Por Eduardo Café - Esta columna fue publicada originalmente en el blog Moviliblog del BID

La historia de la aviación en Latinoamérica es tan antigua cuanto la propia historia de la aviación. Desde el vuelo exitoso del brasileño Alberto Santos Dumont en Paris en su 14-bis en 1906, América Latina tuvo su primer vuelo realizado en 1910, por Dimitri Sensaud de Lavaud, en Brasil, seguido de otros vuelos experimentales, como los realizados en México (Alberto Braniff) el mismo año, y en Colombia (el canadiense John Smith) en 1912. En 1946, Iberia realizó el primer vuelo comercial regular a América Latina desde Europa, en su vuelo Madrid–Buenos Aires, con tres escalas, en 36 horas.

Más de cien años después, América Latina y el Caribe transportan más de 400 millones de pasajeros al año, con una proyección de crecimiento de 4,7 % para los próximos diez años.

Retos que enfrenta el sector aéreo en la región

A pesar de las expectativas positivas, la región enfrenta algunos importantes retos: las políticas aerocomerciales en los países latinoamericanos y caribeños aún son restrictivas; la infraestructura aeroportuaria de los países de la región es inadecuada para atender la demanda; el transporte aéreo no cumple en su totalidad con los estándares internacionales de seguridad y seguridad operacional de la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI).

¿Cómo el BID ha apoyado a los países en enfrentar estos retos?

El Banco Interamericano de Desarrollo se comprometió en apoyar los países de la región a cerrar las brechas necesarias para un transporte aéreo más eficiente, seguro y resiliente por medio de diversos instrumentos. Para eso, el BID ha lanzado su marco conceptual de intervención, donde hace un relieve de las principales actividades y proyectos en la región y define los objetivos y el modo de intervención para los próximos años. Asimismo, el BID ha lanzado un conjunto de publicaciones que tienen como objetivo profundizar el diagnóstico de la región y evaluar las mejores políticas para el sector.

¿Cómo va Mesoamérica en el sector aéreo y cuáles son las tareas de la subregión?

El Diagnóstico del Transporte Aéreo en Mesoamérica lanza interesantes perspectivas para el sector aéreo en la subregión. Mesoamérica[1] ha transportado alrededor de 150 millones de pasajeros, con un crecimiento esperado de 5,8 % anual durante los próximos 20 años.

La publicación presenta interesantes hechos: las compañías de EE. UU. tienen una fuerte presencia en el mercado internacional de Mesoamérica con un 35 % de la oferta; los treinta principales aeropuertos representan 87 % del tráfico de pasajeros de un total de 108 aeropuertos primarios en la subregión y 80 % del tráfico pasa por aeropuertos de diez operadores privados en régimen de concesión; los países de Mesoamérica están bien integrados con Estados Unidos, gracias a los acuerdos de Cielos Abiertos, pero poco integrados intrarregionalmente (acuerdos de libertades del aire más restrictivos entre ellos); las necesidades de inversión en infraestructura aérea en Mesoamérica entre 2015-2025 superan a los 16.000 millones de dólares, para atender al crecimiento del tráfico aéreo proyectado.

La publicación también identificó las principales tareas que Mesoamérica debería priorizar en el sector aéreo: desarrollar el mercado aéreo a través del aumento de la competencia y apertura de mercado para la integración regional; promover las asociaciones público-privadas (APPs) para sus aeropuertos y otros esquemas innovadores para el mantenimiento de la infraestructura aeroportuaria; desarrollar los aeropuertos regionales y locales, siguiendo los estándares internacionales; modernizar su sistema de navegación aérea.

¿Y cómo evaluar reformas de política en el sector aéreo?

Asimismo, el BID disemina las buenas prácticas de políticas aéreas, por medio de la evaluación rigurosa de estas políticas. Por ejemplo, la publicación Análisis de Impacto Regulatorio de los Acuerdos de Servicios Aéreos de Brasil busca evaluar el impacto de los acuerdos de servicios aéreos más liberales entre Brasil y Estados Unidos y Chile, comparando con acuerdos más restrictivos, como los firmados entre Brasil y Argentina y Portugal.

Se observó la siguiente evolución del mercado de pasajeros internacionales de Brasil: el mercado aéreo de Brasil con los Estados Unidos y Chile creció 106,2 % y 54,7 % (2008-2014), respectivamente, mientras el mercado con Argentina y Portugal creció no más de 30 %; hubo un aumento en la conectividad del transporte aéreo internacional brasileño (de 11 aeropuertos con vuelos internacionales en 2000 para 15 en 2014); creció el número de empresas aéreas actuando en Brasil en el periodo de 2000-2014 (de 35 a 46, atendiendo, al todo, 34 países).

En base a este diagnóstico, los autores realizaron un modelo econométrico de regresión múltiple (modelo gravitacional) para analizar el impacto de los cambios regulatorios en el número de pasajeros transportados internacionalmente en Brasil. El estudio concluye que la reducción de 10 % en el índice de restricción aérea en acuerdos de Brasil con Estados Unidos y Chile llevaron a un aumento de 2,1 % en el volumen de pasajeros internacionales entre estos países y Brasil. Asimismo, se espera que una reducción del índice actual de restricción aérea de Brasil en 40% puede causar un aumento del tráfico aéreo internacional de pasajeros del país de unos 8,4%.

Diagnosticar, planear y evaluar

La forma de intervención del BID en el sector aéreo sigue una metodología de diagnosticar cuáles son los principales retos que los países enfrentan planear nuestras intervenciones, definiendo los objetivos, las actividades y nuestros socios estratégicos (como por ejemplo, el Diagnóstico de Mesoamérica); planear nuestras intervenciones, por medio de la definición de los objetivos y principales actividades a ser implementadas (Marco Conceptual del Sector Aéreo); y evaluar, de forma rigurosa, las reformas de políticas del sector aéreo (Análisis del Impacto Regulatorio en Brasil).

[1] El estudio consideró como Mesoamérica México, Belice, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y República Dominicana.

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