millones de euros) y se han puesto a disposición préstamos sin intereses para clubs profesionales. Las empresas organizadoras de eventos y celebraciones de carácter cultural, muy afectadas también por la propagación del virus, han dispuesto de una partida de 280 millones.

Portugal. 230 millones de euros en apoyo a la cultura entre 2020 y 2021. “Cifras modestas en comparación a otros países de Europa, pero muy significativas para nosotros”, asegura Carmen Silvestre, ministra consejera de Portugal. El país dedicará próximamente otros 243 millones a la tecnología enfocada a la cultura.

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